Nacidos entre las sobras - Sueños Oscuros, Libro 2

Capítulo treinta y tres

Sueño.

Creí que en cuanto Frederick se enterara de que Orlando me vio besar a Aleck, él vendría y tiraría todas las puertas y que le rompería la cara al gemelo. Realmente lo creí, no lo dude ni por un segundo... yo realmente... quería que eso pasara. Pero no vino, no llamo... y el único mensaje de su parte recibí decía "Buena elección de Lobo, sin duda serán felices".

Eso me rompió en mil pedazos, no es que... en realidad si me importa.

Un mes, un mes pensando, hoy si vendrá, hoy si llamara. No, solo ese maldito mensaje, pues bien si eso quería, yo seguiría adelante. Me termine de alistar para la primera junta que tenía con los candidatos a consejeros, yo no tenía las habilidades de un lobo para saber si mentían, eran calificados o no, pero contaba con un buen equipo.

Cuando entre en la habitación de la casa franca que se había dispuesto como sala de conferencias, todos los rostros se volvieron a mí. Era la última en llegar, pero recordé que Frederick siempre los hacia esperar, para que se dieran cuenta de que no estaba a disposición de ellos. Algo bueno tenía que haber aprendido de él, y eso era su arrogancia como Alfa, entre otras cosas.

—Bienvenidos sean a mi morada —les dije sentándome a la cabeza de la mesa.

—Gracias señora Vasíliev.

—Bien, iremos al punto de porque están aquí. Fueron postulados por amigos y familia para formar parte del consejo de la manada, y después de analizar sus perfiles y observarlos interactuar con el mundo, ustedes fueron seleccionados para la siguiente ronda de eliminación.

La sonrisa estaba instalada en el rostro de todos, la alegría podía palparse como algo vivo en la habitación.

—¿Puedo preguntar cuántos candidatos había? —interrogo una Loba.

—Claro, había 2224.

—Son demasiados, nunca pensé que hubiera tanto sabueso popular —comento un Lobo de piel muy blanca, cabello castaño claro con un corte militar y unos ojos verdes casi cristalinos.

—Maldito complejo de narciso.

Su comentario nos hizo reír a todos en la habitación.

—Pero lo más interesante señor Maxwell es que algunos se postularon a sí mismos —comento Aleck con una sonrisa, haciéndonos reír más.

—Pero yendo al punto, ¿Cómo piensa seleccionarnos? —murmuro Aarón Maxwell.

Sabía que esa pregunta la hacía porque yo era humana, y por qué no tenía ninguna manera de conocer sus verdaderas intenciones.

—Para eso es que están ellos aquí —respondí señalando a mis amigos y miembros del círculo más alto de la manada, los que rodean al Alfa.

—La idea es hacerles tres pruebas, solo aquellos que las pasen todas, serán parte del consejo.

La seriedad en las palabras de Dimitri y en el resto de mis amigos, hizo que varios negaran con la cabeza. Sabía que ellos no querrían saber el tipo de pruebas y que se irían, pues eso era parte de la eliminación.

—Las pruebas son solo para aquellos que estén dispuestos a hacerlas, no obligaremos a nadie.

Hasta yo sentí miedo por la seriedad con la que Adrik hablo, sabía que para los Lobos que estaban allí conocían el tipo de pruebas que tanto los hermanos Slavik, como Dimitri harían. Estaba segura de que esto si era algo para tener en cuenta, quizá por ello muchos renunciarían a la posibilidad de ser Consejeros aun cuando pudieran estar calificados para ello.

—¿En qué consisten esas pruebas? —interrogo una Loba.

Deje que los hermanos Slavik respondieran eso, dándoles con lujo de detalle en lo que las pruebas consistían. En el rostro de los presentes, se denotaba angustia, miedo, pero en algunos entusiasmo y diversión. Sin duda estos estaban tan locos como los gemelos, quizá esa era parte de la estrategia de ellos.

En la primera prueba, participarían Iris y Patricia, quizá las menos experimentadas, pero ambas muy capases en distinguir quien pasaría y quién no. En la segunda serian Dimitri y Dante, pero creo que la prueba decisiva y la más peligrosa será la que dirigirían los hermanos.

Del grupo de casi cien personas, después de que se les explicara el método de selección, unos veinte decidieron que no participarían, menos si eran los gemelos quienes iban a ser juez y jurado. De modo que solo quedaron ochenta, de donde tendríamos que eliminar a otros veinte, para que exactamente fueran los sesenta Lobos del consejo.

El grupo se dividió en tres, unos irían con la primera pareja, y así sucesivamente. Yo me quedaría allí a esperar a los que fueran finalizando las pruebas, esto estaba diseñado para estar aquí por lo menos un día entero.

Me quede sentada en mi lugar solo viendo la pantalla de mi celular, en este decía la hora y de fondo una foto donde estábamos todos juntos, Frederick incluido. La foto era de antes del ataque de las hermanas de Dante a Iris y a mí. En una época en donde lo único que nos importaba era encontrar el amor, y ser felices, sin importar más.

Como extrañaba esa época.

Quería llamarle, pero recordé que él no quería que lo hiciera más. De modo que solo me quede allí, viendo la fotografía de fondo de la pantalla del celular.

—Záitsev —murmure.




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