Mr Psycho la venganza contra los Creepypastas

CAPITULO 6-CUERPOS PARA EL ARTE

Qué linda está quedando mi pintura... es puro arte -dijo el joven con voz calmada, pero perturbadora-. Mmm... rayos, se me está acabando la pintura para mis obras. Tendré que conseguir más. Necesito más víctimas que me aporten de su sangre...

-Nunca vas a cambiar, ¿cierto? -interrumpió una voz familiar, cargada de desprecio.

-Mira nada más... ¡un sucio traidor!

-Me da igual lo que digan de mí. Yo solo quiero venganza, y ustedes no me la van a dar.

-¿Estás hablando de tu hermano? -respondió el pintor con una sonrisa torcida.

-¡¡ME IMPORTA UN CARAJO!! -rugió Homicidal Liu.

-Oye, Liu, ¿solo hay uno? -intervino Mr. Psycho, apareciendo por detrás con su típica actitud despreocupada.

-A este tonto le gusta trabajar solo -respondió Liu, con expresión seria.

-Veo que estás con tu nuevo amiguito. Pero saben bien que ninguno de ustedes es rival para mí.

-Tranquilo, Mr. Psycho. Este bastardo es todo mío. Tú solo mantente atento... hay un espíritu por aquí.

-¿¿Espíritu?? ¿Acaso tengo cara de cazador de fantasmas? Que yo sepa, ¡soy un cazador de creepypastas! -replicó Mr. Psycho, totalmente confundido.

Su expresión lo decía todo. No entendía nada de lo que Liu le estaba explicando.

-Se hace llamar El Titiritero -respondió Liu con voz firme.

Mr. Psycho parpadeó un par de veces, luego sonrió con ironía:

-¿Espíritu, fantasma, vivo o muerto? Me la pela.

Frente a ellos apareció el joven pintor. Su rostro estaba cubierto por una máscara blanca con una sonrisa roja pintada. Vestía una chaqueta azul, y sobre ella, un pequeño parche con una carita amarilla que ahora mostraba una expresión triste.

Liu apretó el puño. Sabía lo que se venía.

-¡Vamos, ven por mí, Bloody Painter!

-Te voy a enseñar a respetar a un artista como yo.

Bloody Painter sacó su cuchillo y se lanzó directo hacia Liu. Este logró esquivar el ataque moviendo el torso hacia atrás, pero no lo suficiente: la punta del cuchillo rozó su cuello, causando un pequeño rasguño. La sangre comenzó a brotar lentamente.

Liu tocó su cuello y miró sus dedos manchados de rojo.

-Eres rápido... -dijo, con rabia en los ojos-. ¡Pero yo soy más rápido!

Liu se lanzó contra Bloody Painter. Las cuchillas de ambos chocaron en el aire. Por un instante, sus reflejos se cruzaron en el filo metálico. Con rapidez, Liu sujetó la mano de su oponente y con la otra, apuñaló directamente hacia su abdomen. El cuchillo atravesó la chaqueta azul de Bloody Painter.

Liu pensó que había ganado... pero un puñetazo le golpeó el rostro con fuerza, seguido de otro que le hizo sangrar por la nariz.

-No te confíes... no has ganado -dijo Bloody Painter con una voz fría y desafiante.

Liu retrocedió unos pasos y respiró profundo. Sabía que este combate no iba a ser fácil.

-Esto es una gran batalla -murmuró, limpiándose la sangre.

-¿Qué pasa, sucio traidor? ¿Estás asustado? ¿Tienes miedo? ¡Jajaja! Tranquilo... voy a hacer que tu muerte sea lenta y dolorosa.

-¡CÁLLATE! -gritó Liu con furia, apretando la mandíbula.

-Oye, Liu... ¿necesitas ayuda? -preguntó Mr. Psycho desde el fondo.

-¡¡Tú también cállate y haz lo que te dije!! -gritó Liu, cada vez más tenso.

-Uff... pero qué genio -murmuró Mr. Psycho, antes de sentir un frío aterrador en su cuello.

Un hilo delgado se le enrolló como serpiente.

Una voz macabra susurró en su oído:

-Qué lindo cuello... qué lindas manos... qué lindas piernas... Me encanta tu cuerpo. Hoy... serás mi nuevo títere.

El hilo se apretaba cada vez más fuerte. Los labios de Mr. Psycho comenzaban a ponerse morados. Le faltaba el aire.

-¡Tonto! ¡Te dije que pusieras cuidado! -gritó Liu, dándose cuenta de lo que ocurría.

-Mierda... si no pienso en algo rápido, vamos a ser cadáveres, este pendejo y yo -pensó.

Pero entonces, una fuerte patada en su estómago lo sacó de su mente. Bloody Painter no le dio tiempo para pensar.

-Ups... lo siento. Pensé que era mi momento para atacar -dijo con ironía.

Liu se incorporó con fuerza y rabia. No podía seguir jugando. Apretó el mango de su cuchillo y se quitó la funda del brazo izquierdo, enrollándola en su antebrazo como una armadura improvisada.

-Ahora sí... ¡voy por ti!

Mientras tanto, al otro lado de la habitación, Mr. Psycho seguía luchando por su vida. Aunque su cuerpo era más fuerte que el de un humano común gracias al suero, no lograba romper esos hilos tan delgados como cabellos... pero con la fuerza de acero.

-Tranquilo... que todavía no he terminado -dijo la voz del espíritu.

De la mano derecha del Titiritero salieron cinco hilos más. Dos se clavaron en los pies de Mr. Psycho, uno en su cabeza y los otros dos en sus manos.

Poco a poco, el cuerpo de Mr. Psycho comenzó a perder voluntad. Sus músculos se endurecían, su mirada se apagaba.

El espíritu cerró su puño... y al mismo tiempo, Mr. Psycho también cerró el suyo.

-¡¡YA TENGO EL CONTROL!! -gritó el Titiritero, riendo en la oscuridad.

---




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.