— ¿Por qué lo haces? ¿Por qué te estás alejando de mí? —una mezcla entre confusión y tristeza se podía observar en el delicado rostro de la muchacha mientras que pequeñas lagrimas comenzaban a formarse en sus ojos.
— Porque si permanezco a tú lado sólo te haré daño—mencionó con cierto tono de lástima.
— Yo... No puedo aceptar que tomes esta decisión—dijo con un tono seguro mientras limpiaba las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos, mientras tanto comenzaba a acercarse a paso firme hacia el chico que se encontraba delante de ella.
— Sólo haré lo que sea mejor para que estés bien, y yo... Yo no soy el indicado para ti— susurró mientras trataba de retroceder.
—Sí lo eres—.
Tal vez ellos no lo sepan, pero su destino era estar juntos.