Desperté sintiendo que el mundo daba vueltas.
Otra vez.
Abrí los ojos lentamente y lo primero que vi fue el techo de nuestro apartamento… y al cachorro acostado encima de mis piernas como si pesara dos toneladas.
—No puedo respirar… —murmuré.
El cachorro levantó la cabeza feliz.
Me lamió la cara.
Y casi vomito.
Me tapé la boca de inmediato.
—Oh no.
Alicia apareció desde la cocina con una taza en la mano.
—Buenos días, sobreviviente del bosque.
Me senté lentamente.
Mala idea.
Todo giró.
Mi cabeza empezó a doler horrible y un escalofrío me recorrió el cuerpo.
Alicia frunció el ceño.
—Elena… tienes mala cara.
—Gracias, qué tierna.
Intenté ponerme de pie.
Otra pésima idea.
Las piernas me fallaron y tuve que agarrarme del sofá.
El cachorro empezó a ladrar preocupado.
Alicia dejó la taza de golpe.
—Okay, eso ya no es normal.
—Estoy bien…
No terminé la frase.
Un dolor extraño atravesó mi abdomen y sentí que el aire desaparecía de mis pulmones.
Después todo se volvió negro.
Cuando desperté otra vez, Alicia me estaba sacudiendo desesperadamente.
—¡ELENA! ¡NO TE MUERAS PORQUE YO NO SÉ HACER FUNERALES!
Parpadeé confundida.
—¿Por qué gritas…?
Alicia casi lloraba.
—¡TE DESMAYASTE!
—Ah.
—¡“AH” DICE!
Intenté sentarme y el dolor volvió.
Me doblé un poco.
Alicia palideció.
—No. Hospital. Ahora mismo.
—No quiero ir.
—Perfecto. Entonces muérete aquí y yo me quedo con el cachorro.
El cachorro ladró feliz.
—Traidor —le dije.
Treinta minutos después estaba sentada en una silla del hospital mientras Alicia caminaba de un lado a otro como una loca.
—Odio los hospitales —murmuré.
—Pues yo odio que te desmayes como protagonista dramática de telenovela.
Una enfermera finalmente dijo mi nombre y entramos.
Después de preguntas, análisis y una doctora demasiado seria, terminé acostada mientras me hacían un ultrasonido.
La doctora frunció el ceño mirando la pantalla.
Y eso no me gustó nada.
—¿Qué pasa? —pregunté nerviosa.
La doctora me miró sorprendida.
—Bueno… estás embarazada.
El mundo se detuvo.
Alicia abrió la boca.
Yo también.
El cachorro, que había logrado colarse escondido dentro del bolso de Alicia, sacó la cabeza felizmente.
—¿QUÉ? —gritamos las dos al mismo tiempo.
La doctora carraspeó incómoda.
—Pero hay algo extraño.
Sentí frío de repente.
—¿Extraño cómo?
La doctora señaló la pantalla.
—Tienes muy poco tiempo de embarazo… demasiado poco para que el feto ya tenga esta forma tan definida.
Miré la pantalla.
Y sentí un miedo horrible.
Porque tenía razón.
No parecía normal.
Era demasiado visible.
Demasiado… formado.
Alicia tragó saliva.
—Eso no da miedo para nada.
La doctora siguió observando.
—Nunca había visto algo así.
Y fue entonces cuando lo sentí.
Esa sensación.
Como si alguien me estuviera mirando.
Giré lentamente la cabeza hacia la puerta entreabierta.
Había una sombra allí.
Alta.
Inmóvil.
Observándome.
El corazón empezó a golpearme fuerte.
Muy fuerte.
La sombra se movió apenas.
Y juro que vi unos ojos rojos.
Me levanté de golpe.
—Elena, ¿qué haces? —preguntó Alicia.
Retrocedí aterrada.
—Tenemos que irnos.
—¿Qué?
—AHORA.
Salí corriendo del cuarto sin escuchar a la doctora gritándome algo detrás.
Alicia tardó dos segundos en reaccionar.
Y luego salió detrás de mí.
—¡ELENA!
Corrí por el pasillo del hospital sintiendo el corazón en la garganta.
Escuchaba pasos detrás.
La sombra.
Estaba segura.
Alicia venía mucho más atrás.
—¡CORRE MÁS DESPACIO!
Seguí corriendo.
—¡NO PUEDO!
—¡PUES YO SÍ PUEDO PORQUE NO SOY VAMPIRA!
La gente nos miraba horrorizada mientras pasábamos.
El cachorro iba corriendo feliz al lado mío como si aquello fuera otra aventura maravillosa.
—¡ELENA, ESPERA! —gritó Alicia agitada— ¡YO NO TENGO SUPERPODERES! ¡SE ME ESTÁ SALIENDO UN PULMÓN!
Doblé por otro pasillo.
Miré atrás.
La sombra seguía allí.
Lejos.
Pero siguiéndome.
Mi respiración empezó a temblar.
Alicia finalmente me alcanzó y me agarró del brazo.
—¡DETENTE!
—¡ALGUIEN NOS SIGUE!
Alicia miró hacia atrás.
Y palideció.
Porque ella también vio la sombra.
—…Okay. Corre otra vez.
Y volvimos a correr.
Yo aterrada.
Alicia muriéndose físicamente detrás de mí.
Y el cachorro ladrando emocionado mientras nos perseguía por todo el hospital como si fuera el mejor juego del mundo.
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Editado: 18.05.2026