Estoy completamente agotada. Llevamos quince días con esto y creo que me duelen músculos que no sabía ni que tenía. Estas agujetas me recuerdan a las primeras semanas, hace ya ¿Cuánto? ¿Cinco años?, cuando apenas sabíamos coordinar una simple pelea con palos de madera sin salir llenas de moratones. Quien lo iba a decir, ni siquiera yo daba una moneda de cobre por nosotras. Hubo más de una ocasión que me plantee coger mis cosas y marcharme a escondidas, tal como había llegado, pero no sé por qué, Lyra siempre conseguía hacerme cambiar de opinión y aquí estamos. Todavía no puedo creer que al final todo saliera bien y estos cinco años, viéndolos en perspectiva, hayan sido los mejores de mi vida. Durante este tiempo he dejado de escuchar esa vocecita que me empujaba a hacer cosas que no debía, o al menos he encontrado un motivo para ignorarla. Cambiar el latrocinio por el espectáculo al final valió la pena. Ellas lo valen todo.
— ¡Venga chicas, una vez más! — Fara se pasea dando palmadas de ánimo por la arena— Dentro de un rato vendrán los gladiadores que hemos contratado para ensayar la lucha, pero ahora debemos pulir esta última acrobacia.
Me levanto del suelo de la arena, donde estaba descansando. Hoy hace un calor tremendo, y el coliseo tiene poca sombra. Por suerte, no tenemos que ensayar esto en nuestra base de entrenamientos…que no es más que un gran almacén que hemos podido alquilar y nos viene justo para esta nueva locura que ha ideado Lyra. Es lo más ambicioso que hemos hecho. Me viene a la mente la primera actuación que hicimos en esta Arena. El Asedio de la torre se llamaba. Nos gastamos todo lo que conseguimos de los patrocinadores en materiales para construir una torre de madera mínimamente estable. El espectáculo contaba la historia del asedio de una torre por parte de unos bandidos y de cómo su moradora conseguía detenerlos con éxito. Aún recuerdo a Elana ahí arriba montada, haciendo equilibrios mientras nosotras subíamos a por ella siguiendo el guión que Lyra, como maestro de ceremonias, iba contando. Fue algo diferente a lo que estaba acostumbrado el público y por suerte para nosotras, nos granjeó un lugar en el cartel del Coliseo. Luego hicimos otros bastante sonados como las Valquirias de la Arena, en el que tuvimos que aprender a montar a caballo o la Danza de los Dioses, donde Lyra empezó a participar en las luchas, y aprendió a usar el arco. Pero el que nos catapultó al éxito fue el Laberinto del Minotauro, que nos costó una fortuna, ya que tuvimos que transformar todo el recinto. Cómo resonaba el coliseo al ver a Diana con esa armadura gigante y esa cabeza de Minotauro, persiguiéndonos por los pasillos.
Pero El Vuelo de la Legión se va a llevar la palma. Miro las cinco torres de veinte metros que nos han construido, siguiendo las indicaciones de Lyra y todo el sistema de cuerdas y arreos que sobrevuela nuestras cabezas. Diana, enganchada a un arnés, se está encaramando por una torre con destreza mientras Elana cuenta cuanto tarda.
—Esto debe ser más rápido si no queremos aburrir al público!! ¡¡ Todas esas tardes de rezos en el templo de Pelor te están oxidando las rodillas Di!!— Les meto un poco de caña, para que no vayan perdiendo la costumbre.
—Venga listilla, a ver cómo lo haces tú con esas piernecillas de ciervo asustado que tienes— Me contesta ella al tiempo que corona, no sin esfuerzo, la cumbre de la torre.
— ¿Conque esas tenemos?
Me doy unos segundos para calentar y estirar las extremidades, pero de repente noto una palmada en mi trasero.
— ¡La última en llegar arriba, paga la cena! — Me reta Fara
No me lo pienso y salgo corriendo hacia mi torre al tiempo que ella sale hacia la suya. Sin detenerme, salto y me aferro al primer tablón saliente y con ambas manos impulso mi cuerpo hacia arriba. Me agarro del siguiente saliente con una mano mientras saco una de mis dagas de la otra y me ayudo con ella clavándola en la pared de la torre.
— ¡Eso no vale! — Me grita Fara desde su torre. Aun así, va ganando, pero no me rindo.
— Que yo sepa no has puesto ninguna norma que lo impida— Le saco la lengua y sigo subiendo, buscando los mejores asideros y clavando la daga.
Pero Fara es más rápida que yo. Sus dedos encuentran los salientes a una velocidad inhumana y sus pies apenas tocan la madera antes de que estén en el aire de nuevo. Todavía me falta un cuarto de la torre cuando ella corona la cúspide, se pone en pie y con los brazos en jarras, se burla.
—Quiero codornices aliñadas con miel y de postre fresas!
Unos segundos después, llego arriba y me asomo a tiempo para ver llegar a Lyra gesticulando hacia nosotras mientras nos grita.
—Es que queréis mataros?? ¡Os he dicho mil veces que debéis usar los arneses para subir a la torre también! Desde ahí arriba podríais mataros y nos habríamos gastado un dineral para nada.
— ¡Yo también te quiero Lyra! — Le lanzo un beso y procedo a descender. Porque a pesar de que me gusta hacerla rabiar, no me gusta preocuparla. Fara y Diana me imitan y en pocos minutos estamos todas a pie de pista observando las cinco torres.
— Todavía les falta un poco de trabajo para que no parezcan simples montones de madera. Me han prometido que estarán a tiempo para el estreno, la semana que viene— Nos comenta Lyra
Escucho pasos a nuestra espalda y me giro para ver llegar a un par de elfos cargados con sendas cajas de madera. Uno de ellos mira la etiqueta de su caja y a continuación se dirige a nosotras.
Editado: 01.02.2025