My stupid neighbour

Capítulo 2

Mi madre desapareció en la cocina, seguido de William. Mientras caminaba por delante de mí, él casi no pudo resistir la risa, y yo seguía congelada allí.

Él se había dado cuenta... Pensó que era divertido... Y lo malo es que iba a cenar aquí.

Cuando entré en el comedor, sólo quedaba un sitio, entre Mike y William.

Tiré de la silla hacia atrás, y me senté entré mi hermano pequeño y William. Olía a pollo, verdura y arroz...

—¿Así que ustedes se han mudado desde Oregón? —dice Olivia. Mi madre asiente en respuesta—. Nosotros vivíamos allí hacen tres años.

Mi madre abrió mucho los ojos. —¿En serio? Eso es genial.

Espera un momento... Miré a William.

—Will, ¿quieres arroz con pollo? —preguntó Olivia con la olla en la mano.

¡¿Will?! Brooklyn... ¡¿Hacen tres años?!

Mi tenedor cayó al plato. Me atraganté con el arroz y empecé a toser.

—¿Estás bien? —preguntó mi madre preocupada. Asentí con la cabeza.

Disimuladamente miré a William, qué parecía estar sorprendido.

William de hace tres años, es decir.

Después de cenar, nos sentamos en la sala de estar. Mi madre, Mike, mi padre, la hermana de William, Olivia se sentaron en un sofá y por supuesto, yo estaba al lado del abuelo Hank y su nieto de mierda. En lugar de escuchar lo que hablaban, yo estaba tratando de resolver los temas que andaban sueltos dando vueltas por mi cabeza.

¿Qué debo hacer? ¿Qué? ¿Me había reconocido? Hace tres años, le confesé mi amor... ¿Él se acuerda...?

—¿Y qué te parece esta ciudad? —preguntó Olivia.

Mi madre sonrió. —Realmente genial, aunque todo aquí es uhm.... Muy caro.

Rodé los ojos, ¿estas personas no tienen temas de interés o qué?

—Sid, porque no le enseñas tu habitación a Olivia —dijo mi padre, ¿tanto se notaba que me estaba aburriendo? Me encogí de hombros y subí corriendo las escaleras con Olivia detrás. Una vez en la habitación, se sentó en la cama.

—¿Cómo os habéis instalado tan rápido? Con nosotros duró varios días —dijo Olivia.

—Mis padres trajeron los muebles el fin de semana.

—¿Han pasado por este viaje agotador dos veces?

—Tres para ser exactos —respondí.

Me reí y miré alrededor de la habitación.

—Por cierto, tienes la habitación justo enfrente de la de mi hermano... Nuestras casas son casi idénticas.

Cuando habló de William, me acordé de la situación embarazosa de antes.

Después bajamos, y su familia se fue de nuevo a su casa. Yo volví a mi habitación, me tiré en la cama y le mandé un WhatsApp a Sarah.

Yo: «Sarah...»

Sarah: «¿Qué pasa?»

Yo: «Adivina quién es mi nuevo vecino...»

Sarah: «Un viejo acosador»

Yo: «Nop»

Sarah: «¿Es de tu edad? ¿O es una chica? ¿Un chico caliente? ¿O algún viejo?»

Yo: «Es Will de mierda y su familia...»

Sarah: «¿Qué? ¿Te reconoció?»

Yo: «No lo sé... Bueno, tal vez, pero no dijo nada...»

Sarah: «Suerte...»

Dejé el móvil, y miré por la ventana. La luz estaba encendida en la habitación de Will y las cortinas seguían como antes. Me dejé caer en la cama y cerré los ojos y suspiré, mañana empezaría el instituto.

 

El día siguiente, mi querida alarma me despertó, gruñí e intenté apagarla. —Mierda.

Rodé los ojos y me levanté de mala gana. Hoy es mi primer día del instituto, que asco.

Me fui al baño e hice mis necesidades. Deshice la trenza que me había hecho ayer después de ducharme y dejé el pelo suelto. Me puse una camiseta azul claro con unos pantalones negros ajustados. Perfecto.

Luego bajé y desayuné.

—¡Hasta luego, Sid! Oh, William dijo que te podría llevar —dijo mi madre.

Eh, ¿por qué? ¿Cuándo dijo eso? ¿Ayer habló de mí?

Salí de casa y él estaba ahí esperando en el coche.

—¡Sube! —dijo. Abrí la puerta del coche, me senté, abroché el cinturón de seguridad y miré hacia delante, tensa. Presionó con fuerza el acelerador y yo pegué un gritó. Lo miré con los ojos muy abiertos, y él sonrió sin quitar los ojos de la carretera.

—En el instituto... —empezó— vamos a hacer como si no nos conocemos, es lo mejor para los dos.




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