-¿Quién anda ahí? -preguntó Mr. Psycho, empuñando con fuerza su katana.
-Ya sé quién es... esa voz la reconocería en cualquier lugar -respondió Homicida Liu, apretando los dientes con furia.
-Qué buena memoria tienes, hermano mío... ja, ja... -una risa escalofriante se extendió por todo el bosque.
-¡Sal de una vez! ¡He esperado demasiado tiempo para este momento! -gritó Homicida Liu, sacando su cuchillo y poniéndose en guardia.
-Qué determinación, hermanito... -contestó la voz burlona.
De pronto, unos pasos crujieron sobre las hojas secas. Cada vez eran más intensos, como si alguien corriera entre los árboles.
-¡Apártate! -gritó Liu.
Entonces, una silueta emergió de la oscuridad del bosque. Todo pasó tan rápido que lo único que se escuchó fue el choque de metal contra metal. Mr. Psycho giró la mirada hacia donde estaba Liu y vio al ser misterioso de pie frente a él.
Vestía un pantalón azul y un buso blanco. Mr. Psycho se acercó para observar mejor, y lo que vio lo dejó sin palabras: la sonrisa de aquel ser estaba dibujada a la fuerza, como si alguien la hubiera cortado con un cuchillo filoso. Se extendía hasta casi llegar a sus orejas, dejando al descubierto una hilera de dientes siniestros.
-Veo que te has hecho más fuerte, querido hermanito -dijo la criatura con voz burlona.
-¡No soy tu hermano! -respondió Liu, con los ojos llenos de odio.
-¿Seguro que puedes contra mí? -lo retó el ser.
-Más que seguro... vas a pagar por la muerte de nuestros padres -rugió Liu, lanzándose contra él.
-Déjate de tonterías y vete a dormir, niño -se burló de nuevo el extraño.
-¡Cállate! -gritó Liu, lanzando un tajo con su cuchillo.
-¿En qué te puedo ayudar, Liu? -preguntó Mr. Psycho, empuñando su katana con decisión.
-Tranquilo, yo me encargo de él. Tú ve por tu hermana -contestó Liu, sin apartar la mirada de su enemigo.
Los cuchillos chocaban una y otra vez. El sonido del metal cortaba el silencio del bosque. Mientras tanto, Mr. Psycho, inquieto, dejó de observar la pelea y se internó entre los árboles. A lo lejos creyó ver algo familiar: aquella figura de tentáculos.
Corrió con todas sus fuerzas hacia ella, pero cuando llegó, la criatura ya no estaba. Levantó la mirada y la vio de nuevo, más adelante, observándolo desde la oscuridad.
-¡¿Dónde está mi hermana, hijo de perra?! -rugió Mr. Psycho, jadeando, apenas logrando recuperar el aire.
Con el pecho ardiendo, volvió a correr. Pero otra vez, cuando llegó al lugar, la criatura había desaparecido. La frustración se dibujó en su rostro.
-¡Deja de huir! -gritó lleno de rabia.
-Siempre igual... te da rabia cuando las cosas no salen como quieres... ja, ja, ja... -una voz suave y burlona resonó entre los árboles.
Mr. Psycho se detuvo en seco. Esa voz... le resultaba familiar.
-¿Lily? -susurró, incrédulo.
Y allí estaba ella: su hermanita, recostada contra un árbol. Pero ya no era la tierna niña que recordaba. Sus ojos ahora reflejaban oscuridad.
-Aquí estás... cuánto tiempo. ¿Estás bien? -preguntó Mr. Psycho, con una mezcla de compasión y alivio.
-Más que bien, hermanito. Me sorprende que hayas llegado hasta aquí -respondió Lily con una sonrisa siniestra.
-Todo lo hice por ti... -contestó él con el corazón temblando.
-¿Por mí? -rió Lily, una risa que heló la sangre de su hermano-. Ja, ja, ja...
-¿Qué te pasa? ¿Por qué te ríes...?
Antes de terminar la frase, un fuerte golpe lo lanzó contra los árboles. El responsable era Slenderman, que emergió de las sombras con sus tentáculos ondeando.
-Oye... no seas tan duro con él. Sabes que todavía lo quiero un poco -dijo Lily con frialdad, acercándose a Slenderman.
-¿Cómo puedes tratarlo con tanta simpatía? ¿Acaso olvidaste que él es responsable de la muerte de nuestros padres y de destruir nuestra familia? -gritó Mr. Psycho, incorporándose con dificultad.
Con un rugido, desenvainó su katana y, en un rápido movimiento, cortó uno de los tentáculos de Slenderman. El miembro oscuro salió volando y se estrelló contra las ramas.
-Qué rápido te has vuelto, hermanito -murmuró Lily, impresionada.
Pero en ese instante, Slenderman lo atrapó por el cuello con otro tentáculo. La rabia en su rostro era indescriptible. Levantó a Mr. Psycho por los aires, dejándolo sin aliento.
-¿Sabes cuál fue la verdadera razón de la muerte de nuestros padres? -preguntó Lily, acercándose con una mirada gélida.
-Gaa... es obvio... gaa... que este maldito... gaa... te manipuló... gaa... y los quemó... gaa... -balbuceó Mr. Psycho, luchando por respirar.
-No, hermano... estás equivocado. ¡Fui yo! -gritó Lily, y su voz retumbó en el bosque.
Mr. Psycho quedó paralizado.
-¿Sabes por qué lo hice? -continuó Lily. Lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos-. Todo fue culpa de él...
Una gota rodó por su mejilla. Su voz tembló entre llanto y rabia.
-Mientras tú dormías tranquilo en tu habitación... la mía era un infierno. Una y otra vez... -cerró los ojos con dolor-. Yo le decía que no quería, que estaba mal... que yo era su hija. ¿Y sabes qué me respondía? "Tranquila, mi amor, esto es solo una muestra de cariño". Lo decía con esa sonrisa macabra, como si fuera amor verdadero...
El bosque entero pareció entender el dolor de la niña con su silencio.
-Un día tuve el valor de contárselo a mamá. ¿Y qué hizo ella? -la voz de Lily se quebró, llena de odio-. ¡Me dijo que no fuera malagradecida! ¡Que papá jamás sería capaz de hacer algo así! Y me dio una bofetada que aún siento en mi rostro...
-¡CÁLLATE! ¡CÁLLATE! -gritó Mr. Psycho, con el corazón desgarrado.
-Sé que para ti es difícil aceptar la verdad... -continuó Lily, sollozando-. Él siempre se mostró como un padre ejemplar, pero en realidad era un monstruo... un violador.
Slenderman la observaba en silencio, como un guardián oscuro.