Sabor salado...un poco de cebolla; también un poco de ese rico sazón rojo que pinta todo al completo; no puede faltar esa pastillita de pollo...si chupo mis dedos sabrán salado, un rico sabor para mi estómago que no pide nada de comida.
El mareo se va con el olor fuerte de limón, me entran ganas de sentir el sabor agrio en mis labios, no dudo en provarlo; entonces se me antoja una naranja dulce, pero entonces recuerdo que en mi antigua casa había un árbol de naranja dulce... entonces recuerdo el sabor de la sangre, el hierro explotando en mis desgustaciones; nada se compara con el olor de ese líquido rojo que ensucia mi mano izquierda, y nada como el dolor al sentarme por culpa de ese moretón de color negro en mi muslo derecho.
Saboreo el salado en mis labios y respiro alcohol y desinfectante al empapar el algodón.
Entonces vuelve a mi el mareo; los sentidos se me apagan y comienza el dolor de cabeza; hace un momento estaba degustando el limón y ahora me encuentro en el suelo, en medio de una carretera y hay sangre a mi alrededor...
—¡Amor! — escucho que alguien me llama de manera dulce y preocupada.
Lo enfoco; ¿Quién es el?. Solo recuerdo el sabor salado en mis labios.
Mis lágrimas saladas; crean un mar salado; provocando que mi decepción hacia tí me lleve a este estado.
Nunca lo hubiera esperado de tí; quiero pensar que no, y que todo fue un sueño. Aún así, mi cuerpo está desgastado.