Murdok: Buscando una esposa

Cap 01

—Vamos, te estoy dando la solución en bandeja de plata. Solo escoge a una, Murdok —decía Ernesto, quién tenía poca paciencia para lidiar con los asuntos familiares.

—No quiero hablar de esto. Es una estupidez que me obliguen a casarme, me amenazan con retirar sus inversiones en la empresa.

—Si hubieras rechazado esa entrevista, no tendríamos estos problemas. ¿Por qué no pudiste mentir con que estabas saliendo con un par de mujeres, y ya?

—Nunca he sido del tipo que miente.

—Podías haber hecho un intento — suspiró.

—Tienes un apellido que necesita mantenerse vigente. Con este rumor de que jamás sentaras cabeza, provocaste que tu madre cometiera un error del que no vamos a salir a flote.

Mi nombre es Murdok Smarnova, propietario actual del grupo Smarnova, empresa de inversiones en distintas empresas que generan suficientes ganancias para resguardar la fortuna que construí por cuenta propia.

Hace una semana, participé en una de las entrevistas que son publicadas en las revistas que solo pocos encuentran interesantes. Entre las preguntas, la de mi aparente soledad fue la atracción principal del artículo, mi última relación fue hace cinco años.

Me he enfocado en seguir con la empresa, números, contratos, viajes, finanzas. No tenía tiempo para pensar en conocer a nadie, menos en un compromiso formal que detuviera mi vida.

Sin embargo, la llamada histérica de mi madre fue un dolor de cabeza. Mis padres también tenían una gran fortuna, cuando propuse la idea de crear una compañía de inversiones, mi madre aprobó la idea, les pedí un préstamo que regresaría en cuento tuviera éxito.

Cómo prometí devolví cada centavo y un poco más. Aunque mi padre decidió mantenerse como un socio, compró un porcentaje de las acciones del grupo Smarnova. No me pareció ningún peligro, hasta hace tres días.

—¿Qué clase de tontería es está Murdok? ¿Por qué me tengo que enterar por una revista que no piensas en casarte jamás? —reclamaba mi madre a punto de una crisis nerviosa.

—Fueron simples palabras.

—¿Simples? Eres mi único hijo, estás cerca de los cuarenta años, ¿qué no piensas que quiero tener nietos, o una nuera a la cual adorar?

—Esos son tus deseos madre, no los míos. Puedes tener suficiente mirando a las empleadas con los bebés que tanto conscientes.

—Es diferente, yo no tengo nada en esta casa. Tu padre es demasiado viejo para poder intentar tener un hijo, así que eres el responsable de darme más familia.

—No quiero escuchar nada de eso.

—Te he intentado presentar a demasiadas mujeres. No me importa su estatus, el nivel económico, nada. Te estoy dando oportunidades que pocas familias en nuestra posición te darían.

—Entiendo que te preocupas por mí, solo que es sencillo mantener la vida que he tenido por los últimos años. Mi mente está ocupada para atender otro tipo de asuntos.

—Quiero que te cases. Tu padre y yo ya tuvimos una familia, pero no somos eternos. No pienso mirarte acabando como un viejo ermitaño rodeado de puro dinero.

—Estas exagerando.

—No. Si no piensas hacer esto por tu cuenta, entonces hablaré con tu padre. Venderemos las acciones del grupo Smarnova.

—¿Qué?

—Supongo que es un buen inicio para darte a entender que tienes que apresurarte. Hay muchas empresas que estarán interesadas en comprar.

—Madre, no hay que mezclar las cosas. Las acciones que tienen ustedes son cerca de la mitad. Cualquier persona que las tenga, puede mandar y opinar sobre la empresa. Las malas decisiones también son una posibilidad. Y si las venden por partes, será peor.

—Bien, parece que tienes razones para presentarme una esposa pronto. —se escuchaba bastante convencida de que su idea, era la más coherente.

—¿Estás hablando en serio? ¿Dejarás que cualquiera ponga las manos en el negocio que me ha costado esfuerzo?

—Ya lo decidí. Ni siquiera intentes hablar con tu padre sobre esto, él me hará caso a mí.

—Al menos dame algo de tiempo.

—Dos meses. Es tiempo suficiente para que encuentres a una mujer.

—Nadie se enamora en dos meses. Me estás pidiendo imposibilidades.

—Encontrarás una solución. Sabes bien que no juego. —colgó la llamada, sentí un recorrido de sangre fría en el cuerpo. Cerré los ojos resignado a perder las acciones del grupo.

Fue así que acudí a mi amigo de confianza, Ernesto Díaz. Primero se burló de la situación, luego al comprender que esto era un problema que lo involucraba también su rostro se volvió pálido cuál fantasma.

—¿Entonces cuál es el plan? —le pregunté con una mano en la frente, las juntas en la compañía no me eran tan estresantes como esto.

—Bien, después de una investigación ardua —decía Ernesto dando vueltas en mi oficina, las manos cruzadas, repasando en su mente las instrucciones que alguien más le había dado. — Encontré a varias mujeres que son solteras, buena familia, interesadas en algún tipo de matrimonio, arreglado o no, son candidatas para ser la futura señora Smarnova.

—¿En dónde conseguiste esto? Tu trabajo es en publicidad. No en investigación, estás más preocupado que yo.

—Claro que estoy preocupado, no he podido dormir en días. Mucho dinero de mi billetera está en esta compañía, tus padres son ricos, para ellos no es nada perder las ganancias que les damos. Pero para mí, es como cortarme las alas, Murdok.

—Vamos. He conocido a varios compañeros de negocios que se han casado, y el divorcio llega solo unos meses después.

—Piensa primero en casarte, después en la separación. Toma —colocó cinco folders de color crema, con nombres diferentes en la pestaña exhibida. — debes escoger a una de ellas, las citas serán en restaurantes, quizá zonas privadas donde puedan conocerse.

—No quiero conocer a nadie. Si tengo que casarme por beneficio, debería ser claro con lo que deseo. Un negocio que traiga ganancias para ambas partes.

—Dale un vistazo, me encargaré de organizar un encuentro para ambos. No puedo hacer todo el trabajo por ti, convencelas de que eres un buen partido.




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