Recuerdo aquella vez cuando todos nos reuníamos en una sola casa, mayormente siempre era en la casa de los abuelos, pero en algunas ocasiones era en casa de mamá y papá.
Recuerdo aquel árbol de guayaba, que en cuanto llegaban aquellos primos, que no sabíamos ni sus nombres, lo dejaban vacío; estábamos entre ellos, nos hacíamos amigos de juegos rápidamente.
Recuerdo que los abuelos estaban felices, ellos también bailaban y cantaban aquellas canciones que ahora me lastiman, son como cuchillas lanzadas a mi cuerpo, abriendo heridas profundas.
Recuerdo aquella vez; es lo que escribo en esa hoja blanca que odio cada vez que me la da el médico; y me pide que escriba lo que pienso.
¿Qué más quieres que te diga?. Si cuando tome esa pastilla iré al recuerdo de aquella vez.
Miro las cuatro paredes que me rodean y me imagino aquel campo por donde corría; entonces cada vez que entro en trance despierto allí, pero con la diferencia de que huyo de una tormenta.
Recuerdo aquella vez; es lo que comienzo a decir, cada vez que otro año pasa, cada uno más diferente que el anterior.
Entonces, discúlpame si otro año más empiezo a recordar; porque parece que mi realidad es dolorosa, entonces me pierdo en esas calles y en esos campos, en esa maldita droga cruel que me hace sangrar; y eso es recordar.
Pero lastimosamente; Te entregue todos mis lugares seguros, entonces tuve que refugiarme en las pesadillas que no te había mostrado.