Nacidos entre las sombras -Dioses Ocultos, Libro 3

Capítulo veinticinco

Cuenta regresiva.

4 semanas antes del día "D".

En el escenario de Primer Den se instalaron los siete pilares de hielo negro, en realidad eran de cristal tintado, estos no eran muy antiguos. Pero, eran enormes y pesados, muy pesados. Cada pilar terminaba en una cúpula puntiaguda, vistos juntos como deben estar, era algo maravilloso. En el suelo como dicta la tradición de los dioses, los pilares se unen con un círculo de sal. dentro de este se dibujan los símbolos de cada uno de ellos, estos irán cubiertos por un tipo de acrílico líquido, dónde se endurecerán y quedarán para la posteridad.

Los Lobos, Humanos y Latentes que vivían en el Vulpak se reunieron para el evento, no era normal ni común hacer un circulo de los dioses, menos para un antiguo. Se suponía que la manada ya contaba con su lealtad de antemano, pero después de los eventos en años pasados, era evidente que no iban a arriesgarse con, ni por nadie.

De camino al centró del Den Sebastián Hernández, Ty Hawtorn, Michaela Dublín, y Samuel O'Hará se reunieron con la manada antigua, Alekssandra Vasilíev ya se encontraba entre los megalitos, así como Vladimir Cross, Dimitri Ruso, Patricia Caballero y Ewha Zerrato. El silencio podía casi tocarse, todos estaban tan aterrados como emocionados. La manada de Julián Caescer estaba alrededor de los megalitos, ellos se veían tranquilos.

—Bienvenidos sea a mi morada, agradecemos a los dioses por permitirnos un día más estar juntos —dijo Alekssandra.

—Agradecemos a los dioses por mantenernos juntos y fuertes —respondió la manada.

Con calma los Lobo que la acompañaban fueron colocándose detrás de cada pilar, sin entrar al círculo.

—Esta noche los antiguos entre nosotros juraran lealtad a la manada, no importa Cruz dorada, los Hijos de Lyra... somos una manada.

Hubo vítores y aplausos, los siete elegidos, Ty, Dimitri, Sebastián, Ewha, y Vladimir se acercaron a cada uno de los megalitos.

—Por mi sangre, por mi raza, por mis hermanos amados dioses les invocamos. Acepten esta oferta de sangre, les llamamos a este su círculo —haciéndose un corte en la palma de su mano con una daga tintada.

Las palabras que los siete estaban diciendo, las repetirían hasta que cada uno de los dioses respondiera.

Las Torres de hielo negro comenzaron a iluminarse por dentro tenuemente, esa luz parecía una llama encerrada en una botella. El fuego emergía por la base, quemando todo lo que estaba alrededor de los símbolos, dejando la sangre completamente intacta. El acrílico se derritió lentamente dejando el suelo del círculo cristalino, como si todo fuese cubierto por agua. Las llamas no tenían más de cinco centímetros de atura, y quizá tres o cuatro de grosor.

—Hermanos, nuestros dioses han respondido

Después de pronunciar eso, Alekssandra coloco una rodilla en el suelo e inclino la cabeza agradeciéndole a los dioses. Se puso de pie y se dirigió a Julián.

—Hermanos, juraras lealtad frente a los dioses, ¿Lo haces con el corazón libre y por decisión propia?

Julián parecido meditar la pregunta, he incluso parecía que no iba a responder.

—Jurare lealtad con mi corazón libre y por decisión propia.

Camino hacia el centró de los monolitos, de pronto las llamas comenzaron a parpadear, e incluso cambiaban de color. Cambiaron de tamaño, el color de las llamas iba del amarillo, al verde, al azul, entre muchos otros colores. De pronto las llamas crecieron hasta cubrirlo por completo, y descendieron rápidamente a volver a su tamaño. Quedaron de un rojo intenso, ellos habían aceptado su juramento. En señal de respeto y agradecimiento por su confianza, Julián coloco una rodilla en el suelo y el puño contrario.

La ceremonia continuo con el resto de la familia de Julián, uno a uno se enfrento al circulo de los dioses, uno a uno hizo el juramento.

—Un Lobo es fuerte —dijo Alekssandra.

—La manada es indestructible —respondió la manada.

3 semanas antes del día "D".

Grigori y el director Tejeda estaban revisando por quita ocasión los planos del Séptimo Den, para trazar varios planes de contingencia en caso de ataque, como se sabía pasaría. Habían comenzado a notar mayor actividad Cazadora en torno al área del Valle de los Lobos, lo que los tenían en alerta máxima. Convencer a las autoridades y a la gente que el ataque con el gas nerviosos había sido por parte de los Venátium, fue tarea sencilla.

Tenían descifrado parte del plan de Testarosa, gracias a la Legión y a algunos Cazadores que habían encontrado en los Warrens. Habían pasado semanas buscando, capturando y ahora tenían que armar un plan en consecuencia. Tenían que formar los equipos, tenían que defender a los Humanos, Latentes y a la manada misma. Por momentos Bruno Tejeda se sentía superado por todo esto, en su juventud jamás imagino estar trabajando hombro a hombro con un Lobo.

No solo con un cambia formas que vinieron a cambiar el sentido de su mundo, si no con el corazón y mente de la manada misma, un Lobo tan inteligente como letal. Después del incidente con el gas "nervioso" encontró un video en una de las cámaras del circuito cerrado, parecía que fue la única que tenía un poco de evidencia. Lo que vio en esas imágenes le helo la sangre, comprendido que hizo bien en ponerse del lado de la manada.




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