Nadie como tú

Capitulo 15

Llegó el sábado por la mañana sin novedades, me había levantado a preparar algo de almorzar mientras mi mamá limpiaba un poco, tenía el celular lo más cerca posible, veía constantemente la pantalla, alguno de los dos tendría que dar señales.

Me senté a la mesa y mi mamá preguntó:

– ¿Esperas una llamada?

– Algo así

– Estas muy ansiosa ¿todo bien?

– Sí, es solo que… no te lo había dicho mamá, pero, tenía un novio y lo terminé y ahora está insistiendo en que regresemos.

– ¿Novio? ¿Porque no me lo habías dicho? ¿Cómo se llama? ¿Y por qué no quieres regresar con él?

Negué con la cabeza – Miguel… Creo que cometí un error al aceptarlo… pensé que, si lo aceptaba, tarde o temprano terminaría gustándome o sintiendo algo por él, pero no fue así, y ahora me siento culpable porqué al parecer yo si le importo mucho. No debí dejar que se ilusionara. Y si no te lo dije fue justamente porque pensé que solo sería algo pasajero, algo fugaz, no creí que él…

– ¿Se enamoraría más de ti? – Torcí el gesto – Pues sí, hiciste mal en aceptarlo, sabias que sentía algo por ti y te aprovechaste de eso.

– Lo sé… – me sentí avergonzada y bajé la cabeza

– Pero bueno, lo que puedes hacer de ahora en adelante es pensar mejor las cosas antes de hacerlas… ¡aww, mi niña ya tuvo su primer novio! – Utilizó ese tono meloso que suele usar cuando quiere ser tierna conmigo. Si supieras que en el conteo de novios es el segundo.

La mañana paso sin novedad, ninguno de los dos me escribió, lo cual estaba frustrándome demasiado, no tener noticias al respecto podría ser bueno y malo. Y yo de verdad esperaba que fuera bueno.

Después de ordenar comida china para comer, mi mamá me dijo que iríamos a casa de Gustavo, lo cual significaba fiesta de nuestras madres, no perdí el tiempo y mande mensaje en nuestro grupo, Mabel había creado uno en WhatsApp donde solo estábamos los tres, les dije sobre los planes de nuestras madres y Gustavo invitó a Mabel a reunirse con nosotros, nos dijo que tendríamos nuestra pequeña fiesta también y que nos vistiéramos adecuadamente porque tendríamos nuestra noche.

No sé cuáles serán los planes de Gustavo, pero él nunca nos ha dejado insatisfechas, es el mejor chico que conozco, es divertidísimo pasar el rato con él.

Pasé casi media hora buscando lo que sería “adecuado” para la noche de fiesta, incluso llame a Mabel, le pregunté que usaría ella para así darme una idea de cómo ir yo, honestamente los hombres lo tienen muy fácil para vestir, básicamente todo se reducía a unos pantalones, tenis y playera.

Entre la ropa que encontré, recordé que mi mama me había comprado unos vestidos lindos, creo que podrían usarse en este momento, usé el que más llamó mi atención por color, era un tono gris oscuro y de manga larga, un poco corto, yo diría que, a mitad de las piernas, me solté el cabello y me mire un poco en mi pequeño espejo, necesitaba hacerme algo en la cara. Haciendo uso de mis muy breves clases de maquillaje con Mabel, me decidí por un delineado de ojos, un poco de rubor, mascara para pestañas, y un tono de labios casi al color de los míos, solo se notaban un poco más oscuros.

Me miré y mi mente traicionera estaba comenzando a sabotearme, “me veo ridícula” pensaba una y otra vez, pero estaba tratando de mejorar esa inseguridad, así que llame por video llamada a Mabel para que me diera su experta opinión.

– ¡No inventes, Candice! Te vez increíble, de verdad, te juro que estas como para darte un revolcón.

Solté una carcajada – Si lo dices así solo haces que me dan ganas de ponerme otra cosa.

– No, no te atrevas

– ¿No crees que el vestido está muy corto?

–¡Nooo! Te juro que, si tuviera tus piernas, ese vestido estaría al borde de mis nalgas para presumirlas mejor.

– ¿Qué tienen mis piernas? – Pregunté exaltada, ¿estarán muy gordas? ¿Se me ve mucha celulitis?

– No es una crítica, es un alago, me gustan mucho tus piernas, de verdad, debes empezar a usar más faldas, vestidos, shorts, para que las muestres más.

– Ok, trataré, te lo prometo, pero por ahora, en serio siento que estoy mostrando mucho.

–Mmm, ok, déjame verte completa otra vez – Coloqué el celular en mi escritorio y me alejé para que me viera – Creo que unas medias negras y unos botines se te verían bien.

– No tengo medias negras y botines tampoco, bueno, mi mamá tiene unos puedo pedírselos.

– Pregúntale si tiene medias, tal vez ella tenga unas.

– De acuerdo, espero que cuando vuelva ya me muestres como vas tu – Le dije y me dirigí a la habitación de mi mamá, en cuanto me vio dijo:

– ¿Y ahora?

– ¿Qué?

– ¿Por qué estas vestida así?

– ¿Se me ve mal? – Arrugué la frente

– No, al contrario, te vez muy bonita, es solo que me sorprende que estés usando la ropa que te compré.

– Estoy tratando de ampliar mis gustos por la moda, dejar de usar solo pantalones y tenis, así que… Gracias por los vestidos, son bonitos.




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