Nacidos entre las sombras -Dioses Ocultos, Libro 3

Capítulo dieciséis

Necesario.

Grigori arrojo al Cazador al suelo, este lanzo un chillido similar al de un cachorro al ser golpeado. El Alfa de la manada lo vio con desprecio mostrándole sus colmillos, había tanto odio en su mirada.

—¿De verdad piensas que voy a permitir que te comuniques con esos perros?

—Ellos se enterarán de lo que haces —ladro el bastardo del este tosiendo sangre a causa de los golpes.

—Lo sabrán cunado yo decida que lo sepan… pero ahora, quiero que respondas mi pregunta, ¿para qué era ese cargamento de químicos?

En su última incursión encontraron un loq eu habian determinado como Warren o madriguera de perros. En este encontraron un cargamento de varios químicos que se utilizaban para producir veneno, sedantes y explosivos. Lo cual le indicaba que se estaba gestando algo grande y en contra de la manada, por ello había enviado a Dimitri a informarle a Alekssandra que movieran el a su circulo inerno a las montañas nevadas dónde él tenía su hogar.

No iba a darle la oportunidad a esos hijos de puta de tocarle un solo cabello a su cachorra, es más ni siquiera la verían de lejos. La ubicación de la casa solo la tenían Lobos de su más alta confianza, por lo que la hacia un lugar seguro y desde dónde podría dirigir a la manada. así mismo le encargo que se hiciera cargo de reparar cualquier daño que la puta Alianza hubiera hecho contra Humanos y Latentes.

—¿No puedes sacarlo de mi mente, perro?

—Si puedo, pero, si me lo dices te ofreceré la liberación, de otro modo serás mi marioneta.

Liberación, la promesa de la muerte que cada Cazador anhelaba más que nada en su existencia, algo a lo que ninguno de ellos renunciaría.

—¿Es real lo que ofreces?

—¿No me busca tu gente por ello?

Si, los Venántium estaban desertando tan rápido como los creaban, para buscar su liberación a manos de este Lobo.

—Testarosa va por el Septimo Den, el de México, quiere romper tus conexiones con toda América.

¡Por la madre de todas las putas palabrotas!

—Bien, te agradezco.

—Dame lo que prometiste.

—Como quieras —le dijo desgarrando su garganta y manadando su alma directamente al Valle de los muertos.

Grigori no pudo evitar gruñir, liberando un poco de energía oscura, que golpeo los muebles a su alrededor volviéndolos polvo.

—¡Por los Dioses!

Grigori respiraba pesadamente a causa de la ira.

—Dante, Iris… bienvenidos al Warren treinta y nueve —. Los saludo cuando los tuvo frente a él.

—¿Qué fue eso? —interrogo Iris acercándose a darle un abrazo.

—Mi lado Cazador, pequeña, mi Cazador está furioso al igual que mi Lobo.

Abrazo a Iris y estrecho la mano de Dante.

—¿Qué es eso de las madrigueras? —interrogo Dante.

Grigori sintió el peso de todo lo que había visto en ese tiempo, de todo lo que había encontrado.

—Vengan, vamos al campamento y los pondré al día.

Salieron de la bodega y se dirigieron a la flotilla de camionetas y tráileres que estaban estacionadas a trecientos metros del lugar, dentro de uno de las cajas de Tráiler habían acondicionado una cafetería y camas para descansar. Les indico que tomaran asiento mientras preparaba de café, Dante e Iris se dieron cuenta de que la expresión de furia en el rostro de los Lobos era igual, todos estaban realmente furiosos.

—Temo por lo que estés por contarnos, Grigori —comento Dante.

—Te daré solo un vistazo, lo demás lo veras por ti mismo.

Les entrego sus tasas con café y se sentó del otro lado de la mesa.

—¿Es tan serio? —. Le interrogo Iris.

¿Serio? La mierda que los Cazadores le habían lanzado a la manada era tanta, que podrían pasar la vida apaleando esa cosa fuera del Valle de los Lobos.

—más que eso mi pequeña hermanita, es una pesadilla.

Grigori les hablo de los Warrens, de los experimentos, de tdodo lo que no perturbara más al grupo de lo que estaba.

—Lo más importante es que Testarosa y su ejército de engendros va por el Den de Margarita.

Sin decirles los cómos y los por qués, sabían perfectamente que ese Den era un punto de enlace, el séptimo del planeta y el primero en America.

—¿Qué planeas hacer? —. Le interrogo Dante tratando de que el café calentara sus manos, que se habían quedado frías de un momento a otro.

—Cortarle una mano.

—Bien, ¿Qué necesitas de nosotros?

Ese era su hermano Dante, no el traidor que le dio la espalda para dividir la manada.

—Que le arranques la cabeza a cada uno de los miembros de la Alianza del este, y el corazón a tu hermano Tylor.

—Dalo por hecho.

—Bien, te pondré al día sobre los planes.

Los llevo al tráiler que usaban como centro neurálgico de su CET móvil, les mostró fotografías, videos. Con forme leían los hallazgos, los testimoniales de las víctimas, de las familias. Aun que Grigori se guardo muchas cosas para sí, no quería que los corazones de sus amigos sufrieran más de lo necesario. Después de algunas horas de explicaciones y revelaciones, Dante e Iris sentían que estaban listos para vaciar sus estómagos en el inodoro.




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