Cuando amas y lo entregas todo, ¿qué darás después? No te queda nada, ni siquiera la sonrisa que una vez mostré. No tengo palabras; se han quedado estancadas, agotadas en poemas que nadie va a leer.
Mis ojos vacíos se acostumbraron al abismo; últimamente no saben hacia dónde mirar... no saben mirar hacia otra cosa que no sea la oscuridad que crece cada vez más en mi interior, provocando profundas aberturas de heridas en mi espalda.
Heridas que habían cicatrizado, o eso pensaba.
Cuando estás solo es porque nadie te comprende, nadie ha decidido quererte. Aunque seas la mejor persona, ellos no podrán verte, porque juzgan lo que no entienden.
¿Cuál es el valor de mi existencia? No tengo un motivo para vivir en este mundo y, aun así, existo. ¿Cuál es ese valor? Mientras camino por la misma calle, me pregunto: ¿cuál es el valor de tu existencia?
Al menos comprendes mis pensamientos, ¿no? De qué vale amar si no te amarán de vuelta.