Nadie como tú

Capitulo 24

Me he sentido como un idiota toda la tarde, cuando Candice me dijo que se iría caminando, intenté seguirla, pero fue inútil, no la encontré, recorrí varias veces las calles, incluso seguí algunos autobuses para ver si lograba alcanzarla. Juro que no me reconozco.

Llegué al departamento fastidiado y con dolor de cabeza, dejé el celular en el sofá y me fui a la cama, no quería llamarla, ni mandarle mansajes, no porque no sintiera la imperante necesidad de hacerlo, todo lo contrario, no solo quería llamarla, quería verla, hablar con ella, iría ahora mismo a su casa… pero no debo, no quiero ser como ese imbécil de Miguel, vaya, creo que hasta ahora lo entiendo un poco.

Había cosas que yo no entendía de las relaciones amorosas, como la necesidad de saber casi en todo momento como estaba el otro, los mensajes constantes, o incluso las cosas que para mí eran ridículas, como tomarse de las manos, tomar fotos juntos y esos besitos cursis, todo eso había cambiado súbitamente desde que inicié mi relación con Candice.

Me he vuelto todo eso, hago todo aquello que no entendía, me llena de paz estar con ella, la sensación que siento en mis entrañas cuando la beso es increíble, tomar su mano se ha vuelto imprescindible y verla sonreír… bueno, adoro verla sonreír cuando es conmigo, porque en mi interior, cuando ella sonríe a alguien, quisiera llenarlo de golpes, siento la sangre bombear tan rápido dentro de mi organismo, que a veces puedo sentir mis venas punzando en la cabeza.

He pensado tantas veces que Miguel está loco, que ahora que me toca a mí sentir todo esto, siento que también estoy perdiendo la cordura, por eso tengo una batalla interna muy difícil.

Cuando abrí los ojos, ya estaba oscureciendo, me di vueltas por la cama, sentía los ojos muy hinchados, creo que dormí demasiado, mi estómago comenzó a gruñir, no había comido nada, me levanté y fui directo a hacerme unos sándwiches, me senté en el sofá y encendí la tv, dejé lo primero que apareció, era un documental de aves, y porque no, el documental era de aves cuando están buscando parejas, ¡Genial! Gracias por recordarme que estoy disgustado con Candice.

Había un pajarito que buscaba la mejor rama, y la llevaba hasta la pajarita como muestra de amor, había otro que buscaba piedras y hacia figuras en el suelo, otro más hacia una danza frente a la elegida, se veía bastante bien el bailecito, mi mente comenzó a divagar entre las demostraciones amorosas de los animales y las demostraciones amorosas humanas… ¿Qué debo hacer? No sé cómo hacer esto, ¿Cómo le digo que siento celos de todos? ¿Cómo le digo que quisiera tenerla pegada a mi todo el día? ¿De qué manera le explico que un solo beso suyo me revuelve las hormonas?

Mis pensamientos a veces me dan miedo, desconocía que podía sentir todo esto por la existencia en este mundo de una persona, es raro cuando te das cuenta de que todo lo que dicen sobre el amor es cierto, eso de que el mundo se detiene cuando vez a persona amada, hacer cosas estúpidas como perseguirla porque se enojó, sentir que la vida se reinicia con un solo roce de sus labios, lo juro, estar enamorado es increíble, hermoso, una sensación inigualable… pero, no solo hay buenos sentimientos, los malos son muy perturbadores, cuando Miguel la encerró en el baño, lo juro, quería matarlo, que no volviera en su puta vida a tocarla de esa manera, que no la viera nunca más, si ella no hubiera estado, estoy seguro de no haberme detenido, ese es otro efecto de ella en mí, me calma con solo mirarla. Por si fuera poco, estoy desarrollando un lado posesivo y hasta cierto punto obsesivo con ella, necesito saber que hace, con quien está… ¡Maldita sea! ¡Me estoy convirtiendo en Miguel!

Trato con mucho esfuerzo de controlarme y hasta este día lo había hecho bien, siempre he notado el acercamiento que tiene con Gustavo, imaginaba que de alguna manera eso habría sucedido, pero no sabia que la razón de dicho acercamiento eran sus madres, contra eso no puedo hacer nada, pero no importa lo que ella diga, estoy seguro de que el siente algo por ella, basta con observarlo para darse cuenta, la manera en que le habla, como trata siempre de acercarse cuando conversan, como la busca con la mirada durante las clases, y ahora, él está sentado detrás de ella. ¡Perfecto!

Hoy esperaba que Candice se diera cuenta de lo que le digo, que notara todas esas cosas que yo veo, y que me diera la razón, ¿pero que obtuve? Pelea, ¿la razón? Gustavo. Durante las clases, él estuvo constantemente hablando con ella, estaban tan cerca que juro que hubo un momento en que sentí que iba a levantarme y darle una patada en la cara por atreverse a verla de una distancia tan corta, ese era mi lugar, solo yo podía acercarme así. Por si fuera poco, le dio un chocolate, sé perfectamente cuales son sus favoritos ¿Y adivinen? Él también lo sabe. ¡Lo odio!

Boté mi plato al lavabo, enojado como si acabara de suceder todo, busqué mi teléfono y tenia mensajes, me llené de ilusión al ver tantos, esperaba que alguno fuera de ella, pero no, ni un solo mensaje de ella. Vi todos, respondí a algunos que eran de mis compañeros de la otra escuela, Mariana seguía enviando mensajes y siempre la ignoraba, Alan me invitó a su casa, me dijo que fuera para salir con sus amigos de las carreras, y acepté.

 El celular era una tentación muy grande en mis manos, estuve escribiendo y borrando mensajes para Candice alrededor de 20 minutos, al final mi buen juicio ganó, no le escribí.

Al llegar a casa de Alan, estaban otros dos amigos, no sé sus nombres, pero los he visto en las carreras algunas ocasiones.




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