Nacidos entre las sombras -Dioses Ocultos, Libro 3

Capítulo diecisiete

Descubrimiento.

El grupo de búsqueda se vio forzado a dividirse, Grigori se llevo a tantos antiguos como pudo consigo, en el camino a México decidieron desaparecer tantos Warrens como fuera posible. tenían que ayudar al grupo de Dante, para que cuando atacaran a la Alianza del este, el golpe de regreso fuera menos doloroso.

En una de las paradas cerca de la frontera con Ucrania, decidido llamar al director Braulio Tejeda, quien fue su compañero aquella cacería dónde rescataron a Margarita. Se sentía bien el contactar con viejos aliados y que sobre todo sabia que saltarían al fuego a su lado, para salvar a su gente.

—Es un milagro recibir una llamada tuya, Lobo rabioso —le saludo el director Tejeda, con quien había hecho una fuerte amistad.

—Lo lamento descendiente de mono, he estado cargando con mucha mierda.

—Lo imagino, con eso de las tres manadas.

Grigori quiso arrancarles la cabeza a esos hijos de perra de la Alianza una vez más.

—Solo son dos manadas.

—¿Crees que no lo sé? Ustedes nos enseñaron a identificarlos de los exiliados y de los Cazadores, hemos peleado muy duro para que esos hijos de puta no se infiltren en nuestras filas.

—Gracias.

—No me agradezcas, protegemos a los nuestros… pero, siento que el fondo de esta llamada es para algo más.

—Deberías ser psíquico.

—Habla ya Lobo, no eres de los que se anden por las ramas.

—Estoy cazando a la madre de los Venántium, se llama Testarosa… al mismo tiempo cazamos a la Alianza del este.

Grigori guardo silencio, ordenando sus pensamientos. Braulio sintió el peso de las palabras del Lobo, entendía a la perfección el por que de la llamada.

—¿Seremos blanco de uno de estos grupos?

—El Septimo Den.

—¿Cuándo?

—Aun no tengo ese dato, pero no dudo que sea pronto.

Braulio dijo unas cuantas palabrotas que hicieron reír a Grigori.

—Puedo ponerme en contacto con tu delegado.

—Esa llamada tengo que hacerla yo, te llame para pedir tu ayuda.

—Eso estaba implícito amigo mío, no tienes que pedirla. Solo llega a casa y coordinaremos todo lo que necesites, sabes que tienes el apoyo de prácticamente toda mi nación.

—Gracias Braulio.

—Te espero entonces.

Después de terminar esa llamada se sintió un poco más tranquilo, como si parte de toda la mierda que estuvo cargando en esos meses, se hubiera esfumado. Tendría que contactar al delegado del Den, Fabian Pinzón. había sido parte del consejo, se separo de su cargo después de la muerte de Eduardo, su hijo. Él siempre supo que Eduardo tenía problemas, que la Sed de sangre estaba cerca, muchas veces trato de detenerlo, pero no lo logro. Estaba agradecido que hubiese muerto, se lo debía a Grigori.

Después de que su hijo matara de esa forma a esa Humana, se dio cuenta que nadie podría hacer que se detuviera. Le amaba y por ello tenía que permitir que le dieran muerte, una vez enfermos de la Sed de sangre, no había vuelta atrás. Pero, este hecho trajo demasiado dolora su familia, su esposa Estela se suicidó, matando primero a sus casi veinte hijos.

Los invito a una reunión a casa, dónde los adormeció con un potente sedante y algo de magia, uno a uno fue cortando sus gargantas. Fabian se salvo por que estaba en otro lado y le fue imposible llegar a casa a la “fiesta”, cruzo el circulo de los dioses y debido a su dolor estuvo a casi nada de no pasar la prueba. Entonces Grigori le ofreció el puesto de delegado en un de los nuevos Dens. Sin pensar en nada acepto y desde entonces radica allí, manejando el Septimo Den a la par con los otros seis. De manera que dejarlo a cargo, le había salvado la vida y la cordura.

Grigori estaba sentado en la cafetería del tráiler, frente a si su lap-top, haciendo la video llamada.

—Mi señor, es un honor —le saludo haciendo una ligera reverencia de respeto, una vez que respondió la llamada.

—Mi amigo, Fabian… hay problemas, muy grande problemas.

Antes de revelarle la razón de la llamada, lo puso medianamente al corriente, omitiendo la caza de los miembros de la Alianza del este.

—Es sorprendente que al fin se este haciendo algo para desaparecer a esos hijos de puta, mi señor.

—así es.

—Pero, eso no es todo, ¿cierto?

—No, lamentablemente Testarosa va por ese Den.

Grigori pudo ver la furia en la mirada del Lobo.

—No puedo detener un ataque así mi señor.

—Lo sé, por ello estoy dirigiéndome para allá en este momento, la detendremos juntos.

—¿Lo lograremos, mi señor?

—Si, y este será el final para esos bastardos.

Bien, eso le gusto a Fabian, le gusto mucho.

Una hora después de hacer esas llamadas decidido hacer otra, era necesario, no la había visto en meses. Se moría por contactarla telepáticamente, pero sabía que no podía ponerla en peligro. Y estaba arriesgándose al hacer esta llamada, marco el numero que sabía de memoria, después de esa llamada tendría que destruir ese teléfono.




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