Identidad.
Desde el comienzo de su cacería jamás imagino descubrir tantas perversidades, los momentos de furia le estaban dando episodios oscuros cada vez más violentos. Los Lobos a su alrededor estaban acostumbrados a eso, pero ahora que se encontraba entre Humanos le era más difícil liberar esa energía oscura sin alterar a nadie. Aunado a esto, había estado drenando la energía de Aleck y absorbiéndola.
Pero, la tarde anterior encontró el detonante más fuerte para una de esas crisis oscuras, y tenía el presentimiento de que esta crisis sería de las más peligrosas. El vinculo de sangre que Aleck tenía con Alekssandra, estaba poniendo muy inquieto a su Lobo interior y a la sombra dentro de él. De modo que hombre y bestias comenzaban a ver ese vinculo como un impedimento, y eso les estaba causando ira.
Se le había hecho costumbre caminar por la periferia del CIBE, con el mal habito de fumar. No es que las sustancias del tabaco le hicieran algún efecto o daño, solo necesitaba algo con que liberar energía sin saltar a la yugular de nadie. Pero últimamente quería ver sangre correr, sobre todo la de aquella mujer que vio en su alucinación en el búnker.
Sintió una caricia telepática, lo que lo dejo casi petrificado. Se había serrado a todos los Lobos, nadie podría contactarlo. Pero el sentir esa pequeña caricia, como la del pelaje de un cachorro rosándose contra su mejilla. Ella no debería poder hacer eso, se suponía ni siquiera tenía la fuerza mental para encontrarlo dentro del Den.
Se recargo en la pared del CIBE, serró sus ojos y dejo que su mente viajara. Reviso la gran muralla que cerraba su mente a todos, pero no encontró nada. Se dirigió al puente que lo había forjado hacia la mente de Alekssandra, pero del otro lado no había nada. Su mente estaba demasiado lejos para alcanzarla.
“¿Catherine?” —.Se arriesgo a interrogar por medio del canal telepático que tenía con su hija.
“¿Pa… pi?” —la respuesta de su hija hizo que su corazón se detuviera.
Saco su teléfono satelital y marcho el numero de Aleksssandra, esta respondió al cuarto tono.
—¿Aquí es más de media noche?
—¿Dónde están?
—En Rusia, ¿Qué ocurre?
El tono urgente de Grigori la puso en alerta.
—¿Dónde esta Catherine?
—En la cama, esta dormida.
—¿Estas viéndola?
—Si, lobito, ¿Qué ocurre?
—Te dire en un momento, no cortes la llamada.
Grigori volvió a serrar sus ojos, controlando su respiración y los latidos de su corazón.
“¿Catherine, que haces?”.
“Te extraño papi”.
“¿Qué te ha dicho mama?” —esa interrogante ere una pregunta trampa.
“Que estas lejos y no debo acercarme a esa cosa en tu mente”.
decidió visualizar su mente, el muro y el puente. Para localizarla, tenía que asegurarse que estuviera a salvo.
—Svante, busca cualquier perturbación oscura, Lobo busca a Catherine.
—¿Nuestra hija esta aquí? —interrogo un espectro mus sorprendido, de haber tenido voz, el Lobo también lo habría preguntado, la sorpresa se veía en su rostro.
—No lo se, vallan.
Tanto Lobo como Cazador expandieron sus sentidos, su “radar” podía abarcar el lugar completo, aun con sus niveles inferiores.
“¿Cómo me encontraste?”.
“Con ayuda de Kiki”.
“¿Quién es Kiki?”.
Una vez que tuvo ese dato, Savnte se materializo frente a él.
—Cerca del mausoleo, el perro esta vigilando.
Ambos se dirigieron a la parte más oscura y alejada de su mente, dónde conscientemente Grigori había enterrado recuerdos y cosas más peligrosas. En medio de esa desolación había un mausoleo, era de roca blanca, parecido a las grandes construcciones griegas. Allí había colocado todo aquello que le recordara a su madre biológica, la memoria de Henrriette descansaba allí.
En la puerta del mausoleo estaba sentada una bebe de casi cuatro años, esa era su apariencia mental, junto a ella una pequeña Loba y del otro lado un espectro de no más de seis años en apariencia. Le llamo la atención que la sombra tuviera su mirada centrada en su Lobo, este observaba a la niña.
—Kiki —el espectro de su hija desvió su mirada a él.
—Nuestro padre esta aquí, te dije que lo encontraría —le dijo la pequeña espectro a Catherine.
—¿Cómo llegaron?
“¿Estas molesto papi?” —interrogo la pequeña, que como cualquier Lobo en forma Humana aun no tenía voz.
—No, estoy preocupado.
—Seguí el rastro de él —le informo Kiki señalando a Svante.
—La oscuridad es más fuerte que la sangre…
—No necesito excusas Svante, necesito mantenerla a salvo… estamos cerca de la Necrópolis, eso podría ponerlas en el ojo de los Cazadores.
Se acerco a tomar a su hija en brazos.
—¿Hice mal padre?