Murdok: Buscando una esposa

Cap 11

Valentina

Ya han pasado dos días desde el incidente con mi hermana, después de regresar a la oficina de Love&M, continúe con el trabajo, también Hanna me comentó que la junta dónde anunciaba que me enfocaría en el nuevo cliente vip, resultó bien.

Había llegado el momento de dar el primer paso, llamé a Murdok Smarnova, para atender la reunión donde empezaría mis planes para casarlo en dos meses.

Contestó en el primer tono.

—Señor Smarnova, le aviso que recibí el contrato firmado, gracias —como prometió el abogado Ross regresó con todos los papeles en orden.

—¿Ya has pensando cuando será nuestro primer encuentro?

—Estoy haciendo algunos arreglos a mis horarios, si está de acuerdo, podemos empezar en dos días —dije dando una última hojeada a mi libreta llena de compromisos.

—Me parece bien, ¿a dónde deberíamos ir? Puedo conseguir cualquier sitio que desees.

Suspiré. ¿Otra vez piensa rentar un lugar solo para conversar cinco minutos?

—Para empezar, primero tendremos una clase de entrevista, para conocerlo como hombre y así hacer una lista de posibles candidatas a esposa que podrá conocer. Casi siempre, pido que sea un lugar donde se sientan cómodos, ¿se le ocurre uno?

—Bueno, hay un lugar que disfruto, ¿es útil?

—Sí, estará bien. Por favor envíeme la dirección, y acordaremos una hora para vernos.

—No. Yo pasaré por ti. Dame tu dirección, milaya.

¿Por qué era tan insistente? No comprendía sus razones de prestarme tanta atención, entiendo que ese día en el restaurante actuó tan amable porque pensó que era la mujer con la que iba a casarse.

Ya habíamos aclarado ese asunto. Entonces... ¿por qué sigue actuando en mi cara?

—No funciona así, señor Smarnova. Es una reunión profesional, es mejor que cada uno llegue por su parte. No debería saber mi dirección.

—Cuando dije en el contrato, que quería que estuvieras conmigo en todas las citas, incluye ser el que te recoge y te lleve de vuelta. Soy un caballero, buscaré tu dirección.

—¿Cómo que buscar mi dirección? —dije preocupada, pero antes de que pudiera reclamar el corto la llamada—. ¿Hola? ¿Hola? —suspiré molesta.

[...]

—Esto me va a colmar la paciencia un día de estos, pero está bien, solo me tengo que enfocar en lo que importa. Dar un buen resultado.

El turno se terminó a las cuatro de la tarde, me despedí de los empleados que iban abandonando la oficina, los saludaba desde mi escritorio, Hanna apareció con su abrigo puesto y el bolso que tanto le gustaba.

—Ya es hora de irnos, ¿te vas a quedar otra hora? —me preguntó.

—Solo voy a guardar unos archivos en la base de datos, y después me iré. Quería hablar contigo, sobre lo que pasó hace rato, no era mi intención comportarme tan grosera, he tenido mucha presión, pero eso no justifica que te hable así. Lo siento Hanna.

—Está bien, sé que puedo llegar a ser descuidada con mis palabras, también que no debo mezclar nuestra amistad con el trabajo. No te preocupes, ¿y tú hermana?

—Todo bien, fui al hospital y hablé con la doctora, estuve un rato con Caro, hasta que fue tiempo de regresar. Hubo un incidente que la estreso de más, por eso me llamaron.

—Me alivia escuchar que está bien, cuando saliste corriendo pensé que podría ser algo más grave. Sabes que cualquier cosa que necesites puedes pedírmelo.

—Gracias —sonreí—. Ya tengo la cita agendada con el señor Smarnova, me ausentaré de la oficina a partir de hoy, solo vendré para casos muy necesarios, y a revisar los pendientes de los eventos.

—Sí, Javier ya está al tanto de las cosas, se encargará de los eventos que faltan. Me pidió que te dijera que no causará contratiempos.

—Sé que es muy capaz.

La empresa tenía varios organizadores, claro que yo funcionaba como la principal, el rostro que representa a la imagen de Love&M. Pero, no podía encargarme de todo, a menos que quisiera morir de puro estrés. Javier ya tenía bastante experiencia, había fundado la empresa a los veintidós, apenas llevábamos cuatro años laborando.

Él tenía tres años aprendiendo mi manera de trabajar, además contaba con buenas referencias, y los eventos que había encabezado habían salido a la perfección, confiaba en que podía dirigir al equipo sin necesidad de mi presencia.

[...]

Salí de la oficina, agradeciendo a los de recepción que ya también se preparaban para irse. Fui por mi auto para dirigirme a mi casa, coloqué la radio, cantar al conducir me daba una especie de tranquilidad, que me faltaba mucho.

Otra vez el sonido de llamada, contesté desde el volante.

—¿Hola?

—Que bueno que me respondes, no vas a creer lo que me acaba de pasar —Génesis tenía emoción.

—¿Qué pasó? Ya sé que estás aburrida por las vacaciones, pero llamarme tanto también es raro en ti.

—Es que se trata de ti. Me habías dicho que ya no ibas a ver a Murdok Smarnova.

—Yo dije que pensé que mi oportunidad de firmar con él se había esfumado, después del malentendido del restaurante no le quería ver cara.

—¿Y entonces? ¿Cómo me explicas que me haya buscado?

—¿Qué? ¿Cómo que te buscó?

—Primero dime si te involucraste con él, necesito saber.

—Bueno, hoy en la mañana vino a verme, al final se convenció de contratarme. Ahora dime, ¿cómo que te buscó?

—Con las vacaciones de la empresa decidí ir de compras con Frank. En el centro comercial que está justo en el centro, tiene un par de tiendas juntas, todo estaba normal, hasta que empecé a sentir que nos seguían.

—¿Quiénes?

—Eran dos hombres, traían trajes de color negro, Frank también se dió cuenta y me dejó en una tienda con bastante gente. Él fue con ellos para enfrentarlos, pensé que pelearían, pero regresó con el rostro pálido. Me dijo que me querían ver.

—¿Y te dejó ir así nada más? Su instinto de supervivencia debe estar por los suelos.

—No puedes culparlo, esos hombres venían de parte de Murdok Smarnova.




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