Muerte Cerebral

El Morirá

Me tomará un tiempo querer quererte, porque si me quieres, nunca te querré realmente.

​Ilusión de noche y de día fantasía; así es como la hipocresía te domina.

​Si crees que mintiendo engañarás a un ser que solo habita en fantasías, estarás condenado a muerte, porque esas criaturas no sienten.

​Si invocas al diablo rogando placer y aparece una mujer, ¿entonces por qué invocas al diablo? Ella te dará placer, pero después te quitará la vida.

​Qué cruel intentar domar a la bestia, y qué ingenuidad intentar ser lobo cuando eres oveja.

​Y si miras mi escote y tus manos se posan en mis muslos, recuerda que tus palabras no me importan.

​Hablará de amor intentando tocar mi piel, mientras que la bestia se ríe.

​No es la piel, no es su rostro; es su mente rota y dañada buscando a quien romper.

​Y llegas tú, pensando que el lobo es tonto y que la bestia no está hambrienta.

​—Él morirá —dijo aquel.

​—Las bestias tienen que comer —respondió ella.

​¿Y así, quién la va a querer si ella olvidó cómo ser?

​Tomándola del cabello, dale placer. Y si le das amor, quizás te deje vivo por esta vez.

​Pero no engañas ni a las moscas, cariño. Las águilas ven desde muy lejos, los tiburones huelen la sangre a kilómetros y a las bestias de la oscuridad les gusta mucho jugar.

​¿Y tú a quién intentas manipular? Si ella domina el averno y los demonios besan sus pies, el diablo le cedió su corona y Jesús es el único hombre al que amó alguna vez.

​Él morirá porque ella no siente; su piel es de acero y su corazón es inexistente. A saber en dónde lo guardó, que todavía no aparece.




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