Moonlight Serenade

De repente es primavera (Suddenly It's Spring) Segunda parte

Al despertar Maia se sentía demasiado renovada y alegre, esas horas de sueño la habían revivido por completo y junto a la felicidad de saber que no la iban a correr se dirigió a su clase muy animada después de desayunar.

Durante la clase empezaron a practicar las canciones del concierto en parejas. Cuando terminaron todos estaban tan cansados como las primeras clases, pero a diferencia de esos días se sentían alegres ya que la emoción del concierto los hacía disfrutar mejor las prácticas.

—Bueno por el momento es todo—dijo a la clase el maestro —. Les fue bien para ser la primera clase en que tienen estas melodías, aun así les pido que practiquen todo el día si pueden.—todos asintieron y se dedicaron a guardar sus instrumentos. Cuando Maia se dispuso a marcharse fue detenida por el chico:

—Señorita Silva ¿se puede quedar un rato por favor?

Maia asintió y se acercó al escritorio donde todavía estaba él, ninguno habló hasta que el último alumno se marchó.

—Bueno, Maia. Como dijo la maestra Kang en la junta solo tenemos un mes para el concierto por lo tanto se necesita y se espera que todos practiquen demasiado.

—Si lo sé, no se preocupe haré mi mejor esfuerzo— contestó ella

—Bien, me alegro que lo sepas, pero aun así creo que tu nivel es demasiado bajo en comparación al de tus compañeros,y ahora entiendo porque es así, por lo cual estaba pensando en ayudarte — dijo el chico haciendo que Maia se sorprendiera y a la vez se sintiera un poco decepcionada por su franqueza —Así que desde esta tarde te voy a dar clases particulares, pero tiene que ser un secreto así que vamos a ir a otro lugar. Te veo en la parada del autobús que está cerca de la academia después de la comida, trae tu instrumento —terminó diciendo el chico, Maia asintió todavía sorprendida por la proposición de ayudarla y reaccionó unos minutos más tarde cuando el chico habia salido del salón.

Para Maia era muy extraño que él chico la fuera ayudar, esto la tranquilizó un poco por lo cual su mente todo el día estuvo en la práctica que iba a tener , hasta que fue la hora en que se debía encontrar con él. Se despidió de sus amigos mintiendoles que iba a practicar con algunos de sus compañeros y se dirigió a la parada sintiéndose muy nerviosa.

Al llegar al lugar Maia se sentó y esperó un poco, ya que él todavía no estaba, mientras ella tomó sus audífonos y se puso a observar a su alrededor. Cuando estaba contemplando los árboles alguien se sentó a su lado, esto provocó que saltara la chica ya que la había tomado desprevenida, cuando volteo a ver quién era se avergonzó un poco ya que era él.

—hola—le dijo el chico—¿siempre eres así de puntual?

—En realidad no— empezó a decir ella mientras guardaba sus audífonos— La mayoría de las veces es todo lo contrario, normalmente siempre llego unos 20 minutos más tarde.

—¿En serio? Se me hace raro eso, creo que siempre has llegado puntual a las clases, bueno a excepción de esa vez que según tú te quedaste dormida —dijo el chico recordando la vez que estuvo a punto de faltar .

—ahh, eso es porque me obligo a ser puntual, porque se que las personas aqui son mucho más puntuales que en mi país

—Nunca pensé que de algún modo te estés esforzando en las clases más de lo que ya he visto—concluyó el chico, Maia se quedó intentando descifrar porque había dicho eso pero no le resultó nada coherente lo que habían hablado. No pudo preguntar nada ya que el camión que debían de tomar llegó. El chico se levantó y ella lo siguió. Al entrar puso la tarjeta en el lector que tenían y la pasó dos veces, volteo a ver a Maia y le dijo:

—Ya lo pague, vamos.

—Gracias.

Caminaron con un poco de dificultad hacia los asientos libres que estaban al fondo mientras que el camión arrancaba, en un momento el conductor freno muy fuerte haciendo que casi se cayera Maia, no se golpeo gracias a que el chico logró agarrarle del brazo y no la soltó hasta que se sentaron uno al lado del otro.

—Gracias— le dijo Maia sin poder verlo a los ojos y quedándo ambos en silencio—¿Está muy lejos?—preguntó la chica después de unos minutos para romper el silencio.

—No, en realidad ya casi llegamos, nos debemos de bajar en 3 paradas— dijo él mientras veía el listado de las paradas que estaba pegado en el interior del autobús.

—A va—dijo ella— y a donde vamos ¿por cierto?

—A un lugar en donde puedes practicar y dónde no molestamos mucho por el ruido. Es aquí—dijo él mientras se levantaba y tocaba el timbre.

Después que ambos se bajaron él le dijo en voz muy alta:

—Vamos es por aquí— dándose media vuelta y adentrándose a la calle que tenían a su derecha, después de dos cuadras entraron a una explanada que daba a un conjunto de departamentos que tenían más de 15 pisos de altura, estos se veían ya un poco viejos y no tan modernos como la mayoría de edificios que había cerca de los dormitorios. Cruzaron la explanada, a la mitad de esta fue que el chico se fue al costado para bajar por unas escaleras y entrar a la puerta de uno de los edificios.

Entraron y se dirigieron hacia el elevador, el cual era muy pequeño y un poco viejo que provocó a Maia que le diera la sensación que en algún momento se iban a quedar atorados en él. El chico apretó el botón del cuarto piso, en donde bajaron ambos y se dirigieron al ventanal que había al fondo que daba a la plaza. En frente de este el chico se detuvo yéndose a la puerta roja que estaba a la derecha. Sacó unas llaves y abrió la puerta, dándoles la entrada a un departamento que parecía vacío ya que no tenía cortinas y había tan sólo un sillón y una mesa que estaban en el fondo.




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