Murdok: Buscando una esposa

Cap 15

—Gracias por traerme a la oficina —agradecí a Génesis que se bajó del auto para darme un abrazo de despedida afectuoso.

—No es nada, gracias por invitarme al set de grabación aunque no haya salido como querías —una sonrisa suave se dibujó en su rostro.

—Tratemos de olvidar eso, si lo sigo teniendo en la cabeza me dará migraña.

—Mañana empieza tu trabajo formalmente, ¿ya pensaste en que usar?

—Tienes un oído más sofisticado de lo que pensé. Aún no tengo nada en mente, no me ha dado ninguna pista de dónde será la reunión.

—Conociendo sus capacidades, puedes esperar cualquier lugar, Val.

—Encontraré algo adecuado, quería preguntarte, ¿has hablado con tu familia últimamente?

—Bueno, cené con ellos hace unas noches. Es raro que me preguntes, ¿quieres pedirme un favor o algo así?

—No, solo que creo que tienes razón, quizá me siento algo, confundida porque no suelo convivir con otras personas fuera del trabajo. Tengo que evitar que este contrato con Murdok Smarnova me afecte.

—Ósea que quieres que te invite a alguna fiesta que tenga —se le iluminó el rostro, aunque su chófer no parecía contento de tener que esperar tanto tiempo en plena ventisca.

—Sería una buena idea para empezar, no quiero quedarme en mi departamento siempre.

—Estaría feliz de que salieras conmigo y con otros amigos, de hecho estábamos planeando ir al nuevo club que abrieron cerca del centro. ¿Te gustaría ir?

—Si le cuentas a tus amigos sobre mí, y si no tienen problema en que vaya, entonces aceptaría —sonreí.

—Ya saben mucho de ti, te enviaré un mensaje con la dirección y con el día, no te preocupes, me aseguraré de que no intervenga con tus reuniones de trabajo. Nos vemos —se despidió con una mano, mientras subía al auto que se alejaba rápidamente, me quedé un momento para ver cómo se incorporaba en la salida a la avenida principal.

—Lo que tengo que hacer para no pensar en lo que me sucede con él —pensé, regresé al edificio, en el piso de la compañía la asistente que recibía a los clientes me saludó.

[...]

—¿Estás bien? —Hanna se apareció como un fantasma.

—Sí, creo que todos vieron la entrevista, ¿verdad?

—No sabían que ibas a estar en televisión, así que algunos se perdieron el programa, pero hay algunos post que hablan sobre la incómoda interacción.

—Traté de ignorarla lo más que pude, pero me sacó de quicio cuando habló sobre mi madre y mi hermana. Cuando se apagaron las cámaras discutimos.

—¿Qué? Val, no puedes hacer eso, eres quien cuida más su imagen —respondió preocupada.

—Ya lo sé, pero no podía dejar que ella se saliera con una sonrisa por lo que intentó hacerme. Igual no importa, todo el público salió por una puerta diferente, a Zoey le es irrelevante pelear enfrente de los pobres empleados.

—¿Y qué te dijo? ¿Es cierto que está investigandote?

—No lo sé, no quiero creerle al cien por ciento, también es una mentirosa compulsiva y está mal de la cabeza. Volvió a soltarme su sermón sobre que le arruiné su matrimonio, ya me cansé.

—¿Qué harás? ¿Quieres que agende una reunión con los abogados de la empresa?

—No. Si armo un escándalo va a afectar a la empresa, ya estamos cerca del cierre de año, solo necesitamos las fiestas navideñas y entonces, podré ponerla en su lugar.

—¿Si hablas con tu madre? Quizá ella tenga información, podría decirte si ha notado a alguien sospechoso cerca.

—No es necesario —llamarla sería darle mi ubicación, además que vería que estoy en problemas, seguramente querría dinero extra para soltar un par de palabras que podrían ser útiles o quizá no.

—¿Entonces solo vas a dejarlo así? Sé que es difícil el tema con tu hermana, ¿si lo comentas en alguna entrevista no sería más sencillo?

—Mi hermana está fuera de la ecuación, ella tiene una vida aparte, no necesita atención. Hanna, debes entender que si alguien descubre la situación de Caro, podrían hacerme reclamos. Las familias ricas que me han contratado confiaron en mí, en mi expediente personal, a pesar de que puedan fingir empatía, en el fondo querrán saber más sobre la situación; no necesito que se enteren de toda mi vida fuera de Nueva York.

—Lo dices como si fuera algo muy malo. Hay muchos empresarios que han tenido ciertos problemas fuera del trabajo, pero siguen activos.

—No se trata de que sepan que tengo una hermana, o que está enferma... —suspiré—, mi hermana terminó en ese hospital por algo que pasó cuando éramos adolescentes. He intentado que todo siga avanzando según su curso, créeme Hanna, lo que menos quiero es desenterrar secretos.

La dejé atrás para entrar a mi oficina, cerré la puerta y le pedí a mi asistente que no me molestaran. Cerré las cortinas que habían instalado previamente.

¿Hablar sobre lo que pasó en público? Ni pensarlo.

Arruinaría mi carrera, si le había dado a mi madre dinero para que ella no se atreviera a vender la exclusiva a ningún reportero amarillista. No iba a dejar que alguien más se entrometiera.

Nadie debía saber lo que hice, lo que le hice a mi propia hermana. Que se enteraran que la furia y desesperación por la traición me orilló a actuar sin razón.

Le daba vueltas en mi mente, ¿quién podría ser el informante del que hablo Zoey? Las únicas personas que podían tener información serían las del pueblo, aunque todos ellos tienen una versión diferente que les vendió ese idiota para limpiar la reputación de su padre y la de él.

Entonces sentí una chispa, como si un foco brillante hubiera aparecido arriba de mi cabeza, si Mason había llegado a Nueva Jersey tan fácilmente significaba que había conseguido un lugar donde quedarse.

Además, si mi madre le dió la dirección del hospital, podían estar coludidos, el dinero era la principal motivación de ella. No dudaba que ya hubiera derrochado la gran cantidad de dólares que le depositaba, y como me negué a darle más estaría plenando un chantaje mucho más grande.




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