Mr. Love

Capítulo 33

Capítulo 33: Donde termina el silencio

La noche había caído sobre Los Ángeles con una calma extraña. Jackson estaba en casa, solo, sentado en el sofá con la luz tenue encendida y el celular en la mano. El último mensaje de Suzy seguía sin abrir. No por descuido. Por miedo. Miedo a que fuera una despedida, a que algo hubiera cambiado, a que el silencio se hiciera más largo.

La audiencia había terminado hacía apenas unas horas. Clara enfrentaría cargos. Marina estaba satisfecha. Alan había propuesto una conferencia de prensa. Pero Jackson solo quería dormir. O al menos intentarlo.

Se levantó, dejó el celular sobre la mesa, se quitó el saco y caminó hacia la habitación. Se tumbó en la cama sin cambiarse, con los zapatos aún puestos, mirando el techo como si esperara que le hablara.

El silencio era pesado. No como el de Maldivas. Este era distinto. Este dolía.

Entonces, el timbre sonó.

Jackson se incorporó, confundido. Miró el reloj. 11:42 p.m.

Se levantó, caminó hacia la puerta, aún con el cuerpo cansado. Abrió.

Y antes de que pudiera reaccionar, antes de que pudiera decir una palabra, Suzy lo abrazó.

Fuerte. Urgente. Como si el mundo se estuviera cayendo y él fuera el único lugar seguro.

Jackson tardó un segundo en entender. Luego la rodeó con los brazos, la sostuvo, la apretó contra su pecho.

—¿Qué…? —empezó a decir.

Suzy no lo dejó terminar.

—No podía esperar. Mi papá está estable. Mi mamá me dijo que viniera. Que tú me necesitabas. Y yo… yo también te necesitaba.

Jackson cerró los ojos. Las lágrimas comenzaron a caer sin permiso.

—Pensé que no vendrías.

—Pensé que no podría. Pero aquí estoy.

Se quedaron así, en la entrada, abrazados, sin importar el frío, la hora, el cansancio.

Jackson la miró, con los ojos brillantes.

—¿Leíste mi mensaje?

Suzy negó.

—No. Quería escucharte primero.

Jackson la tomó de la mano, la llevó al sofá, se sentaron juntos.

—Te escribí justo después de la audiencia. Te dije que ganamos. Que el juez aceptó todo. Que Clara va a enfrentar cargos. Pero lo que más quería decirte… es que lo hice por ti.

Suzy lo acarició.

—Y yo volví por ti.

Jackson sonrió.

—¿Cómo está tu papá?

—Mejor. Estable. Va a necesitar cuidados, pero está fuera de peligro.

Jackson la abrazó de nuevo.

—Gracias por volver.

Suzy lo miró.

—¿Sabes qué pensé mientras volaba?

—¿Qué?

—Que ya no quiero que el mundo nos dicte el ritmo. Que quiero que empecemos a planear nuestra boda. Que quiero que ese pastel que hice sea solo el primero.

Jackson se rió entre lágrimas.

—¿Estás diciendo que quieres casarte pronto?

Suzy asintió.

—Sí. Porque si algo aprendí en estos días… es que el amor no espera.

Jackson la besó. Lento. Profundo. Como si el tiempo se hubiera detenido.

—Entonces mañana empezamos.

Suzy se acurrucó en su pecho.

—Y esta vez, no me voy.




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