Nadie como tú

Capitulo 36

– Candice ¿me das un momento? – Alicia estaba parada en la entrada del salón.

– Claro – Adrián y Mabel entraron y nosotras nos apartamos.

– Hace mucho que debí hacer esto, pero, no tenía el valor. Antes que nada, quiero pedirte disculpas por todo lo que sucedió con Miguel durante el viaje, fue mi culpa, yo… estaba totalmente ciega, me da mucha vergüenza mirar atrás y ver todo lo que hice por él. – No dije nada – Él me pedía información sobre ti, con quien hablabas, con quien salías, incluso llegué a tomarte fotos para enviárselas… tenía esta… necesidad de que me quisiera, que le daba todo, incluso si todo, significaba darle acceso a ti. Poco a poco fui perdiéndome en él y sus pedidos, “cambia de perfume, el de Candice huele mejor” “¿Por qué no te sueltas el cabello? El de Candice es más bonito” … fueron tantas las cosas que quise imitar de ti para que el me quisiera. – no me miraba – Le entregué mi virginidad y fue… lo más denigrante que puedes imaginar. Tengo que contártelo, para que entiendas todo lo que sucedió.

– ¿Qué tiene que ver tu virginidad con todo esto? – pregunté confusa

– Ahora sabes que él está obsesionado contigo, y lo que más le interesaba era que tú y Alejandro no estuvieran juntos, le conté como cada vez eran más cercanos y un día le dije que probablemente terminarías acostándote con él, ese día se volvió loco, rompió todo lo que había alrededor, me llamó mentirosa y dijo un sinfín de cosas. Después hubo una fiesta, a la que me pidió acompañarlo, obviamente usando cosas que fueran parecidas a las tuyas y claro tu perfume, cuando llegué vi a Alejandro… Me dio una bebida, me dijo que la cambiara con la de Alejandro –No entendía muy bien de lo que estaba hablando – Y eso hice, Candice, drogué a Alejandro – Estaba estupefacta, no podía decir palabra alguna, simplemente esto estaba siendo demasiado – No supe que lo había drogado hasta más tarde esa noche, Alejandro estaba casi cayéndose por todos lados, y Miguel lo llevó a la planta alta, tú sabes que Alejandro no permitiría que Miguel se le acercara, por eso supe que algo pasaba, los seguí, lo metió a un cuarto y le preguntaba una y otra vez si se había acostado contigo, Alejandro no le respondía, y más molesto se ponía, hasta que logró hablar dijo: “no, ella no quiere” fue que lo dejo en paz y salió, yo no sabía qué hacer, en serio no sabía, no tenía idea de que hacer, después, regresó con Mariana y bueno, lo demás ya lo sabes. Después de todo eso, Miguel me llevó a una recamara, me besaba de manera extraña, desesperado, me desvistió e hicimos el… – se quedó pensando y luego continuó – tuvimos sexo, él me decía “Candice”, todo el tiempo me llamo por tu nombre, esa noche debí dejarlo – sus ojos se llenaron de lágrimas – sin embargo, no lo hice. Me convertí en tu sustituto. Tal vez te preguntes porque te cuento esto, es porque quería liberarme del peso que sentía por ser tu sombra. Tuve que cambiar de numero porqué Miguel me llamaba preguntando por ti, incluso cancele mis redes sociales porqué me costaba mucho no responderle, pero todo era siempre sobre ti, y para ser honesta, no creo que él ya te haya olvidado, ten cuidado.

– No sé qué decirte – dije totalmente pasmada, mis piernas estaban débiles.

– No tienes que decir nada, sé que es demasiado que procesar, y no espero que me perdones.

Sin decir nada más se fue, me sostuve de una mesa cercana… ¿Qué…? Caminé hasta sentarme en la mesa de Mabel y Adrián, ninguno dijo nada. Me cubrí el rostro con las manos, todo esto parecía sacado de una telenovela, maldito el día en que me crucé en el camino de Miguel.

Durante el resto de las clases no pude pensar en otra cosa que no fuera todo lo que dijo Alicia, cada parte era repasada en mi cabeza, y estaba siendo analizada, pero… Drogué a Alejandro… era eso lo que no me dejaba en paz. ¿Qué hace una persona cuando está drogada? Nunca me he drogado, así que no puedo imaginármelo ¿pierdes el sentido de lo que haces? ¿o estas consciente? Además, dijo que Miguel lo había llevado a la habitación, es decir, no fue por voluntad propia, no sé, no sé… no tiene sentido, Alejandro no se acercaría a Miguel, no de manera pacífica, así que tal vez, solo tal vez, si estaba drogado y no tenía voluntad sobre sus actos. Y si fue así, entonces Mariana era cómplice, ella pudo haber notado que él no estaba en sus cinco sentidos y aun así se acostó con él.

– ¿Candice? – Mabel interrumpió mis desordenados pensamientos

– Lo siento ¿Qué decías?

– ¿Qué si vamos a casa de Gustavo?

– Solo si vamos a tomar alcohol.

– Estuvo fuerte lo que te dijo Alicia, por lo que veo.

Asentí aun mirando al suelo, no sé qué pensar, no sé si estoy dudando porque quiero creerlo o porque es verdad. De camino a casa de Gustavo pasamos a comprar lo necesario, ya en su casa tomé de un solo trago toda la cerveza. Les conté todo lo que Alicia me contó.

– No puede ser – dejo Mabel con gesto incrédulo

– Ese Miguel sí que está loco – dijo Gustavo

– Yo tengo la duda de quien está más loco ella o él, porque él será muy desgraciado, pero todo fue gracias a ella, si ella no fuera su informante tal vez nada de eso hubiera pasado, ella solo se dedicó a alimentar esa obsesión ¡Dios! Es que no… En serio, ¡es una perra, la maldita!

– Oigan – dijo Gustavo – Regresando a lo que te dijo de Alejandro, Miguel lo pudo haber matado de una sobredosis – ambas lo miramos – piénsenlo, si con un solo vaso se puso así, al grado de no poder ni caminar ni articular bien palabras, si le hubiera dado otro, seguro se muere.




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