Propuesta.
Después de que cerró la puerta sentí como se me rompía el corazón en un millón de fragmentos, en ese momento me sentía como si dentro de mi existiera otra persona aferrada a destruir todo, en un minuto quería arrojarme a sus brazos y el siguiente quería destrozarlo con mis propias manos. Sinceramente era una situación estresante, desgastante. No le vi, ni hablé con él por varios días, incluso no quise salir de la habitación. No quería ver a nadie, sabía que allí me encontraría con Patricia Caballero, con Iris Martínez. Una había sido mi mejor amiga, ella había sido como mi hermana y ahora simplemente era alguien distinto, alguien como ellos. La otra había sido alguien amable a mi alrededor, sinceramente no tenía un aprecio hacia ella.
Un par de días después, la pequeña niña a la que Frederick había salvado en aquel país entró a la habitación sin pedir permiso, como si tuviera una misión entre manos. Yo me encontraba parada junto a la ventana, observando los jardines de la casa que estaban cubiertos de nieve, un hermoso paisaje helado. La niña se paró a mi lado, se quedó observándome por mucho tiempo.
—¿Que no piensas decirme nada?
—No —Me dijo con su voz infantil.
—¿Te vas a quedar ahí observándome?
—Sí, aquí voy a permanecer.
—¿Cuál es el motivo para que me observas con tal detenimiento?
—Porque quiero saber qué es lo que Frederick ve en ti, quiero entender muchas cosas.
Sorprendida volví mi rostro a la pequeña, ella me miraba muy segura de lo que estaba diciendo.
—Frederick ve que soy una gran persona, que soy guapa y, entiendo a los Lobos.
—Dos de las tres cosas que dijiste puedo creerlas, pero eso de que seas una buena persona...
—¿Por qué no habría de ser una buena persona? —Le interrogué sintiéndome molesta.
—Por qué no agradeces el hecho de que te hayan salvado la vida, estamos aquí en este momento es porque nuestra vida corre peligro, y eso es lo que tienes que agradecer. No estar enfurruñada y, vivírtela enterrada en tu habitación haciendo berrinche.
¿B E R R I N C H E? La mocosa había dicho berrinche, ¿Que acaso no entendía todo lo que estaba pasando? El ser traída una casa contra mi voluntad, el ser... Entonces lo entendí, ella tenía razón. Estaba haciendo un berrinche, por el hecho de que él me haya salvado la vida.
—Eres muy chica para entenderlo.
—¿En serio? Pruébame —Me respondió arqueando una ceja.
Me sorprendí por la madurez que mostraba, medite por un segundo su respuesta, había cosas que podía contarle.
—Bien, voy a contarte algo... una de ellas era mi amiga más cercana, era como una hermana, pero ella no era humana era un Latente. De modo que un día un grupo de Lobas que vino tras de mí nos atacó a ambas, estuvimos a punto de morir, la cosa es que no recuerdo nada. Solo se que ahora es un Lobo. Todo esto lo sé por un diario que escribí, como si supiera que en el futuro iba a dejar atrás todos mis recuerdos.
La pequeña sopesó cada palabra que le dije, guardó silencio.
—Dijiste era como tu hermana, ella sigue con vida y es un Lobo... Eso ¿Cómo ocurrió?
—Según se nos trajeron a Rusia, a casa de uno de los Lobos más viejos, la sanaron y creo que fue ahí donde ocurrió su conversión. Yo no supe nada, ninguno me dijo nada. En realidad, me enteré hace poco... Me sentí herida y traicionada, pero no pude reclamarle porque me había alejado de ellos.
—Bien entiendo tu enojo con la lobita, pero y ¿Qué pasa con la otra?
—Patricia, en realidad nunca fuimos amigas, sólo éramos compañeras en el Vulpak, éramos compañeras de consejo. No sé en qué momento ella se cruzó con los Cazadores, Dimitri ayudó a liberarla, pero esa historia no la conozco.
—Entiendo la situación que tienes contra esas dos y ¿Qué pasa con Frederick?
—Para que lo entiendas debes de saber qué el Frederick que yo conocía y este Frederick son distintos, nos atacaron y estuvimos a punto de morir, el entreno un coma profundo por cinco años o más. Al despertar su cuerpo había cambiado, su voz, su mirada, su esencia y por desgracia yo no lo recordaba de ninguna manera.
La pequeña estaba pensando, meditando todo lo que le había dicho y, como pensé eres demasiado pequeña para entender lo que mi vida había cambiado, lo que mi mundo se había desmoronado.
—¿Sabes Alekssandra? Lo que yo veo, es que tienes a tu familia. No importa que no lo recuerdes, ellos están aquí, están a tu alrededor y se mueren por hablar contigo, por abrazarte, por que seas parte de ellos otra vez.
—Eso no lo sabemos.
—Quizás tengas razón, pero ¿Sabes? tienes una segunda oportunidad con ellos, tienes una segunda oportunidad con tu familia, una segunda oportunidad con Frederick.
—¿Cómo podría ser así, si no tengo recuerdo alguno? —Le interrogue volviendo lo mirada a la ventana y los bellos jardines blancos del exterior, no quería aceptar esa posibilidad.
Permaneció en silencio un largo rato, la observé con atención, ella había perdido todo hacía unos meses, y aun así la vi tratar de estar tranquila de tener entereza.