Extraño.
Época actual.
Grigori estaba recostado en su propia en su propia cama, se encontraba pensando en cuál sería su siguiente movimiento. Puesto que algunos miembros de la manada de Alekssandra le había manadado amenazas de muerte por haber dejado a Aleck casi inconsciente tras la última pelea, tal parecía que ninguno de ellos quería entender que había sido Aleck el que había buscado de enfrentamiento y que pese a pertenecer a su manada no se detenía.
De hecho, era Aleck el que siempre estaba buscando pelea, quien siempre saltaba sobre su yugular. Después de la conversión todo había ha sido un desastre, se vio forzado a poner a Alekssandra bajo compulsión para dejarla inconsciente, esto para que pudieran llevarla de regreso a su hogar sin que saltara sobre la yugular de alguien, “el perro callejero” como le decía, había sido transferido a su manada, pero este siempre estaba en otro lado. Siempre importunando a su mujer, sacándola de balance.
Sabía que solo en su presencia podría estar en calma, eso es lo que había pasado, pero no podía quedarse a su lado, ese era el motivo de la compulsión. En un principio se había resistido la idea de dejarla ir, ella era su mujer y siempre lo sería... pero, por ahora las cosas no eran así. Tendrían que soportar las consecuencias de las decisiones pasadas, hasta que fuera necesario u oportuno volver a estar juntos.
Ella se había mostrado volátil, demasiado inestable, peligrosa para los que eran sus más cercanos, no quería pensar en los que no estaban dentro de su círculo de confianza. Lo demostró en el momento en que al salir de por la conversión salto directamente a la yugular de Adrik. Sus palabras no tuvieron lógica, es como si buscara un culpable, sin embargo, parecía mantenerse tranquila mientras se encontraba su lado.
Fue en ese momento algunas palabras de Verona me llegaron a la mente de Grigori, recordó algo que le dijo casi tres años atrás cuando le había pedido a Cross llevarlos a ella. Le había dicho algo referente al origen de la raza, el primer Lobo. Eso lo había dejado en pausa, pero ahora estaba seguro que tenía que investigar la historia saber cómo es que se había hecho un cambia formas y, como estaba relacionado con los dioses.
tenía la extraña certeza de que quizá si encontraba esta respuesta podría encontrar la respuesta a lo que le estaba sucediendo a Alekssandra, y de paso todo lo que había estado ocurriendo con él y esas acumulaciones de energía oscura. Posiblemente el saber del pasado le podría preparar para el futuro, pero sobre todo le ayudaría a manejar su presente.
El problema era que no tenía idea por dónde empezar, todos los registros antiguos se encontraban resguardados en algún lugar del mundo. Isidro Taftian los había concentrado, pero había callado su ubicación con el pretexto "Es por el bien de la manada". así que primero tenía que encontrarlo, revisar cada uno de esos escritos para tratar de encontrar la respuesta a lo que le estaba ocurriendo los episodios oscuros se repetían a diario.
Esos episodios cada vez eran más intensos, más violentos. Hace una semana tubo uno que lo dejo sumido en la oscuridad, no estaba inconsciente, no se había desmallado. Simplemente la oscuridad del Cazador lo había rodeado, fue una situación complicada puesto que se encontraba reunido con su círculo interno, Ty, Sebastián, Mikaela, Samuel y Meylan. Todo paso tan rápido que solo lograba recordar la forma en como los percibía, ellos eran como una luz al final del túnel y sentía la urgente necesidad de extinguirlos.
Se sentía tan diferente a lo que se siente al momento de estar cazando, esto era oscuro, viscoso, sentía que algo se había metido en su cerebro y se había apoderado de él, supuso que así debía ser el comienzo de la enfermedad de la Sed de Sangre. Pero parecía que todos los sentidos del Lobo habían quedado congelados, no podía percibir aromas, no podía escuchar más allá de lo que decían ni comunicarse telepáticamente con ellos.
Fue su propio temor el que lo trajo a la realidad, fue su temor por su propia familia, por su hija lo que le ayudo a arremeter a la oscuridad y encerrarla dentro de lo más profundo de su mente. Era demasiado con lo que tenía que lidiar esos días y sentía que no tenía tiempo para ello, los problemas entre las manadas, en la suya propia, en su vida, en la de Alekssandra.
Además de todo eso tenía que estar al pendiente de su teléfono, porque en cualquier momento le llamaban para avisarle que Alekssandra estaba sufriendo otro episodio de agresividad. Entonces debía intervenir fortaleciendo la compulsión o calmándola directamente, en el peor de los casos lo llamaban cuando el mismo estaba en medio de una crisis oscura.
En ese momento se encontraba revisando los planos de las futuras instalaciones de seguridad de lo que sería su nuevo hogar, muy lejos del Vulpak, pero cerca de la manada, los miembros de su círculo más cercano se mudarían a sus propias casas en los alrededores de dónde se encontraría su nuevo hogar. Una vez que estuvo de acuerdo con el proyecto y que se percató de que los cambios que había hecho ya estaban, le envió la respuesta a su arquitecto.
El lugar estaba oculto entre las montañas, en la parte más elevada de la misma y de esa manera podría ver al enemigo acercarse incluso antes de que esté supiera que lo observa. Quería un lugar seguro y tranquilo, sobre todo desde que Aleck le había declarado la guerra y esa era otra cosa que le daba dolor de cabeza. tenía que encontrar la manera de romper el vínculo que lo unía a Alekssandra, el mismo que lo había estado consumiendo desde el inicio en lugar de funcionar como un vínculo normal que lo fortaleciera y le diera vida estaba consumiéndolo y lo estaba volviendo alguien altamente peligroso.