Nada personal

Capítulo: 4

—Creo que debemos hablar Verónica lo que estamos haciendo no está bien—pronuncié una noche mientras bebía frente a la piscina cuando Verónica se acercó y sabía que Eleonora dormía—No aguanto más esta situación.

—Mi amor, solo recuerda que lo haces para proteger a tu familia—suspiré—a nosotros —hizo una pequeña pausa—y a nuestro hijo—agregó poniendo su mano enel vientre y la miré asombrado.

—Estás embarazada—murmuré y en ptro momento la noticia me habría hecho realmente feliz pero ahora no, aunque intenté disimularlo y lo hice tan bien que ni siquiera ella se dio cuenta.

—Tendremos un hijo Leonardo, el fruto de nuestro amor—exclamó abrazándome y le correspondí en silencio mientras veía como esto se complicaba cada vez más. Pero todo fue peor esa noche en la que Eleonora nos descubrió desde ese momento la mujer amable que conocía simplemente desapareció y se convirtió en un monstruo capaz de hacer algo que yo jamás imaginé.

****************

Eleonora:

Me desperté temprano y para mi sorpresa Verónica estaba en mi habitación, como si nada hubiese pasado, como si no la hubiera descubierto la noche anterior acostándose con mi esposo, con el desayuno y una sonrisa enorme.

—Qué haces aquí—reclamé—como eres tan poca vergüenza de venir a mi habitación después de lo de anoche, yo confié en ti, creí que eras mi amiga y tú simplemente te burlaste de mí.

—Mírate en el espejo—lo señaló—crees que alguna vez alguien como Leonardo se iba a fijar en ti, deberías agradecer que es tu esposo frente a la multitud crees que él no siente vergüenza cuando te presenta como su mujer en las cenas sofisticadas donde todo el mundo cuida su físico y tú eres la única gorda.

—Él fue quien me buscó, jamás imaginé... Un nudo se hizo enmi garganta y sentimos unos pasos acercándose a la habitación. Verónica con rapidez tomó el jugo que traía en la bandeja y se lo tiró en el rostro y luego dejó caer el vaso de cristal haciéndose añicos para el momento en que Leonardo entró estaba agachada recogiendo lo que había hecho .

—Eleonora por qué haces esto, lo siento, jamás fue mi intención lastimarte—dijo con sinismo mientras Leonardo se quedó mirando todo.

—Eres una cínica, yo no he hecho nada—exclamé.

—Tienes razón en odiarme, me merezco esto y más—me miró y sonrió en son de burla ya que estaba de espaldas a Leonardo y no pude contener la ira y me acerqué y le pegué una bofetada, ella se puso arrodillada.

—Lo siento, lo siento tanto—mi sangre hervía al escucharla, porque jamás había conocido a una mujer tan hipócrita como ella, levanté la mano para pegarle de nuevo pero Leonardo me aguantó con fuerza.

—No voy a permitir que le hagas daño—la defendió y yo sentí yna punzada atravesarme el pecho—la culpa es mía no debes desquitarte con Verónica, además ella está... Embarazada—agregó y cada palabra que salía de su boca solo me hacía sentir peor.

—Solo quiero el divorcio e irme de aquí, así puedes quedarte con ella o con quien quieras.

—No me puedes hacer esto Eleonora, la ma fia ha amenazado a mi familia, está en juego la vida de mis hermanitos, de mis padres y ahora también de mi hijo, por favor solo mantengamos un matrimonio de apariencia.

—No, no mantendré ninguna relación de apariencia y ojalá la mafia acabara contigo y con toda tu familia por falso y mentiroso. Cuando mi padre sepa esto...

—No lo va a saber, lo siento no quería que las cosas fueran así pero hay demasiadas cosas en juego—dijo ayudando a su amante a levantarse y ambos salieron de allí cerrando la puerta con llave al hacerlo.




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