Nacidos entre las sombras -Dioses Ocultos, Libro 3

Capítulo doce

Inimaginable.

La noticia de la desvinculación de la Cazadora Henrriette Levine se esparció cómo pólvora, sin embargo, la noticia no salió de la manada. Aunque la pregunta persistía en el aire, ¿Qué ocurriría con aquellos Cazadores que fueran liberados del vínculo de la Necrópolis? Finalmente habían hecho cosas atroces, habían destruido familias Humanas, Latentes, y de Lobos.

¿Podrían las razas perdonarlos?

Para asegurarse que la oscuridad de la Necrópolis había quedado completamente fuera del alma de la Cazadora, la mantuvieron en cuarentena, ella les había confesado que se sentía distinta. ni siquiera se sentía igual a la mujer que había sido. Por primera vez en mucho tiempo sentía paz, estaba sola en su propia cabeza, y no tenía la necesidad de inquietante de la sangre. Grigori la revisaba cada tercer día, “por si acaso”.

Adrik, Dante y Dimitri estaban reunidos en el comedor principal de la casa de los Zerrato, la noticia de lo que habían hecho sin ellos les había dolido como nada en el mundo. No terminaban de entender su propio comportamiento, ellos le eran leales a Grigori y Alekssandra... Sin embargo, cuando él daba una orden se turnaban para desobedecerla, situación que les estaba afectando a niveles que podrían salirse de control.

—Tenemos que hablar con él.

—No va a escucharnos Dimitri, le fallamos una vez más.

—Pero Adrik... Si lo que le paso a Aleck es la mínima parte de lo que le ocurre a Grigori, entonces van a necesitar nuestra ayuda para llegar a la Necrópolis... Quizá necesita de nuestra ayuda para salir de allí —los tres se quedaron en silencio, las palabras de Dante eran preocupantes.

Dos miembros de la familia, dos lobos extremadamente poderosos con vínculos directos con los Cazadores, el Alfa tenía la idea de que si viajaba la Necrópolis podrían aprender a controlar esta parte de ellos que nos consumía. Pero, si en lugar de aprender a controlar la energía oscura, esta los consumía y los volvía en su contra... Estarían entonces frente a la peor amenaza jamás imaginada.

No existiría ser alguno que pudiera detenerlos, eso aunado al hecho de que Grigori tenía la fuerza y voluntad necesaria para crear más seres como él, incluso corromper a la manada entera. Entonces, no sólo la manada podría llegar a su fin, las tres razas estarían en completo peligro y desprotegidas.

—Tenemos que hacer un pacto de sangre con él, algo que nos ate —sugirió Dimitri.

—Eso sería peligroso, podría tener control sobre nosotros cuando quisiera.

—Dante, él puede tener control de nosotros cuando lo desee, es el Alfa de los Lobos y los Cazadores.

—Entonces no tenemos opción, tenemos que jurar lealtad por la vía de la sangre.

—Bien, hagámoslo —concluyó Adrik.

Grigori estaba recostado sobre las piernas de Alekssandra, acariciando con su mano su prominente barriga y platicándole a su hija sobre la forma en la que conoció a su madre, omitiendo algunos tristes momento, y otros de los que no tenía por qué enterarse aún. Faltaban algunos meses para el alumbramiento, y él esperaba poder estar allí, no tener la necesidad imperiosa de salir en dirección a la Necrópolis. Pero también le aterraba que una crisis oscura le sobreviniera y atacar a su propia cachorra.

Conforme pensaba en ello, recordaba lo sucedido en la desvinculación de la Cazadora, tenía miedo de pensar en quiénes eran esos seres que le ayudaron, temía por qué le habían llamado hermano nuestro y sobre, todo Destructor de todo. Pero también había mencionado a la Señora de las Eras, tenía el presentimiento que esto se relacionaba con esa noche de amnesia.

El problema que tenía que no podía confiarle a nadie esto, quién podría entender lo que había ocurrido... El gruñido de Sasha atrajo su atención, posiblemente si existiera una persona a la que podría preguntarle o con la que pudiera hablar del tema. Finalmente lo habían mandado como Guardián los dioses mismos.

Pero esto era algo que no se podía hablar telepáticamente, tenía que hacerlo en un lugar dónde nadie pudiera escucharlos, no iba a arriesgarse por nada del mundo. Tendría que encontrar el lugar o la manera de hablar con su padre, Zaítsev voy a ser el único que tu vida las respuestas.

Al atardecer encontró a su padre en el bosque Sur dentro del Valle de los Lobos, estaba con la antigua manada que él y Alekssandra habían encontrado hace un par de días. Sólo dos miembros de la manada se encontraban en su forma Humana, el resto permanecían en su forma lobuna, pero no lo hacían por desconfianza, era que estaban enterrados en la mente del lobo y tenía que sacarlos de ahí.

Zaítsev se puso de pie al notar la presencia de su hijo, los dos Lobos que estaban en forma Humana centraron su mirada en él, el resto sólo levantó la cabeza en su dirección.

—Buena tarde.

—Buena tarde Alfa Grigori — le respondió uno de los lobos.

—Hijo.

—Padre, necesito hablar contigo—. Le indico acercándose a su padre.

—Está bien, pero déjame presentarte a Julián, como te comenté antes es de los primeros trece.

Grigori no sentía como sentirse, él era descendiente casi directo del primero, de modo que este Lobo era algo así como su “tío”.




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