Nacidos entre las sombras -Dioses Ocultos, Libro 3

Capítulo veintiuno

Pasos.

Catherine Zaítsev corría detrás de una pelota roja de tela que su abuelo le había hecho, el día era cálido, el solo se ocultaba ocasionalmente detrás de algunas nubes. Ella comparada con algunos cachorros de Ewha era casi veinte centímetros más grandes, no parecía tener los siete meses que tenía. Incluso en el desarrollo y habilidades que iba mostrando, eran diferentes. A Zaítsev le habría gustado haber visto crecer a su hijo, para saber si el desarrollo acelerado tenía relación con los Cazadores.

Estaba sentado sobre el césped pensando en cómo habrían sido las cosas de haber descubierto los planes de Isidro antes. De no haber aceptado su ayuda para derrocar a su padre y de no haber confiado en él, solo por ser el hermano de la mujer que amas. No lo sabía, no quería pensar en esa posibilidad o se odiaría. Se odiaba por no tener la fuerza suficiente para defender a su familia, para no haber hecho algo.

El ultimo reporte de Grigori cerca de sus descubrimientos había llegado hacia unas horas, llegó en forma de un fax codificado. Le preocupaba la manera en que los Venántium habían avanzado por el mundo, creando alianzas, haciendo lo que quisieran con las personas, con su propia raza. Solo pensar en ello le hacia hervir la sangre, odiarlos más y desear que el secreto que lo acompañaba fuera liberado y arrasara con todos ellos.

—Mi reino por esas ideas geniales que salen de tu cerebro.

Alekssandra se sentó a su lado.

—Tenemos que fijar una fecha, tienes que escoger un guardián para la cachorra y el control de la manada… no puedo ser yo.

—Lo sé, aunque guardaba esperanza.

—Grigori nos proporcionó una alianza no prevista, las fuerzas armadas humanas… nosotros les proporcionaremos lo necesario para hacer caer a la Alianza y a los Cazadores.

La Loba observo la expresión del Lobo, él era igual que su hijo.

—¿A que le temes, Zaítsev?

—A fracasar nuevamente… a no poder protegerlo.

—Todos tememos a eso, pero en circunstancias como estas, solo nos queda una cosa y es continuar, rogando a los dioses que las cosas nos favorezcan

—Tirar una piedra con los ojos serrados esperando acertar en el blanco.

—Si, se que eso tampoco te gusta, pero no tenemos otra opción. Gracias a los dioses aun somos muchos más que ellos… sin importar el que o como.

Estaba completamente de acuerdo con ella, no tenían opción.

—¿Has pensado en quien serviría de guardián?

—Si… Grigori…

—¡Alekssandra!

—Lo sé, lo sé, pero es el único con el poder para hacerlo… tendría que reunirme con algunos antiguos, incluso como los de la pequeña manada.

—¿Confiaras en ellos?

—Si, pero aun así los are pasar por el circulo de los dioses si es necesario.

El Lobo sonrió mostrando sus colmillos, era un cuchillo oculto detrás de una mascara de confianza.

—¿Crees que sea necesario llegar a tanto?

—No voy a arriesgar el trabajo que ha estado haciendo la manada.

Los dos sabíamos que lo que estábamos haciendo, si tenía el más mínimo fallo, sería la extinción de la manada. La noche del sábado llevaría acabo esa reunión, de manera que solo quedaban unos cuatro o cinco días para escoger los candidatos y de entre ellos a uno solo, no funcionaria el que se los dejara a dos o tres Lobos. tenían que usar también a los antiguos y cualquiera de ellos debía pasar por círculo de los dioses para saber si eran merecedores de confianza de la manada, no sería una tarea fácil, y no era una tarea que quisieran realizar.

Sin embargo, era la única opción que tenían, ellos tenían que enfocarse en desmembrar Alianza del este y, cortarles pies y manos a los Cazadores. No podían seguir permitiendo que estos grupos, no sólo a la manada, también en la raza Humana sigan haciendo daño. Alekssandra misma había preparado una lista de los posibles Lobos a elegir, sin embargo, seguía teniendo miedo.

Para esa misma tarde se encontraba en la oficina principal del CET, estaba sentada con la lista de nombres y un archivo de cada uno de esos Lobos frente a ella.

—¿Cómo lo habrías hecho tú? — interrogó al aire como si estuviera hablando con alguien.

En ese momento le gustaría que Grigori estuviera con ella, él tendría una mejor idea de Cómo proceder. Habían redactado un plan, no sería fácil de ejecutar, algunos países a participar en una guerra privada. Ellos mismos lo entendían, cualquiera de estos dos grupos, incluso su mundo estaría en peligro. De manera que primero tomarían todos los recursos monetarios de las manos de la Alianza del este, tomarían por la fuerza si era necesario todo aquello que perteneciera a esos perros.

Al mismo tiempo tratarían de corta cualquier conexión que ellos tuvieran con los Cazadores, la idea principal era sacar a los perros de su guarida, una vez que estos no tuvieran recurso alguno. El peso de la manada caería sobre ellos, la gran mayoría serían ejecutados en el mismo lugar en dónde se encontrarán parados. Los cuerpos de cada Lobo viajarían de regreso al Vulpak original, en dónde se dispondría de ellos.

Pero el momento que Alekssandra y Zaítsev movieran su ficha en el tablero, Iris y Dante tendrían que mover la propia al mismo tiempo. Ellos se encargarían de ejecutar no sólo a los miembros la Alianza del este, también se encargarían de todos aquellos Cazadores que estuvieran relacionados con ellos.




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