Historias.
Lobos.
No fue al inicio del tiempo, ni al principio de la creación. Pero si fue mucho tiempo atrás, antes incluso del tiempo que habla de nuestra era. Los hombres ya conocían la palabra, ya sabían el valor de una vida, ya se mataban entre ellos. Incluso mataban a todo lo que había a su alrededor, fue entonces que todo comenzó. Él, el primero. Un hombre sencillo, joven, trabajador. Recién había desposado a su mujer, tomo la decisión de viajar con el grupo de expedición de su tribu.
Llegaron a tierras muy lejanas, dónde la tierra se cubre de blanco y el aire congela el corazón, todo distinto al desierto que le vio nacer. Ese día en particular, el cielo había decidido que no los castigaría más y les regalaría un poco de sol. El clima se calentó un poco, dándoles calor a sus cansados y helados huesos.
El salió del campamento a explorar esas tierras blancas, pese a las telas y pieles que cubrían su cuerpo, sentía el frío calarle hasta los huesos. Ellos no mataban por diversión, mataban para mantenerse con vida y siempre pedían perdón por cada vida que tomaban. Agradecía a la naturaleza y a sus dioses por los regalos de la vida y muerte, vivían en armonía.
Pero nada lo prepararía para lo que paso ese día, en medio del bosque de hielo, un animal más grande que un perro, de pelaje negro. Estaba siendo asediado por cuatro hombres, el animal estaba atado de dos de sus patas, y no había forma de que escapara. Los hombres lo picaban con largos palos de madera y le arrojaban rocas, las ropas que estos llevaban parecían estar hechos del mismo pelaje que el animal.
No entendía lo que decían, pues hablaban en otra lengua, pero le pareció que estos hombres se divertían con el dolor y la muerte.
—Déjenlo— les grito
Los tres hombres se volvieron a verlo, tampoco entendieron lo que él dijo.
—Largo o me are una capa con tu piel— le dijo uno de esos hombres extremadamente blancos para ser hombres, más bien parecían espectros de otro mundo
Los hombres lo ignoraron y siguieron torturando al animal, quien solo por un par de minutos trabo su mirada con él. Fue en ese momento que supo, dos cosas. La primera, si no hacía algo el animal moriría y la segunda, si hacia algo los dos morirían. Con ese pensamiento en su mente, atacó a los tres hombres, derribo a uno con el factor sorpresa de su lado. El segundo se abalanzó hacia él, le atacó por la espalda y largo herirlo. Mientras él peleaba por su vida, el tercer hombre hería de muerte al animal, al darse cuenta, su fuerza se renovó, se deshizo del segundo y en cuestión de minutos del tercero.
Cuando la batalla termino, estaba más cansado de lo que imagino, sangraba por varios agujeros y por alguna razón no podía ponerse en pie. Por lo que tuvo que arrastrarse para llegar al animal, este yacía tendido en el suelo, con sangre por todos lados de su hermoso pelaje. Cuando estuvo cerca del animal coloco una mano sobre la cabeza de este.
—Perdóname amigo, no fui tan rápido—. El animal se acercó un poco más a él, le gustaba el calor y aroma que este emanaba. —Te pido perdón mi señor por llegar tarde en tu ayuda, pido misericordia a los dioses y que te permitan la entrada a sus dominios para el descanso de tu alma.
Varios minutos después el inmenso Lobo había muerto, y en dos minutos más también Záitsev estaría muerto. Les agradeció a los dioses su vida, por la familia que tuvo y por la esposa que le enviaron, rogo por que le dieran un pronto consuelo y se dejó ir.
Pero, algo paso.
Un mausoleo blanco, dentro de este, siete pilares. Debajo de cada pilar, siete hermosos tronos. Sentados en ellos, siete seres asexuales y sin rostro. Pero todos parecían verlo, sentía que podían ver incluso a través de su alma.
—Mi amado hermano nuestro, debes volver a ese mundo. Tus hijos estarán en peligro sin ti, no entiendo tu decisión de hacer esto.
Entonces se dio cuenta de que no se dirigían a él, ese ser estaba hablando con otro que estaba a sus espaldas.
—Retendremos su alma, cuando vuelvas, él será liberado hermano nuestro.
—¿Usaras su cuerpo? Eso contaminaría tu sangre, y da le él, esa fuente de poder lo corromperá hermanos nuestros.
—Sí, pero lo preparare con mi sangre.
—Esto es una locura—. Reprocho lo que a él le pareció una mujer
—No, no lo es. Los he estado observando por mucho tiempo... necesito entender, necesito sentir hermanos miós.
—Bien hermano nuestro, has lo que debas.
Este se volvió hacia él, la intensidad de esos ojos negros y vacíos como la muerte lo hizo sentir terror. Con su dedo le toco la frente, y todo lo que había sido, todo lo que era y sería, simplemente desapareció.
—¡Aquí esta! —. Se escuchó el grito de Jorek, el hermano menor.
Lo habían estado buscando por días, después de que el saliera del campamento de la tribu, una tormenta los atrapo allí. Pero al fin lo habían encontrado, estaba cubierto por una montaña de nieve, y sobre su cuerpo el cuerpo tibio, los de cuatro Lobos lo cobijaban. Estos fieros animales no les hicieron daño porque él se los ordeno, sus hermanos supieron que algo le había ocurrido, pero no sabían el "que".
Al regreso de los exploradores a su país natal, el hermano mayor entró a la casa del jefe de la tribu. Este le cedió el control de la tribu completa, él escogió a trece de los más fuertes, de los más leales y les dio poder. Les otorgo el poder de los cambia forma, les dio el poder de la inmortalidad y la fuerza de los Lobos. Nadie se opuso, nadie tuvo miedo cuando trasladaron su hogar a las montañas heladas.