Murdok: Buscando una esposa

Cap 06

—Podríamos fijar una fecha, en dos meses será diciembre, si planea tener una ceremonia es buen tiempo para apartar la locación —decía ella con una agenda en la mesa, tenía la pasta dura de color celeste, con varias hojas pegadas entre sí, ya había rebasado el ancho original.

—¿Usa una agenda física?

—Ah, me gusta el método tradicional. Me apoyo con lo digital, pero personalmente escribir se siente mejor, la llevo conmigo a todos lados para nunca estar desprevenida.

—Le gusta la organización.

—Me gusta mantener todo en orden, mis clientes son diferentes, cada uno de ellos con gustos separados. Vendo perfección, no puede haber errores en los eventos.

—Parece ser el tipo de persona apasionada, eso explica el empeño que le coloca a su empresa.

—Es la única manera de tener éxito —me sonrió, era como sentir una daga clavada en mi cuerpo, quería volver a ver su sonrisa —. Deberíamos ordenar la cena, ¿tienes hambre?

—Podría ordenar algo —tenía la actitud de mantenerse educada, miraba la carta con asombro, por su expresión nunca había venido al restaurante —. Quiero la pasta con carne, por favor.

—Yo quiero el ribeye termino medio.

El mesero anotó la orden y se fue apresurado a la cocina, podía notar que el personal estaba pegado a la puerta movible, intentando espiar o ver a la mujer por la que había pagado todas las reservaciones de los comensales originales, y algo más para lograr que solo abrieran el restaurante para nosotros dos.

—Escuché que es de un pueblo alejado de aquí. ¿Su familia también está con usted? —pregunté, si íbamos a casarnos necesitaba tener una buena relación con su familia, puede que fueran solo apariencias, pero entre más real fuera, sería más creíble para mi madre.

—No, ellas siguen en donde crecí. Tenía veintidós años cuando decidí venir a Nueva York a probar suerte, mi padre no estuvo presente cuando era niña, solo eramos mi madre y hermana. No voy de visita a menudo, tengo demasiado trabajo aquí.

—Ya veo. Mis padres viven en una residencia en Nueva Jersey, solo vienen a la ciudad cuando es necesario. Fuí hijo único, por lo que no tuve problemas de hermandad.

—Sí, a veces es complicado manejarlo... —sus ojos reflejaron una tristeza, que desapareció cuando ella miro mi mano. — No sabía que tenía un tatuaje, ¿lo tiene hace mucho?

—Cuando he tenido sesiones fotográficas suelo esconder la mano en los bolsillos o con otro aditamento, prefiero mantenerlo lo más privado que se pueda, aunque suene imposible. Me lo hice a los veinte, en ese entonces me pasaba las noches en clubes nocturnos, perdí una apuesta con un viejo amigo, me retó a ir al local de tatuajes más cercano y hacerme uno.

—Se ve bastante bien para haber sido un reto —rio, no podía dejar de ver sus hermosos ojos azules, antes ningún color me parecía atractivo, ahora quería llenar mi departamento con objetos del mismo azul que ella tenía, solo para poder recordarla en cada rincón de mi casa.

—Señorita White, ¿podía darme su número de teléfono? Se han comunicado solo con sus abogados, quisiera poder llamarle directamente una vez que empecemos con nuestro trato.

—Oh, claro. Tengo dos números, uno es el que está publicado en mi página web de la empresa, es meramente profesional. Le daré también mi número personal, en caso de que tenga alguna duda o emergencia respecto al contrato.

Era sencillo hablar con Valentina, podía acostumbrarme a este tipo de cenas. Con palabras simples, hace años no tenía un encuentro con nadie, quería hacerla sentir cómoda, hablarle de mí, que me viera como su futuro esposo.

—He estado pensando que podríamos vernos al menos tres veces a la semana, me tomo dos dias libres en el trabajo, pero con este asunto pondré una pausa indefinida —decía mientras degustabamos de la comida, ella parecía disfrutarlo.

—Claro, aunque creo que por el tiempo tan corto que usted pide deberíamos intentar vernos a diario. Hay que aprovechar el tiempo, haré unas llamadas para organizar los encuentros —me respondió mirando su agenda que estaba a nada de reventar.

—Por mí no hay problema, además, no deberías hablarme de una manera tan formal. No sería cómodo.

—Es que usted es un gran empresario, además es mayor que yo, no sé si sería apropiado.

—Solo llámame Murdok. Vamos, dilo.

—Yo... Lo pensaré —acomodó su cabello, y empezó a explicarme sobre el contrato que había preparado —. El acuerdo es que la boda se efectúe en el tiempo preferido de los novios, dice que será en dos meses así que ese será el plazo. Seré la coordinadora de las citas, mi trabajo es hacer el proceso sencillo, nada abrumador. Deberá escoger a una de las mujeres para seguir en contacto, he pensando que alguna empresaria sería lo más correcto para usted.

—¿Perdón? —fruncí el ceño, ¿por qué de repente hablaba sobre otras mujeres?

—Debido a su reputación, creo que es necesario mantener una imagen privada, pero el matrimonio podría ser un éxito siempre y cuando se comprometa a conocerlas.

—No entiendo lo que hablas —dejé la copa de champagne a un lado —. Yo ya escogí a quien será mi esposa.

—¿En serio? Correcto, será más fácil trabajar cuando ya tiene alguien en mente, organizaré una cita para que puedan conocerse cuánto antes.

—No, yo voy a casarme contigo —bebí de mi copa.

—¿Qué? —exclamó tosiendo el bocado que tenía, le extendí una servilleta — No sé en qué está pensando señor Murdok, debe ser una equivocación.

—Te cité aquí para poder hablar del compromiso, te pones a hablar sobre otras mujeres. ¿No te convencí? ¿Qué deseas que te dé?

—Yo, ¡yo no estoy aquí para casarme con usted!. Me va a contratar como su asesora de citas, le encontraré una esposa, pensé que ya le habían explicado, el hombre que llamó a mi agencia para buscar un lugar.

—¿Vas a conseguirme esposa? Entonces porqué me dieron tu información entre las candidatas que debía escoger —respondí, sacando la caja de terciopelo con el anillo qué había preparado.




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