Nacidos entre las sombras -Dioses Ocultos, Libro 3

Capítulo cinco

Riesgos.

Alekssandra estaba sentada a la orilla del rio que estaba cercano a su propiedad, su prominente estomago apenas la dejaban moverse. Detrás de ella estaban dos Sanadores quienes siempre la custodiaban. Ademas también estaba, Dimitri Ruso, Dante Landeros, y Adrik Slavik, a su lado Iris Martínez y Patricia Caballero. Entre los cuadrúpedos, Zaítsev, Sasha y Oliver. A ella le gustaba estar en la compañía de su familia, aun que faltaba Aleck, a quien había dejado en casa porque era un fastidio y en un par de días más lo enviarían de vuelta a su nueva manada…

Pero, sobre todo le faltaba Grigori, y no sabía cuánto tiempo faltaría para que volvieran a ser una familia. Aaron Maxwell le había construido el hogar perfecto, nunca en sus años de existencia Humana pensó que su vida daría ese giro. Él no estaba, pero aun así la amaba, su familia Humana la amaba, sus padres adoptivos la amaban. La manada no le dio una recibida muy afectuosa, trataron de matarla en dos ocasiones. Pero muchos de ellos habían peleado por ella, habían dado su vida para salvarla.

Estaba tan concentrada sus pensamientos que no se percató que su teléfono celular estaba sonando, hasta qué Sasha se acercó a ella.

—Alfa Vasilíev.

—Soy Verona, debes llamar a Grigori…

—¿Verona? ¿Qué ocurre?

—Tuve una visión y, no es buena… necesitas que Grigori este allí, que no te deje en ningún momento.

—¿Por qué?

—Él te necesitara, necesitara de ti y de tu hija… es todo lo que puedo decir… lo siento… sabes cómo es esto…

—No necesito más Verona, me has dado todo lo que necesito para que vuelva a mí, gracias.

—Llámalo, ahora mi señora.

Verona corto la llamada, Alekssandra se quedó viendo la pantalla de su celular, sus manos comenzaron atemblar.

—¿Escucharon eso? …Grigori tenía razón, siempre tuvo razón —las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos.

Nadie dijo nada, pero todos sintieron el mismo pesar en sus corazones. Adrik pensó en su hermano, el enterarse que la cachorra si era de Grigori podía llevar su estado desanimo a un nivel mayor. Alekssandra marco el número de su Lobo, este respondió al segundo tono, como siempre.

—Justo en la persona que pensaba, ¿Cómo estas mi lobita? ¿Todo bien con mi?

Le dio un vuelco en el corazón el escucharlo tan feliz.

—Verona me llamo.

—¿Qué sucede anima mea?

—Tienes que venir por mí, tenemos que estar juntos.

—Tratare…

—No Grigori, hazlo.

—Bien, tu eres el Alfa… ¿Qué hacemos?

—Nombrare a Tristan guardián del Alfa, me retirare al Den original, habíamos decidido que ese era tierra neutral para la manada… allí…

—Te veré en casa anima mea, no te preocupes, solo debemos asegurarnos de mantener al gemelo lejos de esto.

—así lo pensé mi lobito, gracias…

—No —la interrumpió —No tienes nada que agradecer, te amo.

—Te amo.

El Den primario, al que ella se refería era aquel dónde se conocieron, dónde toda la tragedia dio inicio. Al separarse la manada había quedado bajo la manada Cruz Dorada, pero, algunos de la manada de lupinos de Ewha Zerrato habían decidido estar de lado de la Alfa Alekssandra Vasilíev. Entonces, de pronto estaban en territorio enemigo, pero muchos de ellos no podían trasladarse fuera del Valle de los Lobos. Por este motivo, Alekssandra y Grigori, habían decidido que ese territorio sería neutral.

Una embajada para ambas manadas y, su líder allí sería el mismo lupino Ewha Zerrato. Alguien que le era leal a ambos, que en definitiva no quería ser el Alfa. así que, Grigori le llamo casi inmediatamente después de que terminara su llamada con Alekssandra. Habían acordado que los esperaría para dentro de dos semanas, que prepararía la antigua casa de Grigori para ellos.

El problema eran los dos círculos internos, ambos se sentirían con derecho sobre su propia Alfa. Entonces los enfrentamientos podrían ser algo frecuentes, pero Grigori le aseguraba que ellos eran capaces de mantener bajo control a esa jauría de perros pulgosos. Además, confiaba en que su padre y esos dos canus que andaban con ella no la dejarían sola y de ser necesario, los defenderían a ambos.

En el momento en que los dos Alfas estuvieran en el mismo territorio todo ser

ía demasiado peligroso, puesto que, cualquier riña, lesión o simple grosería, podía ser mal interpretada por las manadas. Serian momentos tensos y sumamente delicados, la manada podría estallar en una guerra de Lobos contra Lobos.

Semanas después…

Grigori Zaítsev llegó acompañado de su círculo interno viajo al Den primario una noche antes que Alekssandra llegara, de haber sido por él, en el momento que termino esa llamada se habría puesto en marcha he ido en su búsqueda, lamentablemente eso ya no dependía de él. Una vez más quiso arrancar la cabeza de alguien por eso, pero no podía, así que se tragó la furia que emergió en él.

Caminando por los jardines del Den, llegó a la antigua casa del consejo las Hijas de Lyra, la antigua casa de Alekssandra. Recordó el día que en su interior todo gritaba a muerte y sangre, ella no estaba. La forma en que la oscuridad del Cazador y la fuerza del Lobo trabajaron juntas. Le hizo moverse más rápido que cualquiera de los de su especie, le ayudo a localizarla antes de que fuera tarde y también evito que cayera en la Sed de Sangre.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.