Mundo de Dragones

Capítulo 11 — Un nuevo comienzo

Tres meses. Ese fue el tiempo que le tomó al castillo, a mis manos, y aparentemente también a la paciencia de todos los involucrados, volver a algo parecido a la normalidad después de la noche del cumpleaños. Mis manos habían sanado por completo, aunque la sanadora principal insistía en revisarlas cada semana con una desconfianza que empezaba a sentir personal. La investigación sobre Draven seguía estancada, la maldición de silencio tan impenetrable como el primer día, aunque Sebastián aseguraba que los investigadores reales no habían abandonado la búsqueda de una forma de romperla.

Y entonces, una mañana cualquiera, sin ninguna advertencia previa que nos hubiera preparado apropiadamente, nuestro padre nos convocó a la sala de estrategia con una noticia que ninguno de los dos vio venir.

✦ ✦ ✦

—Van a ir a la Academia del Hechicero Dragón —anunció, sin ningún preámbulo, extendiendo sobre la mesa un pergamino sellado con un emblema que no reconocí de inmediato: un dragón enroscado alrededor de una torre, bordado en hilo dorado sobre fondo azul oscuro.

—¿La academia? —repitió Lucius, con una expresión que oscilaba entre la confusión y la incredulidad—. ¿Ahora? Apenas llevamos tres meses de vuelta.

—Exactamente por eso —intervino Sebastián, con esa calma suya que siempre lograba hacerme sentir que todo el mundo, excepto yo, ya sabía exactamente hacia dónde iba la conversación—. Es una de las siete grandes escuelas de magia del continente. Formación de nivel adepto, acceso a técnicas y conocimientos que ni yo mismo podría enseñarles en las condiciones actuales.

Sentí una opresión extraña en el pecho, una mezcla de emoción genuina ante la perspectiva de aprender magia de verdad, y una resistencia terca que no terminaba de identificar del todo.

—Hay algo más —añadió mi padre, con una seriedad que borró de golpe cualquier resto de la conversación casual anterior—. La princesa también asistirá a la academia este año, como parte de su formación oficial ahora que alcanzó la mayoría de edad. Considerando los eventos recientes, necesitamos que alguien de absoluta confianza esté cerca de ella en todo momento.

—Nosotros —completé, entendiendo de golpe hacia dónde iba todo aquello.

—Ustedes —confirmó—. Oficialmente, serán estudiantes como cualquier otro. Extraoficialmente, su misión principal será vigilarla y protegerla de cualquier amenaza, especialmente considerando que la organización detrás de Draven sigue sin identificar del todo, y no tenemos garantías de que hayan abandonado sus intenciones hacia ella.

Lucius y yo intercambiamos una mirada. No hacía falta decir en voz alta lo que ambos pensábamos: después de todo lo que había pasado, ninguno de los dos necesitaba mucha persuasión adicional para aceptar esa parte específica de la misión.

—¿Y qué hay del resto de nuestro entrenamiento? —pregunté—. Los brazaletes, mi... aura, lo que sea que esté pasando con cualquiera de las dos cosas. ¿La academia sabe algo de eso?

—La academia conoce lo estrictamente necesario —respondió Sebastián—. Que ambos portan objetos mágicos de contención personal, y que bajo ninguna circunstancia deben ser removidos sin supervisión adecuada. Nada más. El resto sigue siendo asunto nuestro, y de nadie más, hasta que decidamos lo contrario.

Aquello me tranquilizó parcialmente, aunque la idea de llevar semejante secreto a un lugar completamente nuevo, rodeados de desconocidos con sus propias habilidades y ambiciones, no dejaba de generarme una inquietud persistente.

✦ ✦ ✦

—¿Entonces por qué la reticencia? —preguntó Sebastián, notando sin duda la tensión que ninguno de los dos lograba disimular del todo.

Me tomó un momento encontrar las palabras correctas.

—Apenas volvimos —dije finalmente—. Dos años en el bosque, y apenas tres meses de vuelta a casa, ¿y ya nos están enviando a otro lugar nuevo? Otra vez tenemos que empezar de cero, demostrar quiénes somos, adaptarnos a reglas que no conocemos todavía.

—Y dejamos atrás la investigación sobre Draven —añadió Lucius—. Sobre la marca del toro. Sobre todo lo que todavía no hemos resuelto aquí.

Sebastián nos observó en silencio un momento, con una expresión que no lograba interpretar del todo, antes de finalmente hablar.

—La investigación va a continuar existan ustedes aquí o no. Alsfonso y yo nos encargaremos personalmente. —Hizo una pausa—. Y en cuanto a empezar de cero, permítanme recordarles algo: la última vez que tuvieron que demostrar quiénes eran frente a completos desconocidos, terminaron ganándose el respeto de todo un pelotón en menos de dos golpes. Creo que sobrevivirán a una academia.

—Eso no es exactamente tranquilizador —murmuró Lucius, aunque la sonrisa que empezaba a asomarle sugería que el argumento había funcionado, al menos parcialmente.

Mi padre se levantó, dando por terminada la parte oficial de la reunión, aunque se detuvo un momento antes de salir.

—Sé que no es fácil —dijo, con una suavidad que rara vez mostraba fuera de conversaciones privadas—. Pero confío en ustedes dos más de lo que confío en cualquier ejército que pudiera enviar en su lugar. Cuiden de ella. Y cuídense entre ustedes, ya que estamos.

✦ ✦ ✦

Los días siguientes transcurrieron en una mezcla extraña de preparativos logísticos y despedidas que se sentían, de alguna forma, más pesadas de lo que deberían para una separación que, en teoría, no sería permanente.



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En el texto hay: aventura, magia, dragones

Editado: 11.09.2026

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