Múndlua: El Abismo Lunar

CAPÍTULO 9

Ella me dijo un sinfín de veces que mis pies estaban anclados sobre la tierra, que nada en MúndLua era capaz de romperme. Ja. Cuando ella se fue no fueron mil pedazos los que se rompieron, se destrozó cada partícula, cada átomo, cada pensamiento, cada emoción, cada noción. Solo quedó algo intacto. A ello me aferro. A ello le debo no haber sucumbido.

Cada intento de Canalizar afecta la mente. Los pensamientos obscuros que en un inicio eran imperceptibles, se vuelven más fuertes. En realidad, no sé cómo funciona. Doblegan tus principios, tu moral, tu fuerza mental. Puedo prever la incapacidad e imposibilidad de regresar a ser yo mismo. Me encuentro cada día más alejado. Inhumano podría describirse. Hay ruido furtivo en mi silencio. Quiere que me rinda, que ceda. Pero, ¿rendirme? No, no puedo hacerlo. Aguantaré hasta que sepa cómo funciona este ciclo maldito.

El campamento entero se hallaba sumido en un silencioso colapso, el viento soplaba y se podía respirar el desasosiego en el aire. Las tiendas brillaban tenues bajo pequeñas velas. Sombras se erguían, caminaban, hacían ademanes cautelosos. Otras se agazapaban en las esquinas, como arañas buscando el mejor escondite. La llamarada de la fogata se desmoronaba furtiva. El cubil completo contenía la respiración, atentos a cualquier movimiento extraño, a cualquier sonido fuera de lo común. Algunas cabezas curiosas y recalcitrantes se asomaban de vez en cuando, esperando ver algo, esperando escuchar algo, esperando que los líderes anunciaran y ordenaran instrucciones a proseguir. Pero nada, ni siquiera el aleteo de pequeños insectos de fuego.

Inny, Zayra y Káer eran abrazados por la penumbra de una tienda. Se refugiaban sentados en una esquina. Zayra manipulaba con bastante habilidad una esfera perfectamente circular de fuego que alumbraba sus rostros.

Inny se tronaba los dedos de las manos. Sus pensamientos eran una telaraña que no la dejaban escapar. ¿Por qué nadie nos dice lo que pasa? Este silencio es desolador. Vislumbró la mano de Zayra, con la que manipulaba con gracia la esfera luminosa. ¿Qué me sucedió? Se miró las palmas. Quizá podría ver algo allí. Ni siquiera soy capaz de encender una flama pequeña. Simplemente no tiene sentido. Miró a Káer, quien parecía sumergido en pensamientos dubitativos. No se percató de su mirada. ¿Tendrá que ver todo esto con aquel miedo que sentí en la cabaña a las orillas de Phagnu? ¿Con aquella presencia extraña?

—¿Será posible que, aquel o aquellos que mataron a nuestros compañeros novatos se encuentren aquí? —la entonación de Káer detonaba preocupación y ansiedad.

—No estoy segura, seamos cautelosos en cuanto a quien depositamos nuestra confianza —respondió Zayra sin dejar de mirar la esfera—. Nos tenemos a nosotros. A partir de este instante nos mantendremos el mayor tiempo posible juntos. Que nadie se separe. ¿Entendido?

—¿Y si quiero ir al baño? ¿Van a ir conmigo? —preguntó Káer, imprudente.

Inny no pudo aguantarse y sonrió conteniendo una carcajada. Zayra lo miró reprendiéndolo con sus ojos envueltos en llamas.

Káer se encogió de hombros. —Lo siento. Si, me parece bien que nos mantengamos unidos. Si lo que el guardia dijo a los líderes es verdadero, y algo les arrancó las costillas… No creo que se deba a una bestia. Las bestias no hacen eso.

—Que inquietante. ¿Realmente no hay alguna que pueda hacerlo? ¿Cómo puede haber alguien capaz de hacer tales atrocidades? —las piernas de Inny temblaban con ligereza. Se esforzó por controlarlas.

Algo se movió, deteniéndose en la entrada. La tela vibró con fuerza. Káer se levantó impidiéndole la vista a Inny. Ella trató de inclinarse a un lado para poder curiosear mejor, pero fue en vano. Solo pudo escuchar cómo se abría el cierre que la mantenía cerrada. Zayra se puso de pie, sin hacer desaparecer su esfera.

—¡Levántense! —dijo Landel, su voz era firme, dura y controlada—. Hay algo que debemos comunicarles.

—Se trata de los Caídos Lunares, ¿verdad? —preguntó Inny.

Landel, quién asomaba su cabeza por un pequeño espacio la miró detenidamente, evaluándola antes de hablar.

—¿Cómo sabes sobre ellos?—la escrutó con sus ojos terrosos—. No importa. No tenemos pruebas contundentes al respecto. Creemos que los culpables del trágico suceso pudieron haber sido Caídos Lunares que se han infiltrado en nuestras filas. —Hizo una pausa, sus ojos se clavaron un segundo al piso—. Los cuerpos encontrados tienen señales, rastros y algunos signos que podrían probar la teoría. Sus costillas fueron arrancadas, pero lo que es más extraño es que hay hallazgos de ELO por todo el lugar.

—¿ELO? —inquirió Zayra.

—Energía Lunar Obscura —respondieron al mismo tiempo Inny y Káer.

—¡Lo sé! —Levantó la voz—. Era una pregunta retórica.

—Pero eso debería ser imposible —Inny frunció el ceño, pensativa—. No quedan muchos Canalizadores de la Luna de Draktox. Los que siguen con vida se mantienen en altos mandos bajo las órdenes del rey Icnag, cumpliendo y obedeciendo sus mandatos para que sus familias vivan y sean tratadas de la mejor forma posible.

Káer notó cierta exasperación en las palabras de Inny.

—Además, su edad rondaría mínimo los sesenta y cinco años —continuó Inny sin apartar la vista de Landel—. ¿Me está queriendo decir que un ancianito o grupo selecto de ancianitos vinieron a asesinarnos? ¿Por qué harían eso?



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En el texto hay: oscuridad, darkfantasy, depresión ...

Editado: 22.06.2026

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