Mordida por error, enamorada por accidente.

CAPÍTULO 15 — Besos, sombras y testigos inoportunos.

Sentí que alguien me observaba.
No abrí los ojos de inmediato. Mi cuerpo estaba relajado, pero mi mente… mi mente estaba completamente despierta. Esa sensación no era nueva. Era como un roce en el aire, una presencia silenciosa que no hacía ruido pero ocupaba espacio.
Respiré hondo.
—Si eres un asesino —murmuré—, avisa antes porque estoy en pijama ridícula.
Una leve risa rompió el silencio.
Abrí los ojos de golpe.
Corvin estaba de pie, junto a la ventana, con la luz de la luna recortándole el perfil. No parecía sorprendido de que lo hubiera descubierto. Más bien… parecía aliviado.
—Perdón —dijo en voz baja—. No quería asustarte.
Me incorporé de inmediato, cubriéndome con la sábana.
—¿¡Tú sabes lo poco normal que es despertar y ver a un vampiro mirándote dormir!?
—No estaba mirándote dormir —respondió—. Estaba… pensando.
—Eso no mejora nada —gruñí.
Corvin dio un paso hacia la cama.
—Lo siento, Elena. De verdad. No debería estar aquí, pero… —se pasó una mano por el cabello— no dejo de pensar en ti. Y créeme, eso nunca me había pasado.
Mi corazón dio un salto incómodo.
—¿Me estás diciendo que entraste a mi cuarto ilegalmente… para reflexionar?
—Entré —corrigió— porque no sabía cómo mantenerme lejos.
Genial. Justo lo que una chica recién convertida necesita oír a medianoche.
—Corvin… —susurré— esto es una mala idea.
—Lo sé.
Y aun así no se fue.
Nos miramos unos segundos. El silencio se estiró, tenso, cargado. Sentí su respiración antes de sentir sus manos, cálidas contra mi rostro.
—Dime que me vaya —dijo— y lo haré.
No lo hice.
Me besó.
Fue distinto al beso con Kael. Más lento. Más profundo. Como si me estuviera probando… o recordando algo que había perdido.
Y justo en ese momento…
—ELENA, ¿ESTÁS BIEN?
La puerta se abrió de golpe.
Corvin desapareció de mi lado tan rápido que casi pensé que lo había imaginado.
Alicia estaba parada en la entrada, despeinada, con una pantufla torcida y cara de pánico.
—¡Sentí algo raro! —dijo—. Como vibra de película de terror barata.
Se quedó callada.
Miró la habitación.
Me miró a mí.
Miró a Corvin, que ahora estaba apoyado tranquilamente contra la pared, como si no acabara de besarme.
—… —silencio absoluto.
—… —otro segundo.
—¡OH! —exclamó Alicia—. ¡NO! ¡NO NO NO!
—Alicia… —empecé.
—¡¿POR QUÉ SIEMPRE ME ENTERO DE LAS COSAS ASÍ?! —gritó—. ¡Yo vine a ver si estabas viva, no a presenciar escenas prohibidas!
—No es lo que parece —dije.
—Elena —me interrumpió—, hay un vampiro sexy en tu cuarto. ES EXACTAMENTE LO QUE PARECE.
Corvin carraspeó.
—Puedo irme.
—¡NO! —dijo Alicia señalándolo—. Tú te quedas ahí. Quiero verte. Necesito confirmar que no estoy soñando.
Luego me miró a mí.
—¿Te besó?
Cerré los ojos.
—Sí.
—¿Y tú lo besaste?
—Sí.
Alicia se llevó una mano al pecho.
—Dios mío… Kael va a querer matarlo.
—Kael no tiene que enterarse de todo —dije rápido.
—Elena —respondió ella—, literalmente todos los hombres sobrenaturales de tu vida están conectados de alguna forma. ESTO ES UNA TELENOVELA.
Corvin sonrió apenas.
—Me agrada tu amiga.
—No te emociones —dijo Alicia—. Todavía no decido si te lanzo agua bendita o te hago un cuestionario.
Suspiré.
—Lo siento.
Alicia me miró unos segundos… y luego sonrió de lado.
—Bueno —dijo—. Al menos estás viva. Y aparentemente besable.
Me dejé caer contra la almohada.
—Mi vida es un caos.
Corvin se acercó a la ventana.
—Y apenas está comenzando.
Genial.
Justo lo que necesitaba.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.