Nacidos entre las sobras - Sueños Oscuros, Libro 2

Capítulo veintisiete

Revelaciones II.

Frío, el frío se cuela por cada poro de mi piel. Puedo sentir pequeñas ráfagas de viento colarse desde cualquier lugar, hielan mis huesos y hieren mi piel. Záitsev está frente a mí en su propia celda colocaron un collar para que no pudiese usar sus habilidades y escapar, además de inhibir su telepatía. Pero, no está molesto, simplemente es algo que ellos tenían que hacer.

Después de atacar a Z, un grupo de Centinelas nos rodeó. Me tomaron de los brazos y me escoltaron con calma, manteniendo alejados a los curiosos, al espectro lo agarraron de igual forma que atraparían a un perro. No podía ser de otra manera, ellos no sabían quién era él. Me trataron con todo el respeto posible de un subordinado a su Alfa. Algunos de ellos no sabían la causa de nuestro arresto.

Dos semanas han pasado y Frederick no ha venido a vernos, tampoco sé si fracase en proteger a mi familia. Pero tenía que ser paciente, sé que quizá esto llevará mucho tiempo. Pero este tiempo entre paredes color terracota, supongo que por la sangre vieja y seca, he tenido que reflexionar. Bueno, no en realidad. Para pensar, si eso. He pensado mucho al respecto de muchas cosas.

Como por ejemplo, porque permití que Z entrara en nuestras vidas, yo pude haberla echado desde el primer día. Sin importar lo que el puto Consejo quisiera. Ellos trabajan para nosotros no al revés, pero eso no lo tenía claro. No puedo decir que "si lo hubiera hecho" por qué él hubiera, no existe. Pero puedo corregir las cosas de aquí en adelante.

Tengo que encontrar la forma de salir de aquí, antes que nada tengo que hablar con Frederick, explicarle. Espero que pueda entenderme, que acepte que era algo que tenía que hacerse... pero. ¿Qué pasaría si Verona estuviera actuando en su propio beneficio? ¿Cuál sería este beneficio? Fácil... Salvar la vida de Cross.

¡Mierda! Como es que no pensé eso antes.

No, ella no sería capaz... si ese fuera el caso yo aria lo mismo por Frederick. Sentí como mi corazón se oprimió ante la sola idea de perderlo. Pero entendía perfectamente, que a partir de ahora una reconciliación era imposible.

Sería más imposible después de lo que estaba por hacer.

—Lo siento, la bestia del Alfa ha dejado que tengas algo de contacto... ¡Por los dioses estas azul!

La parlotear que Adrik traía consigo me sorprendió, creo que estar vinculado con Margarita estaba causándole severos daños infantiles.

—Hace... frio.

Se quitó su gabardina y me la arrojo, fue un alivio haberme envuelto en esa piel tan cálida, me llegaba prácticamente mas alla de los tobillos.

—No debí permitir esto, tú eres el Alfa, él no pude tratarte así. Tenemos que hablar con él y jalarle la cola, esto es imposible de soportar...

—Trae a Aleck —. Le interrumpí.

—¿Qué?

—Trae a tu hermano debemos sacarlo de allí, dijimos que solo sería un día.

—Pero...

—Adrik, tienes que ponerlo en pie. Los necesito a ambos para recuperar a los elementales que seguramente están dudando de mi cordura, los necesito.

—Dame un minuto.

Se quedó en silencio un par de minutos, lo que me indico que estaba comunicándose con alguien telepáticamente.

—¿Bien?

—Dante y Dimitri lo traerán en unos minutos, ahora dime cómo demonios vas a salir de esto.

—Envía un Centinela a la habitación de Z, dile que busque una caja... debe estar protegida o resguardada, allí están nuestras pruebas.

—¿Se las vas a entregar al consejo, junto con lo que recopile?

—No, se las voy a entregar a Frederick y a cada Lobo capas de pensar y razonar, toda la manada va a entregarse de lo que descubrimos.

—Eso podría ser un peligro.

—Uno que estoy dispuesta a correr por la manda.

—Bien.

—Solo espero que esa caja aun siga allí, de otro modo solo haciéndole estudios al feto... si es que sobrevivió.

Me escuchaba como un monstruo, pero en ocasiones tienes que convertirte en uno para proteger a tu familia, y era justamente lo que yo estaba haciendo.

—Ya envié a alguien a la habitación de Z, espero que encuentre lo que crees que pueda servirnos de prueba.

—Yo también lo espero.

Nos quedamos en silencio un par de minutos, hasta que Dimitri y Dante trajeron a Aleck en una camilla.

—No entiendo para qué me hicieron sacar a Aleck de la cabaña, allí está bien y con el soporte vital que necesita.

—Vamos a traerle de regreso a nosotros, Dimitri. Él no puede seguir encerrado en su cuerpo.

—Pero ¿cómo va a ser eso posible? —. Pregunto Dante.

Entonces tuve que explicarles lo de aquella noche, ellos estaban sorprendidos.

—Eso es increíble —murmuro Dimitri.

—Sí lo mismo pensé yo —le respondí —Pero, sin duda sé que todo eso funcionó, pues hace un par de semanas hicimos el primer intento de rescatarlo, de no ser por la por la situación en la que me encuentro... Hoy quizá ya estaría con nosotros.




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