Capítulo 15: Caída libre
La noche después del live de Clara fue larga. Jackson no durmió. Suzy lo encontró sentado en el suelo de su habitación, con la espalda apoyada contra la pared y el celular en la mano. La pantalla brillaba con una intensidad cruel.
—¿Estás viendo los comentarios? —preguntó ella, acercándose con cautela.
Jackson no respondió. Solo deslizó el dedo por la pantalla, una y otra vez.
“Asqueroso.”
“Ojalá te pudras en la cárcel.”
“No mereces vivir.”
“Clara fue demasiado buena para ti.”
“Suzy debería alejarse antes de que también la arruines.”
Suzy se sentó a su lado. El silencio entre ellos era denso, pero no vacío.
—¿Cuántos seguidores has perdido? —preguntó ella, con voz baja.
Jackson giró la pantalla hacia ella.
-1.2 millones. En menos de 24 horas.
Suzy tragó saliva. Luego abrió su propio celular y buscó el perfil de Clara.
+3.4 millones.
—La gente ama una víctima —murmuró Jackson—. Y odia a quien creen que la hizo sufrir.
Suzy lo miró. Su rostro estaba apagado. No había rabia. Solo una tristeza profunda, como si algo dentro de él se hubiera roto.
—¿Y Marina? —preguntó ella.
—Está preparando la demanda por difamación. Pero dice que debemos esperar. Que si respondemos ahora, parecerá desesperación.
Suzy asintió. Luego se acercó más.
—¿Quieres que te lea algo?
Jackson la miró, confundido.
—¿Qué?
Suzy sacó una libreta. La misma donde anotaba ideas para recetas, frases sueltas, pensamientos dispersos.
—Es algo que escribí hace tiempo. Cuando te fuiste de gira. Nunca te lo mostré.
Jackson asintió.
Suzy leyó:
“A veces, el silencio pesa más que el ruido.
Porque el ruido se puede ignorar.
Pero el silencio se mete en los huesos.
Y cuando él no está, todo es silencio.
Incluso cuando el mundo grita.”
Jackson cerró los ojos. Las lágrimas comenzaron a caer, silenciosas.
—No sabía que me extrañabas así.
—Siempre te extraño. Incluso cuando estás cerca.
Jackson se inclinó, apoyó la cabeza en su hombro.
—¿Y si esto me destruye?
Suzy lo rodeó con los brazos.
—Entonces reconstruimos. Ladrillo por ladrillo. Canción por canción. Pastel por pastel.
El celular vibró de nuevo. Jackson lo ignoró.
—¿Sabes qué es lo peor? —preguntó.
—¿Qué?
—Que empiezo a creer que merezco todo este odio.
Suzy lo tomó del rostro, obligándolo a mirarla.
—No. No lo mereces. Has cometido errores, sí. Pero no eres lo que dicen. No eres un monstruo. Eres humano. Y eso, aunque parezca débil, es tu fuerza.
Jackson la miró, con los ojos llenos de gratitud.
—¿Cómo haces para seguir creyendo en mí?
Suzy sonrió, triste.
—Porque yo no te conocí por tus canciones. Te conocí por tus silencios. Y esos nunca me mintieron.