Nacidos entre las sombras -Dioses Ocultos, Libro 3

Capítulo quince

Espera.

La partida del grupo había sido apenas hace casi veinticuatro horas, pero se sentía como si hubieran pasado décadas. Pero, la ausencia pesaba más por que lo que estaban haciendo, era algo que nunca antes, nadie había considerado jamás hacer. Era esta última parte que provocaba más angustia en ellos, el no saber a que se enfrentaban y cuales serian los resultados.

La manada sabía que esto le afectaría a su Alfa de muchas maneras, así que tomaron la decisión de no dejarla sola en ningún momento. tenía que haber alguien con ella las veinticuatro horas de la semana, los siete días, si excusa ni pretexto. Sus Lobos siempre la acompañaban, pero no sería suficiente. En ese momento se encontraba en la gran sala de la casa Zerrato, observaba a su hija a jugar con los cachorros de Ewha y su Lobos. Con ella estaba Margarita, la adolescente había estado atípicamente en silencio por un par de horas.

—Ya deja de masticar el asunto, ya te expliqué por que no podía mandar a Adrik en el grupo de Grigori, por que tenía que quedarse.

—Eso me habría dado un respiro, solo… me quiere controlar…. es demasiado… está sofocándome y no me está dejando otra opción que pedir mi emancipación.

—No puedes, no es tu tutor legal, él… —¡Mierda! ¿Cómo le decía que era su esposo? —Las leyes humanas no se ajustan a lo que él es para ti.

—Me iré entonces, mi tía Ángela me ha pedido por mese que vuelva a nuestro país, que siempre tendré su casa para quedarme y ser bien recibida.

Alekssandra medito esa posibilidad, a los Lobos no se les daba muy bien aceptar la huida de sus mujeres. Y en este momento dejar ir a Margarita con su familia Humana no sería lo más adecuado, sobre todo por su seguridad.

—Eso no pasara Magy, no te dejaremos ir solo por que Adrik sea un cabezota.

—Entonces me casare con el primer Lobo, Humano o Latente que pase por enfrente de mí y así no podrá evitar que lo deje.

—¿Qué está ocurriendo realmente Margarita?

La joven estaba asustada de que Alekssandra pudiera leer más allá de su ira, desde que la ayudo a salir de aquel encaprichamiento ase años, ella se había convertido en una hermana mayor. Pero, no sabia si podía explicarle lo que realmente estaba pasando por su cabeza.

—No lo sé.

—Vamos, ¿Sabes que puedes confiar en mí?

—Si… es solo que Adrik es muy controlador, no me deja ni a sol ni a sombra. ¿Sabes que incluso se comunica telepáticamente conmigo casi cada hora?

—¿Qué?

—Le puso contrafuegos a mi computadora, si entra algún mensaje de un compañero salta una alarma y se bloquea, me quito mi teléfono celular, solo me deja usarlo cuando el está a mi lado.

Alekssandra no sabia como aguantar la risa ante el comportamiento tonto del Lobo, era real acoso lo que ella estaba sufriendo, pero de las dos, solo ella conocía los verdaderos motivos.

—Eso no es posible.

—Oh, si lo es… me puso toque de queda, tengo que acostarme a las nueve y levantarme con él a las cinco de la mañana a correr… amo el ejercicio, pero…

—¿Necesitas que le jale las orejas?

—Las orejas, la cola, las patas, los colmillos…. ¡Todo! … no puedo pensar si él esta sobre mi.

—¿Pensar en que, cariño?

La joven guardo silencio por algunos minutos.

—Las cosas se pusieron un poco extrañas desde que llegamos aquí.

—¿Extrañas?

—¡Alekssandra!

—Necesitas explicarme para que entienda.

—El otro día estábamos desayunando después de correr… él estaba sentado a mi lado, en silencio y yo no podía dejar de ver sus labios… quiera besarlo.

La joven se cubrió su rostro con las manos, sintiendo como la sangre se subía a su rostro.

—¡Por la madre de las palabrotas!

—¡Exacto! Eso fue tan extraño, como lo fue el hecho de vivir entre Lobos después de lo de mis padres.

—¿Has hablado con él de esto?

—¡¿Bromeas?! No, eso jamás.

Alekssandra medito las posibilidades.

—Magy, ¿Adrik te gusta?

—No lo se Alekss, no lo sé… digo… solo velo, es un Lobo hermoso, inteligente… esto apesta… él es como mi papá…. No esto esta muy mal.

—Creo que debes hablarlo con él, deben hablar de esto.

Alekssandra se pregunto si todo esto lo estaba provocado el vinculo o eran las hormonas adolescentes.

—¿Qué pasa si no me corresponde? ¿Seré la única estúpida enamorada? No, mejor no.

—¿Qué pasa si te corresponde?

Margarita se sorprendió ante la pregunta e Alekssandra, ¿Qué pasaría si le correspondía?

—Me lo pones muy difícil.

—¿Lo llamo?

La chica se puso de pie dirigiéndose a la ventana, el día estaba por convertirse en tarde, el clima era agradable. Entonces tomo la decisión, algo iba a pasar en su vida, tenía que tomar las cosas de frente. Ella no era una cobarde o alguien que se rindiera con facilidad, si él no la quería entonces ella se iría.




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