Murdok: Buscando una esposa

Cap 05

—¿Qué te parece el lugar? Es bastante lindo, y no tiene tantas personas —Génesis había pedido un café americano.

—Me gusta —el establecimiento tenía paredes que imitaban la madera, algunas mesas esparcidas alrededor. Un par de televisiones que transmitían videos musicales populares.

—¿Ya pensaste en lo que le dirás?

—Le voy a entregar el contrato que le doy a mis clientes vip, no quiero parecer desesperada por qué firme... aunque lo estoy. Nada debe parecer tan apresurado, él hace negocios todo el tiempo, debo demostrar que mi compañía es igual de seria que las otras empresas que él ve a diario.

—Ya tienes todo preparado. Este año me gustaría que estuvieras en la fiesta de beneficencia, probablemente estés ocupada en algún evento, pero quisiera que encontraras un espacio.

—¿Tu familia será la anfitriona este año?

—Por desgracia no, los Harrison se harán cargo. Es un evento que reúne a varios empresarios en un mismo sitio, además de las celebridades de siempre.

—Debes de tener una razón por la que quieres que vaya este año. Te la pasabas diciendo que te aburrían este tipo de fiestas donde hay más pretenciones que verdadera ayuda.

—Eso era antes, ¿si? Ya he reconocido la importancia de este tipo de eventos, además muchos de los invitados que me desagradaban se han retirado por cuenta propia de la beneficiencia.

—Ya veo. ¿Y para que me quieres ahí?

—Quiero presumirte —bebió de su café, despreocupada.

—¿Presumirme? ¿Con quién?

—Obvio con todos en esa fiesta. ¿Sabes lo que decían a mi a mis espaldas? Decían que jamás lograría tener éxito en la vida, que seguiría siendo una carga para mis padres. Me gustaría restregarles en la cara, que no solo tengo un puesto en la compañía si no, que estoy por casarme.

—Eso es mentira.

—Si tengo un puesto, diseñar los empaques de los nuevos productos de belleza es igual de importante que fabricarlos.

—No me refería a eso. No vas a casarte. Sin propuesta no hay nada, ya deberías saberlo, te lo he explicado cada semana que vienes a verme.

—No es mentira. Eres muy negativa conmigo.

—No te apresures Génesis. Sé que Frank ya lo está pensando, pero te recuerdo que una de tus debilidades es sobre pensar.

—Bueno, ya que estás quitándome mis esperanzas de casarme pronto, hablemos de ti. ¿Aún no quieres conocer a nadie? Tengo varios amigos que estarían encantados de salir contigo Val.

—¿Has escuchado que los chefs dicen que a veces no disfrutan tanto la comida que hacen? ¿Qué prefieren ver a los comensales degustar?

—Sí, a veces escucho que lo dicen.

—Es igual para mí, he visto tanto amor y cariño, drama, peleas en mi trabajo. Que solo pensarlo me dan escalofríos, es demasiado cansado.

—Pero, también desaprovechas tus habilidades —se cruzó de brazos —. Puedes conseguir a cualquier hombre que quisieras, tendrías todo un catálogo donde escoger.

—Una mujer que quiere casarse no debería estar pensando en buscar hombres de tal gama, sé muy bien el tipo de imágenes que tienes en la cabeza.

—Siento que confundes mi trabajo, yo hago parejas, no soy del tipo que va a investigar si son infieles. No voy a coquetear por gusto, enseño cualidades básicas para atraer personas.

—Te complicas mucho. ¿Y cómo está tu hermana?

—¿Por qué todo el mundo pregunta lo mismo? —suspiré, no me molestaba que se interesaran en ella, me asustaba que pudieran descubrir demasiado.

—Podría ser porque es tu hermana, ya sé que no te gusta hablar sobre tu vida en el pueblo donde creciste. Pero todo el tiempo estás alerta cuando alguien menciona a Carolina.

—Es solo que me preocupa, es mi hermana menor, que tenga que vivir dentro de un hospital no es justo. Yo trato de cuidarla desde lejos, pago las facturas, me aseguro que esté bien, mientras mi madre está por ahí, contenta.

—Oye, sé que te esfuerzas por ella. Pero no digas esas cosas de que no eres feliz aquí. Pensé que tú empresa y las nuevas amistades que tienes por tu negocio eran buenas para ti.

—Y si lo son. ¿Ya ves por qué evito esta clase de conversaciones? No me sirve buscar entre el pasado, tengo bien definidos mis límites. Génesis, te pido por lo que más quieras que no indages sobre mi hermana.

—Lo siento, no quería hacer algo que te molestara. Solo hablaremos de eso, cuando tú lo quieras.

—Gracias —miré la mesa de cristal, mis tacones negros estaban quietos, en esta clase de situaciones me mantenía con el cuerpo rígido. Librarme del pasado era difícil. Sacudí la cabeza, me tengo que concentrar en lo importante, conseguir dinero y recomendaciones.

[...]

Murdok

—¿Qué te parece el restaurante? Reservé todo el lugar para la noche, una cena es adecuado para hablar de un tema como el matrimonio —le mostraba los diferentes trajes que pensaba usar a Ernesto, que se hundía en el sillón de la sala con el vaso de whisky con el que lo soborne.

—¿Por qué estoy aquí? Debería estar en casa, dormido, después de ser tu mula de carga todo el día en la oficina.

—Accediste venir.

—Claro que no, me arrastraste aquí porqué no tienes ninguna otra persona con quién consultar este tipo de estupideces. Puedes llamar a tu madre, estará contenta de saber que al fin encontrarás ayuda.

—Si la meto en esto, complicará las cosas. Hará un escándalo, lo anunciará antes de tiempo. Se acercará a ella como una víbora que quiere tener al pequeño ratón entre su piel.

—Que opines así de tu madre no es bueno, Murdok.

—Era una comparación. En fin, ¿el negro o el azul? Son los colores que mejor me quedan, debería lucir sereno, atractivo, con buen carácter.

—Ponte lo que sea, esa reunión ni durará más de dos horas.

—Quiero que tenga una buena impresión. No soy ignorante de lo que dicen de mí, ¿qué crees que piense de mí? ¿Un mujeriego de corazón frío, con miedo al compromiso? Me haría ver cómo un imbécil.




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