★2/ Confusión ★.
Adrian.
-¡Me estas escuchando, pepito! -me grita Jordán al ver que no le estoy prestando atención.
Me reacomodo en la silla.
- ¡Siii!. Y deje de llamarme pepito - le golpeó el hombro con cierta molestia.
Luego de dejar a la chica miel en la enfermería me he venido a mis clases, porque, no dejaré de asistir a mis clases solo porque una alumna se desmayó por mi culpa. Jamás.
-Vas para la fiesta de Dianne? - cuestióna, cambiando el tema y reacomodandose en su silla que está en frente de mí.
Me cruzo de brazos y frunzo los labios.
-No lo sé - pego mi espalda en el espaldar de la silla para restarle importancia.
-¿Por qué? - suena disgustado y molesto.
- Porque no quiero - enarco una ceja para indicarle qué deje el tema y que estoy harto de que siempre me pregunte lo mismo por cuatro horas o un día entero.
- La chica que te dije irá a esa fiesta y es amiga de Dianne - me informa - le dije que te llevaría para que se conocieran. No me vas a dejar en mal ¿o sí?.
- No lo sé - suspiro y me reacomodo en la silla - no me apetece ir. Tengo muchas tareas pendientes y exámenes.
- Adrián - protesta, enojado - las clases apenas comienzan ¿y tu ya estas estudiando? - frunce el ceño y levanta sus manos y las reposa en la mesa qué hay entre nosotros - todo es mental. Relájate. Te la pasas día y noche estudiando.
Es verdad, pero lo hago porque es lo único que hago bien. No quiero ser un estorbo y molestia para mi familia. En estos pocos meses de vida, quiero ser el mejor de la clase para cuando ya no esté, mis padres me recuerden como algo bueno y no malo.
- ¿Que otra cosa debo hacer? - frunzo los labios - déjame tal y como soy.
- ¿En serio no vas? - levanta ambas cejas, sorprendido por mi forma de ser.
He cambiado mucho.
Antes yo era uno de los chicos que se acostaba con cualquier chica y salía de fiesta todos los días y amanecía al otro día en una cama diferente. Pero ya no. Desde que me enteré que me voy a morir, he decidido que viviré mi vida estudiando y no perdiendo el tiempo bebiendo y acostándome con cualquier chica. Otra cosa que tampoco me enamoraré porque sería muy difícil para mi y para esa chica dejarme ir.
- No puedes vivir solo estudiando - hace su mueca de desdén.
- Déjame vivir mi vida así.
- Tienes muchos años de vida, Adrian - abre sus brazos - ¿acaso no ves todo lo que te estas perdiendo? - niega con su cabeza, decepcionado de mi. Yo también lo estoy de mí.
Aveces las personas no entienden las cosas por las que estas pasando. Nadie sabe el dolor de nadie y muchos menos por lo que cada uno sufre cada día.
- No iré y ya - volví a decir con mala gana.
-¡¿Por qué?! - golpea con los puños cerrados la mesa, pero un golpe suave - ¿Acaso no disfrutas tu vida. Eres muy joven, Adrian. Deberías salir y disfrutar de tu larga vida y juventud.
Ese tono que usa para hablarme me causa una gran molestia.
- ¡Tu que sabes ! - me levanto molesto de la silla - ¡¿acaso sabes por lo que estoy pasando?!. !¿Acaso tengo cien años más de vida, donde pueda ser feliz?!.
No se lo he dicho porqué no quiero que me trate con lastima, prefiero guardarmelo como tengo de costumbre.
- ¿De que hablas? - estofa una mueca de desdén, pero está tan confundido que no se lo ha tomado en serio y gracias a Dios -. ¿Cien años más para estar estudiando y perdiendo el tiempo en cosas absurdas?.
Siento el impulso de alargar el puño y darle en la mandíbula, pero me contengo apretando los puños.
- ¿Absurda? - repito y suelto una sonrisa con un mini suspiro -. Mi vida si es absurda y por eso es que te aburrirás de mi. Te lo aseguro. En unos meses ya no querrás ser mi amigo.
- Sabes que eso nunca va a pasar - argumenta, con la cara seria -. Eres y serás mi mejor amigo para siempre, pepito.
- ¡Que no me llames pepito- exigo, pero lo único que hace es reírse y volver a sentarse cómodo en su silla.
- Somos dos bipolares. ¿Sabes?. - enarco una ceja y también suelto una risita. Me reacomodo al igual que el en la silla.
- Pero igual nos entendemos - cruza sus manos sobre la mesa. Y es que no me gusta en la forna que me mira, porque sé que va a comenzar con el mismo tema - ¿Vamos para la fiesta?.
- ¡Estas sordo!. No, iré. No me convencerás.
Me levanto de mal humor y me voy. No quiero seguir escuchando a las personas decirme que todo lo que hago está mal y que todo en lo que me he convertido es solo un una persona que solo se preocupa por sus estudios y nada más.
Antes me decían que debía de estudiar más y ahora me dicen que no estudié tanto y salga de fiesta.
★★★
He llegado a casa y con lo único que me he encontrado es con la casa vacía, oscura y silenciosa.
Mis padres se la mantienen comprándome medicamentos todos los días. Pero, eso para mi es estresante, ver como tus seres queridos se preocupan por ti.
Quiero que lleguen esos tres meses para dejar éste mundo, para que mis padres ya no estén preocupados por mí y para dejar de ser un estorbo.
Dejo las llaves en el recibidor y me dirijo de inmediato a mi habitación.
Enciendo la luz y tiro el bolso en el suelo, para sentarme en mi escritorio y andar mi computadora un rato. Debo distraerme un rato para poder despejar la mente.
Enciendo la pantalla de la computadora dejo que cargue para meterme a jugar un juego only, donde puedo hablar con personas y jugar al mismo tiempo. El juego carga y comienzo a jugar y de repente me llegan varios mensajes de personas desconocidas, pero acepto cada uno de ellos porque de eso se trata el juego, de conocernos más. Sigo y un avatar del juego llamó mucho mi atención y es que es como una mujer.
- Hola - ese mensaje se me refleja en la computadora y es la misma mujer que llamó mi atención.
- Hola - respondo enseguida para no dejar perder la oportunidad.