Mr. Love

Extra 1

Extra 1: Nicole y el betún

Tres años despues

La casa estaba en silencio. Demasiado silencio.

Jackson levantó la vista desde el piano, frunciendo el ceño. Su libreta de notas estaba abierta, pero algo faltaba. O más bien… alguien.

—¿Suzy? ¿Has visto a Nicole?

Suzy apareció desde la cocina, con una espátula en la mano y harina en el cabello.

—La vi hace cinco minutos. Estaba jugando con sus bloques. ¿Por qué?

Jackson señaló la libreta.

—Mis notas están revueltas. Y hay huellas pequeñas de dedos con glaseado.

Suzy parpadeó.

—¿Glaseado?

Jackson se levantó. Caminó hacia el pasillo. Y entonces la vio.

Nicole Hall. Dos años. Pelo revuelto. Vestido de galletas. Cara completamente cubierta de betún rosa.

Estaba sentada en el suelo, rodeada de hojas de papel, con una cuchara en la mano y una sonrisa de travesura pura.

—¡Papá! ¡Música! —dijo, señalando las notas.

Jackson se arrodilló frente a ella.

—¿Te comiste mi canción?

Nicole asintió, orgullosa.

—¡Rica!

Suzy llegó detrás, se tapó la boca para no reír.

—¿Cómo llegó al betún?

Jackson la miró.

—¿Tú lo dejaste en la mesa?

—Solo un momento. Estaba decorando los cupcakes.

Nicole se levantó, corrió hacia el piano, y comenzó a golpear las teclas con las manos llenas de glaseado.

—¡Música dulce!

Jackson la levantó en brazos, riendo.

—Eres un desastre. Pero eres nuestro desastre.

Suzy se acercó, le limpió la cara con una toalla.

—¿Sabes qué? Esto es mejor que cualquier canción.

Jackson la miró.

—¿Incluso que A la misma hora?

Suzy sonrió.

—Mucho mejor. Porque esta tiene betún y risas.

Esa noche, después de bañar a Nicole y leerle su cuento favorito (La galleta que cantaba), Jackson se sentó en el sofá con Suzy.

—¿Crees que podamos con esto? —preguntó él.

Suzy lo miró.

—Ya lo estamos haciendo. Y aunque sea caótico… es perfecto.

Jackson sacó una hoja nueva. Comenzó a escribir.

“Nicole:
Si algún día lees esto, quiero que sepas que tu llegada fue como una canción inesperada.
Que llenaste nuestras notas de azúcar.
Que convertiste el silencio en risa.
Y que cada vez que te veo con betún en la cara… sé que el amor tiene forma de desastre.”

Suzy lo abrazó.

—¿Es para ella?

—Sí. Para cuando quiera comerse el mundo.




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