Sorpresas.
Mi mente es un caos…
Mis recuerdos están entrelazados con los sueños del sueño oscuro en el que estaba inmerso… Mis sentidos están despertando, regresando del entumecimiento de años pasados….
—¿Mi señor me escucha?
—Si, lo escuche perfectamente.
—Debe disculparnos, pero su regreso ha tomado por sorpresa a la comunidad, incluso a muchos de nuestros aliados Humanos.
—Eso ha sido culpa de ustedes mismos, nunca debieron decir que había muerto aun si no sabían si volvería de ese coma — Mi gruñido resonó en la sala de conferencias del Vulpak donde había reunido a los consejos del Vulpak y al consejo general. —Mi conexión con la manada no se cortó en ningún momento, fueron ustedes perros de mierda los que me aislaron.
—Frederick, debes calmarte. ¿Fue error del consejo darte por muerto? Sí. Pero necesitaban liderar a la manada, aun si tú seguías con vida, no estabas allí para guiarlos o responder sus dudas.
La voz de la calma en medio del puto desastre, Dimitri Ruso. Los miembros del consejo general estaban sorprendidos, molestos, pero sobre todos temerosos de que las cosas no tomaran un buen camino después de haber metido las patas en la mierda con esta situación.
—Solo por esta vez Ruso, solo por esta vez… Bien, al consejo general de la manada le doy veinticuatro horas para arreglar este asunto de mi muerte. Al resto de los consejos, tiene una semana para el cierre del ciclo anual, quiero que sea memorable.
—Como ordene señor.
Mi despertar había sido un maldito caos, no solo para la manada o mis amigos más cercanos, no… para mí había sido como sumergirme en el sueño de otra persona. Cada vez que me miro al espejo me doy cuenta de que mi rostro no es el que recuerdo, que mi voz es por mucho distinta, simplemente no soy el mismo Lobo que alguna vez fui.
Pero no solo había cambiado mi exterior, mi interior también era distinto, podía sentirlo en mi sangre. De hecho, veo las cosas distintas, pero, no porque sea “otro” No, literalmente veo las cosas diferentes. Podía ver la energía de los Lobos, su “aura” por así decirlo, incluso podía percibir más rápido que cualquiera la cercanía de la muerte.
Cuando desperté del “coma” no entendía que estaba pasando, para mi seguía siendo esa noche, la noche en que le rompí el corazón y la alejé de mí con esa compulsión. Muchos pensaronq eu se alejo con demasiada facilidad… ¿En su corazón no debería haber sentido que eso estaba mal? No, ya no estaba en sus recuerdos, menos en su corazón.
Quizá lo que le hizo esa maldita perra le afecto más profundamente de lo que pensé, no lo sé. Con los días recordé mucho de lo que paso esa noche, la muerte de Henrriette, o debo decir el suicidio de ella. Recordé la llamada de Derrik, la mano derecha de Henrriette y un muy hábil Cazador. En ese momento el hijo de puta solo menciono que ella había muerto, pero no como, pero también menciono algo muy importante… Henrriette había encontrado la forma de detener la mortalidad de Alekssandra.
¿Eso lo cambiaría todo? Pero ¿Solo lo cambiaría para ella o para cualquiera de la manada que se enamorase de un Humano?
Pero esas respuestas no me interesaban en ese momento, quizá, tampoco me interesan ahora. Acudí a mi cita con Derrik, en la oficina del Alfa, no sabía lo que iba a encontrarme, pero ¿Qué otra opción tenía?
Recordé que nunca menciono la forma en que Henrriette murió, solo con que propósito lo hizo, pero este bastardo, este maldito tenía otros planes, no sé con qué fin. Utilizando una daga ceremonial de los Venántium transfirió toda su magia, su poder y su esencia a mí, el maldito sabía que no me mataría porque en mis venas también corría la sangre de un Cazador. Lo que me convirtió en un Lupus Est Venator o un Lobo Cazador, una mezcla de lo mejor de ambas razas.
Si, por naturaleza un Lobo es un cazador, pero ese término no se refería a un animal que persigue presas o no, era algo más retorcido que eso. Era alguien que tenia la posibilidad de liderar o controlar a ambas razas, un poder que podía se similar al de los dioses, quiza solo estaba exagerando. Lo que Sorcha buscaba ser, pese a que la “reina de los Lobos” tenía un vínculo con un Cazador, ella solo era una maldita bruja. Nunca nadie seria como lo era yo, quizá yo era tan raro como lo fue mi madre. Lo que me hizo Derrik era lo que me tenía en mi actual estado de furia y asombro, tarando de controlar ese nuevo ser en mi inetrior.
Al día siguiente y por órdenes de Dimitri, dejé que uno de los Sanadores de la manada me revisara, solo para comprobar mi estado de salud. No me sentía bien, pero no me sentía tan mal como ellos esperaban, solo deseaban comprobar que todo funcionara normalmente, por si las dudas.
Esa fue la experiencia más extraña que jamás había vivido, ellos, los médicos Sanadores curan atreves de su energía. Canalizan su energía vital al herido o al enfermo, según se es un esfuerzo muy grande el que hacen. Además, sé que esas sesiones de sanación las realizan con todo el amor y el gusto de hacerlo, darían su vida por salvar a un solo ser.
La Sanadora entro a mi habitación, ella era inusualmente anciana, de hecho, la recordaba de mi infancia y siempre había lucido así. Era como si ella fuese la mayor entre todos los de su especie, y quizá así era, pero nunca me había interesado mucho por el mundo de los Sanadores… hasta ahora.
—Buen día mi señor.
—Buen día Sveta.
—He venido a revisarle y a valorar su salud.
—Lo sé, el señor Ruso me informo.
—¿Puedo hablarle libremente mi señor?
—¿Qué no lo estás haciendo Sveta?
Una sutil sonrisa se dibujó en sus labios, lo que me indico que quería dejar el tono formal con el que se dirigía a mí.
—Mi señor… honestamente creí que lo perderíamos después de que el señor Landeros lo encontró en su oficina hace más cinco años.
—¿Por qué creíste eso Sveta?
—Esa daga de Cazador en su corazón… cuando la tocaron para retirarla se desintegro al igual que el hombre que yacía junto a usted en el suelo.