Los universos tan lejanos y a la misma vez tantos cosmos, miradas atómicas que cambian vidas, giros inesperados entre decisiones erróneas.
Fue lo mejor, tener que caer para luego levantarme, mostrando esa sicatris que me convierte en experta de la vida, aunque quizás no tan experta.
Pero después de todo, de tanto dolor y de esas sicatrises, encontré encontré una razón para no rendirme, la voluntad.
Pero a veces después de encontrarla, la perdemos.
Nuestros monstruos del pasado encuentran una grieta por la cual entrar, y vuelve a tí tu enemigo más letal: el miedo.
¿Porque tienes miedo?; ¿Porque rendirte ahora?.
Después de haberlo perdido todo, encontré una razón por la cual sonreír, dar todo de mí, discúlpame por temer a que esto también se marchite, se hagote y desaparezca. Lo siento, mis lágrimas son de incertidumbre, miedo al mañana.
Quizás en estos momentos te tengo entre mis manos, pero a veces te siento tan lejos; que entonces me es fácil imaginar que quizás mañana te marches. Seguiré teniendo miedo al mañana y tu querrás adelantar el tiempo.
Esto lo escribí antes de marcharte, sin darme cuenta que ya te habías ido.
Cuando justo te enseñe aquellas viejas heridas de mi pasado; ahí fue donde galaste del gatillo, disparandome, quedándome sin alma en el proceso.
Entonces volví a cerrar los ojos... ya sabía dónde me encontraba nuevamente. En una muerte cerebral.