Nacidos entre las sobras - Sueños Oscuros, Libro 2

Capítulo seis

Peligro.

¡Por la mas sagrada de todas las palabrotas de mierda!

Ahora no sólo estaba cansado, también estaba frustrado más allá del límite. Por un segundo estuve feliz. Al fin la tendría de nuevo entre mis garras, pero al final se escapó o dejé que se escapara, porque no quería aprovecharme del momento.... Mira, soy que soy un maldito santo.

Para ese momento lo único que deseaba era llegar al departamento y darme un refrescante baño helado, esto me ayudaría a bajar dos cosas, el coraje que traía encima y la calentura. Pero, dudaba que pronto encontraría solución a esta última. Necesitaba enfriarme con urgencia, necesitaba pensar con claridad para resolver todo lo que tenía que ser resuelto.

No entiendo aún ahora, la terquedad de Alekssandra, debería de simplemente dejarse llevar, debería confiar en sí misma. Pero, no. Duda de todos, le tiene miedo a todo. Tengo que ver como acercarme a ella o que ella permanezca cerca... ¿Cómo podré hace eso? No puedo asignarle ningún cargo dentro de la manada, o de Latentes… debo pensar como o en qué.

De pronto percibir una nota discordante, algo en el ambiente había cambiado. Al mismo tiempo lo percibí con mi olfato, sangre, sangre de muerte. Centre mi atención completa en seguir el rastro, el aroma venía del Vulpak, pero algo estaba jodidamente mal con eso. Pero no entendía que...

Ahora era más rápido que cualquier miembro de la manada, lo que daba la apariencia de "pestañeo" es decir, que me desmaterializaba y me materializar. No, sólo me movía más rápido que el resto del mundo era mucho más rápido. Además. Había estado desarrollando habilidades que no eran propias de un Lobo y estaba jodidamente seguro de que no eran por mi condición de Alfa.

Al llegar a la parte trasera de la Torre del este, me encontré con la policía y ambulancias Humanas. Además, la seguridad de la manada, Custos, Bellator, Centinelasy demás. Pero, era Dimitri no Adrik quién estaba dirigiendo todo, incluso me sorprendió que no fuese Dante.

—¿Qué fue lo que ocurrió señor Ruso?

—Hubo una infiltración Venántium.

¡Mierda! Un día de estos acabaré con toda esa gente, sólo es cuestión de tiempo.

—¿Como una infiltración Venántium dejó cuatro muertos?

—Sus Lobos mataron a mis hombres— La voz provino de un grupo, de un hombre a mi espalda.

—Esa es otra pregunta ¿Que hacían sus hombres en el Vulpak? —me gire a verlo.

Era un hombre alto, de talla grande y de unos cincuenta y tantos. Me recordó un poco a mi padre adoptivo, pero con las diferencias claras como el color de cabello y de ojos.

—Recibimos una llamada desde este lugar, por el ataque a un humano —me respondió sin intimidarse ni un poco.

¿Humanos? Yo no detectaba Humanos. Oh, sí. El Cazador. Pero esa cosa no es un humano.

—Ellos hace una vida que dejaron de ser Humanos, pero eso se lo aclarare después. Señor Ruso.

La situación era más preocupante y peligrosa de lo que Dimitri o el policía podían pensar, una infiltración Venántium y la muerte de esos Humanos. Este sin duda era el primer "ataque" directo a nuestra raza. Esto podría ser la primera fractura en la relación de ambas razas y todo gracias a los malditos Cazadores.

De modo que comencé a ladrarle órdenes a todo mundo a través de nuestra senda telepática, finalmente aún hay cosas que no deben saber. Tenía que movilizar a mucha gente, desde Centinelasde élite, rastreadores, era demasiado lo que tenía que hacer.

Demasiados a quién proteger, Humanos, Latentes, Lobos... Sobre todo, a ella…

—Nos llevaremos a sus perros con nosotros.

¿Había escuchado bien? ¿Había dicho perros?

Esto no lo había hecho enfrente de otros, de hecho, tenía poco tiempo que estaba enterado que podía hacerlo. Pero era una habilidad Venántium muy útil, no sabía sí funcionaria con un humano, pero sabía que con un Lobo sí. Bien, hora de intentarlo.

Lo vi directamente a los ojos, esto es difícil de entender, pero funciona similar a meter una compulsión en la cabeza de alguien. Es atravesar una puerta en tú mente, detrás de esa puerta se encuentra un puente. Puede verse de muchas formas, puente de luz, de metal, de tierra. Del otro lado, está la mente del objetivo, sí es un Latente, habrá igualmente una puerta y es algo complicado abrirá.

Son las salvaguardas que le protegen. ¿Los Humanos las tienen? Sí, sólo que muy frágiles. Llegar a la mente humana fue cosa de Lobos, aquí era donde entraba la parte del Cazador. Pasar y no implantar la idea o compulsión, más bien buscar información. Una vez encontré lo que busqué, debía salir sí que lo notara. Tendría la sospecha, pero nunca llegaría a estar seguro.

—Voy a pedirle respeto para mi gente detective Pietrov, yo no me dirijo a su gente como monos. ¿Que acaso su nona Marika no le enseñó modales?

—¿Cómo supo? —la sorpresa se reflejó en su rostro.

No era para menos, le había recordado a la persona que lo había cuidado y amado desde que era un bebé, incluso hasta su muerte, él fue su pequeño. De esto apenas hacia un año, así que movía una fibra muy sensible en ese momento.

—Vamos, antes de solucionar nuestras diferencias, necesito una explicación —Me gire a ver a Dimitri dejando al investigador con la pregunta en sus labios.




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