Nacidos entre las sobras - Sueños Oscuros, Libro 2

Capítulo doce

Rabia.

Teníamos ubicado el rancho, las casas de seguridad, la casa de cada miembro de la Alianza del Este, de cada Cazador que estaba involucrado. Mis hombres estaban ansiosos por salir de cacería, habíamos logrado rescatar a algunos de los jóvenes que habían secuestrado, pero teníamos que acabar con todos ellos de una sola vez.

—¿A cuántos de sus hombres puede movilizar a los puntos de ataque? Y ¿En cuánto tiempo?

—Puedo tenerlos listos para atacar en menos de veinte minutos, director.

La sonrisa de Adrik era un tanto aterradora, pero lo era más por la confianza y certeza que demostraba.

—Bien, entonces el episodio Luna llena queda activo desde este momento.

El "Episodio Luna llena" era el nombre que le habíamos dado a este operativo, era la primera vez en la historia de ambas razas que sucedía algo así. Por primera vez en mucho tiempo pude pensar en que había hecho lo mejor para mi raza esa noche, cuando nos abrimos al mundo.

Trabajar junto a todos estos hombres y mujeres altamente calificados, enseñarle como reconocer un Cazador y sobre todo como eliminarlos, fue gratificante. Se formaron parejas, un Lobo-un Humano, incluso se diseñó todo un sistema de comunicación mediante el tacto.

La sugerencia de camuflar su aroma con sangre y jazmín fue un tanto controversial, pero al final y sabiendo que el lugar apestaba a sangre, aceptaron. Así que una vez que tuvimos el equipo táctico listo procederíamos a ejecutar a esos perros rabiosos. Pero ¿Por qué las cosas se tienen que complicar cuando necesitas que terminen?

El director Tejeda recibió una orden de sus superiores, en está le indicaban que el operativo Luna nueva y todo lo relacionado con el caso tenía que ser abortado. Lo cual nos puso en alerta máxima, Humanos incluidos. En común acuerdo con el director, acordamos que él asistirá a una reunión "estratégica" con sus jefes, nosotros asistíamos como su gente de confianza y así casaríamos a la rata. Porque podía apostar mi cola a que detrás de esto había un Cazador y, pensaba jalar ese hilo para ver hasta donde llegaba.

Así que ese día partimos, el director Tejeda y ocho Lobos escoltándolo, llegamos a las oficinas centrales, nadie nos veía, nadie sospechaba que había Lobos en el edificio.

Una vez dentro, comenzamos a esparcirnos por los alrededores, yo me quedé con el director, quién estaba sumamente tranquilo, eso me hablaba del tipo de entrenamiento que este hombre tubo. Se detuvo frente a una puerta doble que decía "conferencias 3", ajusto su saco y abrió la puerta. Yo escuchaba todo desde donde estaba parado, sí necesitaba ayuda, no me costaría nada entrar.

Pasaron sí acaso unos cuarenta minutos antes de que dijera algo que sólo yo podría entender, mejor dicho, que iba específicamente para mí.

"Presente uno, Alfa."

Vi a Xavier y Podorov acercarse a la carrera y abalanzarse sobre la puerta, pero fueron rechazados por un campo de energía. En el otro lado de la habitación, escoltando a la cabeza del grupo estaba un Cazador, miraba a los Lobos sorprendido y a su vez furioso.

—Detengan a esos hombres.

Justo cuando estaban por dirigirse detrás de mi Adrik, lanzó una compulsión y se quedaron parados. Bien, era mi turno. Camine entre mis hombres y entonces el Cazador me miro y, me reconoció, una sonrisa algo tonta apareció en sus labios.

—Pero sí es el perro Alfa, el pequeño Vonder. ¿Puedo preguntar que te trae a mi presencia? Oh ya sé, quizá es que deseas morir con estos pestilentes perros. ¿Acaso no piensa responder nada señor Vonder?

Me pare justo a un pasó de la línea del campo de energía.

—Libéralos antes que me coma tú corazón.

—No, ellos son los títeres de los Venántium, son mis peones.

—Libéralos.

—Ni siquiera puedes pasar de esa entrada cachorrito, así que pronto te cazare y seré recompensado.

Recompensa, o sí, la muerte. El descanso eterno, la liberación... Eso no iba a pasar.

—Está es mi última advertencia, ¡Liberados ahora!

—¿O qué? ¿Qué va a hacer el cachorrito? Ni siquiera puedes acercarte.

Entonces le mostré mis colmillos, en una sonrisa que le hizo retroceder un pasó. Avance lentamente, el campo de energía comenzó a combarse hacia adentro y finalmente cedió dejándome entrar, cerrado detrás de mí.

—¡No! ¡Eso es imposible, tú eres un perro!

—¿Asustado? —No le dejé responder, en lo que para él fue un parpadeo, estaba parado frente a él. —Buu.

El grito que salió de su garganta fue melodía para mis oídos, debajo de su aroma a podredumbre, el aroma del miedo. Lo tomé por el cuello y comencé a asfixiarlo, en cuestión de minutos lo tenía en el suelo. Con las uñas de mi mano le hice una herida en el pecho, una que no sanaría.

—Frederick, lo necesitamos vivo, tenemos que llegar a su jefe.

Lave al Cazador a los pies del director.

—Bien Braulio, es todo tuyo.

Tuve que esforzarse por retirar mis colmillos, una vez en calma me concentre en romper la conexión del Venántium con los Humanos que estaban en esa habitación. Me tomos más tiempo de lo esperado romper con ese lazo que los unía con el Cazador, con forme se rompían el campo de energía iba debilitándose. Muy astuto fue al haber usado la propia energía de los Humanos como "pila" para ese campo, de pasó enmascaraba su presencia.




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