☆࿐ཽ༵༆༒ ᴍᴏᴜɴsᴛʀᴏs ᴇɴ ᴄᴀᴄᴇʀɪ́ᴀ ༒༆࿐ཽ༵☆
Igna no dejaba nada al azar. Para ella, no éramos solo soldados; éramos inversiones, y no iba a permitir que una inversión se rompiera por falta de preparación. Por eso creó "El Laberinto", un sistema de simuladores de última tecnología que ocupaba todo el subsuelo del área de entrenamiento.
—El éxito no es una casualidad, es una repetición —nos decía su voz a través de los intercomunicadores mientras nos colocábamos los sensores táctiles.
Simulaciones de Alta Precisión.
El simulador no era una simple pantalla. Era una recreación física y sensorial de los laboratorios deshabilitados. Utilizaban proyecciones holográficas sólidas y sistemas de control ambiental que podían cambiar la atmósfera en segundos.
El Pasillo Inundado: En una de las pruebas, nos lanzaron a un corredor estrecho con agua hasta la cintura. El agua estaba a 2°C. Zack se sentía en su elemento, pero Dakota estaba fuera de juego; la humedad era tan alta que sus chispas se apagaban antes de encenderse. Tiffany tuvo que usar su grito para crear ondas de choque en el agua y apartar los escombros simulados mientras yo abría las escotillas de metal a pura fuerza bruta.
El Vacío Térmico: En otra ocasión, bajaron la temperatura hasta que nuestras pestañas se congelaron. Allí aprendimos que Zack no solo era un arma, sino nuestro termostato. Teníamos que luchar pegados a él mientras Tyler predecía los ataques de "sombras" digitales que se movían por las paredes.
Trabajo en Equipo bajo Presión.
La situación más difícil fue la del "Conducto Estrecho". Nos encerraron en una tubería de ventilación simulada de apenas un metro de ancho.
—Alba, dame las posiciones —susurré, sintiendo el metal frío contra mi espalda
Alba, conectada mentalmente a todos nosotros, nos enviaba ráfagas de imágenes. Ella era nuestros ojos en la oscuridad.
“A la izquierda, tres metros. Viene algo rápido”, resonó su voz en mi cabeza.
Sentí el mareo de Alba a través del vínculo; estaba forzando su poder al límite para que nosotros no tuviéramos que encender las linternas y revelar nuestra posición. Tyler, a pesar de estar en un espacio tan pequeño, logró realizar una maniobra de combate en cámara lenta para interceptar a un enemigo virtual, aunque al terminar tuvo que apoyarse en la pared, buscando desesperadamente una paleta en su cinturón. Su azúcar se agotaba más rápido con el estrés del simulador.
El Ojo de Igna.
Lo más inquietante no eran los monstruos digitales, sino saber que cada uno de nuestros movimientos estaba siendo analizado. Desde su cabina de mando, Igna observaba las gráficas de mi regeneración. Cada vez que un "láser" simulado me cortaba, ella cronometraba los segundos exactos que tardaba mi piel en cerrarse.
—X-10, tu respuesta de curación ha mejorado un 4% respecto a la semana pasada —dijo Igna con una frialdad que me dio escalofríos—. Pero tu ritmo cardíaco sube cuando Alba sufre. Controla tu empatía, Odette. En el Sector Gamma, los sentimientos son un error de sistema.
Al salir de la simulación, exhaustos y empapados en sudor frío, nos miramos. Dakota tenía los puños apretados, todavía frustrada por la simulación del agua. Pero por primera vez, no hubo peleas.
Habíamos aprendido que, en esos laboratorios estrechos y oscuros, si uno de nosotros caía, los demás no tendríamos ninguna oportunidad. Igna nos estaba preparando para matar monstruos, pero sin saberlo, nos estaba enseñando a ser una unidad que, quizá algún día, se volvería contra ella.