Temores.
Había estado hablando con Z por lo que me parecieron horas, me rogaba que regresará a la casa Bellator. Me exigía que le dijera en dónde me encontraba y porqué razón me había llevado a Alekssandra a escondidas, incluso a la pequeña humana. Eso no me gustaba para nada, que me cuestionen o quieran obligar a hacer algo.
Realmente estaba cansado y sus interrogatorios, que si esto, que si aquello, estaba a punto de mandarla al diablo cuando percibe el aroma de Alekssandra en la puerta de la oficina, hablé con Z un poco más antes de cortar conversación.
—Si no entras de una puta vez, regresa por donde viniste, estoy demasiado ocupado.
No quería que sonara así, pero no pude evitar que el gruñido escapara de mi garganta. Abrió la puerta y entró en silencio, tal parecía que no quería que se enteraran que se encontraba allí... Mierda.
—¿Qué te ha traído mi oficina, Alekssandra? — No quería que siguiera con eso de "Déjame ir, quiero volver a mi vida"
—Necesitó hablar contigo.
—Si vas a pedirme que te dejé ir, que te permita ir a casa, olvidado y sal de aquí.
Me observó con calma, creó que meditando el hecho de que estaba a la defensiva.
—¡Basta Frederick! No vine por esa razón.
¿No?
—¿Cuál es la razón que te trajo a esta oficina?
—Esta mañana estuve hablando con Margarita.
—¿Qué te dijo mi pequeña niña? —No pude evitar sonreír, esa niña hacia hablar a quien sea.
—Estuvimos hablando sobre la familia y los recuerdos.
¿Por qué Margarita escogería ese tema para hablar con Alekssandra? Me sentí afligido por ella, con sólo recordar lo que habíamos pasado en aquel país, esa terrible noche en que lo perdió todo.
—Un tema muy difícil para la pequeña, puesto que toda su familia fue destrozada, desgarrada y desangrada frente a sus ojos.
—No quiero saber cómo fue Frederick, no quiero esas imágenes tan bien en mi cabeza. Qué ya es suficiente con tenerlas tú y Margarita, sólo nos queda consolarla y ayudarla a superarlo.
—Tienes razón, ¿Sabes? cuando la tenía en una casa segura, estaba con una Sanadora veinticuatro horas, siete días de la semana, en todo el tiempo que estuvo allí jamás menciono una sola palabra. Se negaba a comer, se negaba a tomar agua, se negaba a moverse, tuvimos que meter la compulsión para que comiera. Pero, un día llegue sumamente enfadado, me había enojado contigo y estaba a punto de perder el control. Me senté en frente de la niña y comencé a contarle nuestra historia, la forma en que te conocí, la forma en que me enamoré de ti, y la forma en que te perdí. Un par de días después comenzó a hacerme preguntas, y a partir de ahí no he podido hacer que se calle, lo cual me agrada porque cada vez que habla conmigo, me expresa su sentir, me dice cómo está superando lo de su familia, la forma en que quiere recordarlos unidos y felices.
—Es una niña muy fuerte y muy valiente, pero no es exactamente el tema que quería tocar contigo.
Ella estaba observándome de una manera extraña, era como ver a la antigua Alekssandra en el cuerpo de alguien más... ¡Mierda! así es como debo lucir yo, después de ese maldito coma.
—Entonces, dime.
—Ella me hizo ver... Ella me hizo ver que tengo a mi familia a mi lado Iris, Dante, Adrik, Dimitri, incluso Patricia, a todos ellos los recuerdo, a todos ellos los conozco, Pero tú también estás aquí, y también eres parte de mi vida.
¿Enserio esta era Alekssandra? ¿Habría comido algo echado a perder? ¿Estaría usando drogas? o simplemente me quede dormido y esto es un agradable sueño.
—Eso no responde la pregunta, ¿Qué haces en la oficina? — Sabía que parecía maquina repetidora, pero no me había respondido una sola vez.
—Espero que me dejes terminar, sólo estás interrumpiendo.
—Ahora me pregunto si sólo eras directa cuando yo estaba en crisis.
¡Dioses! Adoraba la forma en que su rostro se teñía de rojo, era como si brillara. Sé que aun siento cosas por esta hermosa, increíble y exasperante mujer, pero no quiero hacerme ilusiones de nuevo. Otra crisis como la de hace algunos meses y estoy seguro de que podría saltar a la yugular de alguien y, las cosas se pondrían feas…. Muy feas.
—¡Basta ya Frederick! Guarda silencio.
Ok, quizá esto si era en serio. Pero no podía permanecer sentado o lo siguiente que aria seria arrojarme por ella y tenerla desnuda sobre mi escritorio, antes de darnos cuenta... ¡Oh mierda! esa escena en mi cabeza había sido demasiado gráfica, tenía que relajarme. De modo que me puse de pie y me acerqué a la ventana, quizá necesitara un poco de aire después.
—Bien te concedo no he dejado de interrumpir, ahora guardaré silencio, puedes hablar —Le prometí en serio, bueno, no tanto.
—Quiero que me acompañes los lugares que fueron especiales para mí... Quiero que creemos nuevos recuerdos.
—¿Estás consciente que no puedo dejar a la manada? —. Aora sí que estaba sorprendido.
—Sí estoy consciente de ello, pero a los lugares que iremos se encuentran células de Los Lobos, casas de los Lobos, incluso uno de ellos es el Vulpak en el castillo original. Si tú quieres podemos llevar a... Z.