Mordida por error, enamorada por accidente.

Capítulo 29- Operación Rescate (con perro incluido)

Capítulo 29: Operación Rescate (con perro incluido)
Me quedé boca arriba mirando el cielo, viendo estrellitas que definitivamente no eran románticas.
—Estoy bien —murmuré al aire—. Esto es dignidad táctica.
Parpadeé varias veces hasta que la visión dejó de girar.
Y entonces lo vi.
Un par de ojos redondos.
Negros. Brillantes.
Demasiado adorables para ser una criatura del infierno.
Un cachorro.
Pequeño. Negro. Con una oreja medio caída y cara de no entender nada.
Me incorporé despacio.
—Ah… —dije, acomodándome el traje de “espía profesional”—. No tenía miedo. Era precaución estratégica.
El cachorro ladeó la cabeza.
—Exacto. Tú me entiendes.
Extendí la mano y el mini traidor del bosque me lamió los dedos como si no existieran vampiros multimillonarios peligrosos a cien metros.
—Bueno —suspiré—. Ahora somos equipo.
Lo cargué.
Pesaba poco. Calentito. Real.
Eso me dio un poquito de valor.
Seguí avanzando hasta que, sorprendentemente, llegué al límite de la propiedad. Una reja elegante, abierta. Ningún guardia. Ninguna alarma visible.
Miré alrededor.
Nada.
—Claro que no van a haber custodios —susurré—. Si la única loca que se mete voluntariamente a casa de un vampiro soy yo. ¿Quién me manda?
El cachorro bostezó.
—No me juzgues.
Bordeé la casa hasta encontrar una ventana en el segundo piso que reconocí por las fotos que Elena me había mandado semanas atrás. Esa era. Su habitación.
—Ok —le dije al perrito—. Si sobrevivo, te pongo nombre épico.
Toqué el cristal suavemente.
Nada.
Toqué otra vez.
Y entonces la vi.
Elena apareció al otro lado del vidrio, pálida… y cuando me reconoció, sus ojos se abrieron tanto que pensé que iba a atravesar la ventana ella misma.
Abrió rápido.
—¿Qué haces aquí? —susurró, entre furiosa y al borde de llorar.
Sonreí.
—¿Qué te parece? Vine por el tour guiado. Cinco estrellas en reseñas, pero pésimo servicio al cliente.
Elena se llevó una mano a la frente.
—Alicia…
Le levanté al cachorro como si fuera una credencial oficial.
—Además adopté un asistente.
El perrito movió la cola.
Por un segundo, Elena se rió. De verdad. Y esa risa hizo que todo el bosque valiera la pena.
Pero luego su expresión cambió.
—No debiste venir —dijo en voz baja—. No sabes lo peligroso que es esto.
—Oh, sí sé —respondí, entrando con cuidado—. Hay vampiro celoso. Esposa rubia misteriosa. Mansión gótica. Drama premium. Estoy al tanto.
Ella negó con la cabeza, pero me abrazó igual.
—Podrían matarte.
—Podrían intentarlo —corregí—. Pero primero tendrían que atraparme. Y honestamente, con este traje, soy prácticamente invisible.
Elena me miró de arriba abajo.
—Pareces salida de una película barata.
—Gracias. Amazon sección “confianza injustificada”.
El cachorro soltó un pequeño ladrido.
Ambas nos congelamos.
Porque esta vez… el ruido no venía de él.
Venía del pasillo.
Pasos.
Lentos.
Controlados.
Elena me miró.
Yo la miré.
—Ok —susurré—. Tal vez sí había seguridad.
Los pasos se detuvieron justo al otro lado de la puerta.
El picaporte comenzó a girar.
Y yo, sosteniendo un cachorro en brazos y usando un traje de espía comprado con descuento, pensé:
Definitivamente debí quedarme viendo series.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.