☆࿐ཽ༵༆༒ Mounstros en Cacería༒༆࿐ཽ༵☆
El siseo del proyector holográfico rompió la penumbra de nuestra unidad móvil. Frente a nosotros, la figura azulada y traslúcida de Igna se materializó, proyectada por un soldado que se retiró de inmediato, cerrando la escotilla tras de sí.
—Equipo, escuchen con atención —la voz de Igna sonaba distante, filtrada por la estática del holograma—. Están a las puertas del Sector Gamma. En el bolsillo derecho de sus chaquetas tácticas encontrarán un mapa físico impreso en material resistente al agua y al calor.
Metí la mano en mi chaqueta y sentí el tacto del polímero. Al desplegarlo, vi un laberinto de líneas: niveles, subniveles y una red compleja de tuberías de ventilación y drenaje.
—Ese mapa incluye las conexiones de tuberías —continuó ella—. Si los pasillos principales están bloqueados o infestados, los conductos de mantenimiento son su única opción. Calculamos que cruzar todo el laboratorio, enfrentando a los especímenes y superando los imprevistos, les tomará aproximadamente dos días y medio.
La Esperanza y el Peligro.
Un silencio pesado cayó sobre nosotros cuando Igna hizo una pausa. Sus ojos holográficos parecieron endurecerse.
—Nuestros sensores térmicos son erráticos debido a las interferencias, pero hay un 50% de probabilidad de que existan sobrevivientes entre el personal científico que quedó atrapado en las zonas de seguridad. Su prioridad es asegurar el perímetro, pero si encuentran sobrevivientes, deben escoltarlos a las cámaras de descompresión.
—¿Dos días y medio ahí abajo? —susurró Tyler, apretando su cinturón de paletas—. Eso es mucho tiempo para mantener la guardia alta.
—Tendrán intercomunicadores de largo alcance —respondió el holograma, como si hubiera escuchado sus dudas—. Estarán conectados permanentemente con la superficie. Si alguno de ustedes resulta gravemente herido o si la situación se descontrola, el equipo de rescate militar estará en espera, aunque su tiempo de respuesta será lento debido a la profundidad.
El Peso de la Misión.
Igna nos miró uno a uno antes de desvanecerse.
—No olviden quiénes son. Son el triunfo de la evolución. No dejen que el Sector Gamma se convierta en su tumba. La cacería comienza en una hora.
El holograma se apagó con un parpadeo. Me quedé mirando el mapa en mis manos. Mis dedos trazaron la ruta hasta el corazón del laboratorio; las tuberías parecían venas que conducían a un órgano enfermo.
—Un 50% de sobrevivientes... —murmuró Alba, frotándose las sienes—. No lo sé, Odette. No siento vida humana desde aquí. Solo siento... hambre.
Zack se ajustó las correas de su armadura.
—Entonces tendremos que abrirnos paso entre el hambre para descubrir qué quedó de la ciencia de Igna.
Revisé el mapa una última vez. Dos días y medio de oscuridad. Miré a Dakota, quien ya estaba revisando sus guanteletes, y a los hermanos Zverev, que compartían una última mirada de apoyo. Éramos seis personas con un mapa del infierno en el bolsillo, listos para entrar en un lugar del que nadie había salido vivo en meses.