*Cinco años después, Alekssandra Vasíliev.
El problema de tratar de escribir un ensayo sobre uno mismo en mi caso, es no saber bien quien soy o de donde provengo con exactitud. Mis recuerdos comienzan con el hecho de que mis padres biológicos me desecharon como basura, pase casi toda mi infancia adolescencia en casas temporales. Fue hasta que cumplí trece años que me adoptaron las mejores personas del mundo.
Después recuerdo que entré al Vulpak Cruces y Rosas, fui parte de uno de los consejos, mi mejor amiga y yo estábamos en esa escuela, ella se casó con uno de los miembros de la manada. Su hermana murió en un extraño incidente, que aún no me queda muy claro, mejor dicho, no recuerdo con claridad.
Muchas cosas de este periodo de mi vida están en negro, cada vez que capto un recuerdo o algo similar y trato de seguirlo, el resultado es una migraña impresionante.
En los últimos años aprendí a solo vivir de fotografías y vídeos de cosas que no recuerdo o que son solo bruma en mi cerebro, es como ver una película sobre alguien más que te dicen eres tú. Mis “amigos” trataban de no dejarme sola mucho tiempo devido a estos episodios, pero aun así estaba sola, ellos no podían entender la frustración y desesperación que me ocasionaba no recordar nada.
Lo más sorprendente no es el cómo o por que llegue a Rusia, después de dejar el Vulpak de los Lobos una prestigiosa escuela aquí me otorgo una beca. No tengo una casa, o una familia así que ¿por qué no aceptarla? Pero, no todo era tan “normal” como el resto del mundo piensa.
Las cosas comenzaron a ponerse muy extrañas después de mi primer año, ya establecida en una pequeña casi a un par de horas de la ciudad. Me gustaba el hecho de la lejanía de mi casa con respecto a la gente, que hubiese mucha naturaleza a mí alrededor. Por lo menos así no me sentía tan sola, cuando deambulaba por el bosque sentía que me conectaba a algo más que a mí misma.
Una tarde casi al final de verano, me encontraba más tarde de lo acostumbrado en la ciudad. Recorriendo sus calles, comprando una que otra cosa par a mi casa y uso personal. Ese fin de semana me resistí a salir con mis amigos, quería hacer las cosas yo sola, sentirme más humana. Así que así fue, me encontraba dirigiéndome al coche, las luces no alcanzaban a iluminar bien las calles o esa era la impresión que las excesivas sombras me daban.
Las personas parecían poco a poco desaparecer, el frio no ayudaba mucho al andar por allí a esas horas de la noche. Estaba solo a unas cuadras de mi coche, tenía las manos ocupadas con un montón de bolsas y cosas, para mi maldita mala suerte, mis llaves estaban en la bolsa de mi chamarra. No me percate que había dejado el coche en una zona muy oscura hasta que llegue allí.
De pronto sentí una extraña opresión en mi pecho, mi corazón estaba tan acelerado que pensé que se saldría de mi pecho. Las náuseas me asaltaron cuando sentí que alguien me vigilaba, no podía regresar y debía dejar las cosas en el suelo para buscar mis llaves. Traté de respirar y evitar que el temor se apoderara de mí, comencé a pensar en otras cosas de la escuela tratando de distraer mi mente. Pero esta parecía estar más alerta de lo normal, no importaba que pensara no podía distraerme ni quitarme esa sensacional de miedo.
Con paso cauteloso me acerqué a mi coche, me debatí un par de minutos entre dejar las cosas en el suelo o hacer malabarismo con ellas para sacar las llaves del bolsillo. En ese momento mi peor temor se estaba materializando...
—Mira Igor, los cielos nos bendicen con un sexy, caliente y rico bocadillo de media noche.
Cuando gire la cabeza me percaté de que había un par de hombres a mi izquierda y otro a mi derecha, no había posibilidades de que escapara de ellos. Por un segundo pensé que por sus palabras podrían ser Lobos, pero no fue así, ellos eran comunes y completamente Humanos. No sé si esto me dio sugerida o me hizo temer más, trate de sacar las llaves del auto con las bolsas de las compras en la mano, pero era casi imposible sin tirar nada.
—Quizá si la llevamos a casa, pueda ser una cena completa para los tres— Dijo uno de ellos, yo solo quería entrar en el auto y llegar a casa a salvo. —Se me ocurre una mejor idea, deberíamos subirla al coche y allí podríamos romper la envoltura y probarla toda de una puta vez.
—Sí, la idea de Denis es buena, hay que cogérnosla de una buena vez.
Dejé caer las bolsas y la cosa dándome vuelta, sentí el frio del coche en mi trasero.
—No por favor... no.
—OH, putita, como me excita que supliquen.
—Por favor Igor, dime que podemos... ablandarla un poquito.
—Después de que yo la use podrás ablandarla lo que gustes.
Sentí como las lágrimas comenzaron a resbalar por mis mejillas, supuse que el que era el líder era el tal Igor, cuando este se acercó a mí, custodiado por sus secuaces, sentí que moriría. Mis piernas comenzaron a temblar, y no podía dejar de llorar. Con sus manos enguantadas me obligo a levantar la cara para examinarme, después de eso acerco su rostro al mío y lamió mis lágrimas.
Estuve a punto de vomitar al percibir su aliento fétido cerca de mi boca, cuando toco mi pecho aun sobre la ropa... me rompí, no podía dejar de sollozar ni de temblar. Entonces hubo un momento aún más confuso, un recuerdo o lo que creo era uno.
Estaba en una situación similar a esta, pero estaba en lo que parecía un salón de clases. Por algunos escudos en la pared y la muy antigua arquitectura me di cuenta de que era el Vulpak Cruces y Rosas. Pero, nunca pude recordar en qué periodo de tiempo, solo estaba ese sujeto y yo, y este estaba a punto de abusar de mí.
La voz del bastardo de Igor se entremezclo con la del sujeto de mi recuerdo, era algo demoledor saber que quizá ya había pasado por eso. Pero en ambos casos algo cambio el final de los acontecimientos, en mi recuerdo hubo alguien de autoridad, pero no era un profesor. No logre recordar su voz ni su rostro, pero él me salvo.