El río bonik se encontraba tranquilo bajo la brisa fría del atardecer en el gran bosque de la magia. Donde la perfección parecía notable, pero estaba más lejos de lo que todos pensaban. El hermoso paisaje, formaba un hermoso contraste con el río y las hermosas mariposas de jiliks que aparecían por doquier.
— Ahí estabas—dice una voz que reconozco perfectamente.
— Siempre sabes dónde estoy ¿Cuando dejarás de hacerlo?—dije sonriendo.
—No me cansaré de hacerlo, eres mi mejor amiga—dice y solo sonrió.
—Vayamos al diprocro—dice y en ese instante toda chispa de felicidad desaparece dejando el gran vacío que a sentido este bosque toda su vida.
—¿Que hay allí?—pregunto, ya que nunca vamos ahí frecuentemente.
— Solo iremos a ver cómo muere lentamente este maravilloso bosque lleno de historias y amor—dice con una sonrisa amarga, que de solo mirarla hace que mi corazón de vueltas y vueltas de tristeza. Es mi mejor amigo, y claro que me siento mal por todo lo que esta pasando con nuestra gente.
Solo me quedo en silencio y caminamos hacia allí, al lugar que en un tiempo fue floreciente y la fuente de vida de este lugar, pero que ahora estaba destruido, con una pequeña y lenta respiración dolosa. Me agachó a tocar una de las flores, o lo que quedaba de ellas, ya que todo había muerto. Y poco a poco se expandiría hasta tragarnos a todos y dejarnos sin nada.
Nadie, excepto alguien, ha podido subir a la última montaña a por el Castañí Bolbuerfar, lo que puede salvar todas nuestras vidas.
— Sabes, si no hubiese tanta guerra con los beta y alfas, no habría tanta muerte ni quedarán solo pequeños fragmentos de vida. Porque tuvo que pasar esto—dijo mientras se sentaba en un árbol desierto y yo a su lado tomé su mano como siempre lo hacíamos y dejamos caer nuestro rostro, esperando alguna esperanza viva.
— No solo son los betas, sino el origen, y las historias mal contadas, ya que para ellos somos enemigos.—dije sin ocultar la verdad ni andar con rodeos.
—Tienes razon—dice y se levanta tomando mi mano y guiándome fuera del desolado y peligroso diprocro.
—En donde estaban—dice nuestra vampiresa favorita.—Estabamos en el diprocro recordando lo mucho que necesitamos subir a esa montaña.—dije mirándola directamente a los ojos, jaki sabía que era imposible subir allí, pero confiaba y creía en las esperanzas aunque solo quedarán pocas. Muy pocas.
— Sabes lo que voy a decir, ¿Verdad?—dice mi hermana, y no basta que me mire a los ojos para darme a entender que no funcionaria ni en los mil años. Pero ya lo sabía.
— Tú y borian vayan a buscar leña—dice, y nos dirigimos a las desoladas tinieblas del bosque en busca de leña para la pequeña fogata que haríamos para comer o alimentarnos de lo poco que nos quedaba, nunca nos perderíamos ya que conocíamos este bosque con la palma de nuestras manos.
Algo detiene mis pensamientos cuando algo se abalanza a nosotros sin previo aviso, cuando logro ver que es quedo atónita; lobos, estaban aquí, porque si había uno tal vez habrían otros...
— Que buscáis—pregunte sacando mis garras lentamente —No tenéis nada que buscar aqui, largaos, y buscad otro territorio, estamos muy lejos de vosotros como para que aparezcais aquí para..
—No vine para eso—dice,—Sali de la manada, no tengo a ningún lobo detrás de mi, y estoy solo—dice levantando las manos, yo y borian nos damos una mirada atenta y rápida y no dudamos en sacar nuestras pólvoras y mantenerlas debajo de nuestros sacos para atacar en cualquier momento.—No creemos en tu palabra, lárgate, no queremos lobos en nuestro territorio—digo cortante pero no se va, solo da un paso adelante—Si me voy, ellos sabrán vuestro paradero y me mataran junto a ustedes—dijo y mire a borian, y vi en sus ojos determinación y..¿le cree?
—Ni se te ocurra borian—dije frunciendo el ceño.—Bien, irás atado de manos, delante de nosotros, y con la boca cerrada. No hablaras.—dijo mi amigo, el no sabe en lo que se está metiendo, los vampiros se pondrán a la defensiva, pero no había vuelta atrás. Cuando mi amigo determinaba algo, nada lo cambiaría hasta arriesgarse.
Fuimos adentrandonos en la oscuridad mientras estábamos con nuestras armas fuera por si acaso, ya que tenemos un enemigo muy, demasiado, cerca y no quiero sorpresitas. Vamos llegando y apartamos algunos árboles, y otros quitan sus hojas con una sonrisa para dejarnos pasar.
Vemos a Fini de espaldas y voltea—Por fin habéis traído la..—apenas en un pequeño movimiento ella saca sus garras, alertando a todos los de la manada con una sola llamada—¡VAMPIDRACOS!—grito mientras algunos emergían en el cielo preparándose para cualquier pelea.
— Que hace este lobo aquí, borian—pregunto mi hermana enojada, hasta que le dijimos que bajarán sus armas, y todos se detuvieron dejando solo sus garras fuera.—Esta solo, fue abandonado por la manada, es arriesgado que se vaya, nos advirtió que nos pueden cazar, tendréis que escucharme, porque por primera vez concuerdo en algo con un lobo asqueroso —digo mirándolo con repulsión, apesar de todo, ninguna especie era horrible, todos tenían un encanto único, pero nunca feo.
— Me ofendes pequeña puntiagudas—dice con una pequeña sonrisa y yo solo volteo y lo fulminó con la mirada haciendo que se calle. Todos bajan sus armas y se adentran en las carpas para comer, todos liman sus uñas o hacen cualquier cosa esperando la mañana para poder dormir. El lobo se acurruca en cualquier lugar de los árboles, y la generosidad del bosque fue tan grande que los árboles abrieron sus hojas para resguardarlo.